¿Cuál te acabará picando?

Desde la carabela portuguesa hasta la araña violinista y el mosquito tigre

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Estamos 'apañaos', que dijo Nietzsche. Verdaderamente, éramos pocos y parió la madre Naturaleza. No me voy a poner llorón, que luego nos riñen desde la autoridad superior que reside en Madrid. Al fin y al cabo, las invasiones no se ensañan solamente con Murcia. También afectan a otras zonas más o menos peculiares que la nuestra.

Hasta hace poco, hablábamos únicamente de medusas, mejillones cebra y mosquitos. Estos últimos eran de los 'vulgaris' (o de toda la vida). Te picaban, te rascabas el habón y hasta te cabreabas un poco. El disgusto no solía pasar de ahí. Anteriormente a eso, nuestra lucha de verano y otoño tenía como objetivo matar moscas. Sobre todo la conocida como cojonera, por ser como es, además de pesada, rematadamente fea. (La mejor de todas resulta ser, con diferencia, la mosquita muerta, la cual no pincha, pero corta, como todo el mundo sabe).

De modo que, conforme nos hemos adentrado en la modernidad, a la nómina de bichos que nos condenaban a un vivir incómodo, se han sumado otros ejemplares que, aparte de molestar, suponen un peligro social.

-Social y representativo.

¡Ah, claro! ¡Eso por descontado! Me refiero, como ya el lector sabe de sobra, al mosquito tigre, la araña violinista (llamada también Sarasata) y la carabela portuguesa. Detrás de esos nombres incluso bonitos se esconden venenos respectivos de muy malas consecuencias. Hace nada aparecieron cerca de La Manga las primeras carabelas portuguesas de la temporada.

-¿Ha dicho usía tres? Entonces serán las de Colón.

Pues no le diría a usted que no, habida cuenta de que Palos de Moguer queda a dos pasos, como quien dice, de Portugal. Me cuentan que estas jodidas 'naves colombinas' llevan dentro una bolsa de gas, como ciertos embotellados. Eso, quieras que no, facilita mucho el buen vivir, ya que puedes pedírsela al camarero con gas y sin gas. Amén de lo dicho, la triada de la que hablamos puede traernos problemas incluso graves. El tigre y la violinista son transmisores de enfermedades tropicales. Tocante a las carabelas, su venenosidad es de pan... y no se te ocurra mojar.

Quiero decir con esto que nos espera un veranico cuando menos graciosillo.