Japonés, alemán, senegalés

Junto a los nombres que les propongo para que encarnen a los Reyes Magos, se une para hacer de Estrella la indígena Rosa Grilo

Japonés, alemán, senegalés
Fotografía: Pepe H. Tipografía: Nacho Rodríguez
Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Para una cabalgata imaginaria y provechosa de los Reyes Magos -de acuerdo estará usted conmigo en que como perdamos la ilusión ya nos podemos dar por muertos, y entonces ni las más alegres canciones de John Donne lograrán hacernos retornar- he pensado en cuatro personas, cuyo ejemplo y testimonios me parecen dignos de elogio, a los que me gustaría ver dando vida a los tres magos de Oriente y a la Estrella, símbolo ésta de lo importante que es saber elegir bien el camino que vamos a recorrer, y no digamos ya a nuestros compañeros de viaje; y no solo porque de noche todos los gatos son pardos, sino porque en cuanto te descuidas -por el estrés propio o ajeno, la ignorancia galopante, el exceso de buena fe o la falta de luces-, te dan gato por liebre y es que ni lo pillas.

Me pido para Baltasar a Demba Diawara, que tampoco es que sea la alegría de la huerta, pero cuya historia es un prodigio de valentía y de servicio a la comunidad. Es imán, es un anciano sabio y lleva más de 14 años, desde las tierras senegalesas de Keur Simbara, recorriendo pueblos y aldeas para intentar convencer a sus vecinos de que abandonen la terrible práctica de la mutilación genital femenina. Decenas de miles de niñas le deben no haber sido víctimas de una agresión que las habría marcado para siempre. Menudo regalo de reyes que les hizo: su cuerpo sin mutilar, su sexualidad plena, otra vida mejor sin la sombra del oscurantismo y de una salud en peligro.

Melchor, si les parece bien, será en este viaje en busca de la verdad y de las cosas realmente importantes de la vida -llámalo querer y que te quieran, por ejemplo-, el arquitecto japonés Tadao Ando, que tampoco es que esté para mucho trotes, y no porque ya pase de los 77 años muy bien vividos, sino porque hace cuatro que le estirparon el bazo, el páncreas, la vesícula, el duodeno y el canal biliar. Y lejos de venirse abajo, sigue en la brecha con un ímpetu y una jovialidad envidiables. «La juventud no es una edad, es un estado mental», es el último mantra del autor del Centro Roberto Garza Sada de la Universidad de Monterrey.

Para Gaspar he pensado en alguien joven -al fin y al cabo, de ellos es el futuro-, en este caso de nacionalidad alemana, en cuya lengua la voz de Marlene Dietrich sigue sonando abrumadoramente hipnótica. Se llama Falk Isernhagen, nació hace 26 años y cuatro de ellos los pasó ejerciendo como neonazi. Profundizar en lo que eso significa e implica da auténtico pavor. Por fortuna, logró salir de esa pesadilla y ahora se dedica, echándole también narices, a ayudar a otros a salir del mismo infierno. Estoy seguro de que conocer a Demba Diawara y a Tadao Ando le vendrá bien, y desde luego que le alegrará vérselas con la Estrella de esta función, que pretende regalarles un lote de la mejor humanidad y alguna pequeña sonrisa.

La Estrella será Rosa Grilo, a la que ya sé que no tienen el gusto de conocer, ni yo tampoco, pero que en cuanto conozcan su historia les ganará. Rosa Grilo, que tiene más de cien años, sobrevivió en 1924, y nunca mejor dicho, al asesinato de 500 indígenas de Napalpí organizada por el Estado argentino. Ella es la memoria viva de aquel horror por el que hasta ahora nadie ha rendido cuentas, y su testimonio forma parte del expediente en el que el fiscal Diego Vigay trabaja en el marco de una investigación por delitos de lesa humanidad. A mí, los cuatro me parecen muy apropiados para hacer de Reyes Magos y de Estrella que anuncian una gran buena nueva: no todo está perdido. En cuanto a los regalos que les quieran pedir, yo ahí ya no me meto.