ESTABILIDAD

Para las empresas habría resultado mejor la opción PSOE+Cs tanto a nivel nacional como autonómico

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

Les recomiendo mucho una serie de HBO que se titula 'The Terror' y que intenta narrar uno de mis misterios favoritos: el mítico viaje de Franklin buscando el paso del noroeste, una ruta que conectara Inglaterra con oriente por el norte de Canadá y que era una auténtica obsesión del Almirantazgo. Murieron todos. En aquella época en que se navegaba a vela y a motor, cuando era posible, el capitán de cualquier barco podía optar por rutas más arriesgadas u otras más seguras. ¿Quién era el buen capitán? Pues el que llevaba la carga a término haciendo que los armadores ganaran sus buenos dineros. Navegar por zonas de mar brava, con tormentas e inestabilidad te aseguraba que, aunque el trayecto fuera más corto, podías encallar o irte a pique. Era más seguro navegar por rutas quizás más largas pero en las que la mar en calma te aseguraba cumplir el objetivo: llegar y no perder tu barco.

La mar en calma. Mi buen amigo Paco Prior, que fue director general del Grupo Anaya y que del mundo de la empresa sabe un rato, me hizo ver una noche en Sevilla que lo que más interesa a las grandes corporaciones es la estabilidad. Saber cómo va a ser tu mercado sí o sí en los siguientes cuatro años es una bendición. No se equivoquen, las grandes empresas no experimentan grandes cambios gobierne PSOE o PP. Ya tienen sus equipos de ingeniería fiscal que, con la ley en la mano, se encargan de que las declaraciones de impuestos sean muy favorables. Lo que necesitan las empresas es estabilidad. Punto. Es por esto que al Ibex 35 le interesaba sobremanera el gobierno PSOE+Cs, porque al mundo del dinero no le van los sobresaltos, y un Pablito Iglesias o un Abascal influyendo en la alta política o en la autonómica -como es el caso de Murcia- solo aseguran sustos, frivolités y salidas de madre que acaban por generar un alto grado de inestabilidad y en consecuencia, ruina.

Lo que nos viene. Es por esto, amigos, que los cuatro años que nos esperan en Murcia van a ser 'mininos'. Sé positivamente que un sector de la Croem ha empujado de manera determinante en la línea del acuerdo de las tres derechas y se equivocan. Se equivocan porque ese gobierno que nos viene va a ser fuente de inestabilidad día sí y día también, y eso nuestros empresarios deben tenerlo en cuenta. Tres partidos mal avenidos, con viejas rivalidades y que son capaces de hacer saltar por los aires un acuerdo de gobierno por un simple tuit o unas declaraciones a una radio no representan la mar calma que necesita un consejero delegado para dar ganancias a sus accionistas, no. Para las empresas habría resultado mejor la opción PSOE+Cs tanto a nivel nacional como autonómico. La bomba de relojería que supone el futuro trifachito nos va a perjudicar a todos, pero a los que más, a los emprendedores, al tiempo. Los fenicios que van al carguico dure lo que dure, los ultramontanos, inestables como siempre, y luego un PP en horas muy bajas en cuanto a la capacidad de sus cargos auguran una mar muy pero que muy picada.

Un par de ejemplos. Hemos visto en estos días que el Gobierno regional comienza a pedir un tren que nos conecte con el Altet. Es la prueba del nueve de que los 350 millones de pavos gastados en Corvera han sido una cagada monumental. Otro, lo de la desaladora: que después de gastarte 650 millonacos pides auxilio al Gobierno nacional porque no puedes hacerte con el agujero que has creado. ¿Es eso buena gestión? ¿Favorece eso a la totalidad del mundo empresarial murciano? Una cosa es fomentar la inversión, ayudar a los emprendedores, cosa positivísima y necesaria, y otra muy distinta el capitalismo de amiguetes. Jugadas nefastas como las dos que acabo de comentar apuntan a dos cosas y ninguna buena: una, torpeza en la gestión, y dos, desarrollo de obra pública mastodóntica e innecesaria porque 'algo cae'. Ese dinero debería estar en educación, en sanidad, en dependencia. En los ciudadanos, que son los que con sus impuestos lo han generado. Esta semana hemos leído brillantes artículos de Rosa Roda, Alberto Aguirre, Manuel Segura y Ángel Montiel (los cuatro periodistas muy bien informados) que apuntan en la misma línea: y es la ingenuidad de Cs al creer que va a ocupar el puesto del PP haciéndole el boca a boca cuando estaba en la UCI y apuntalando el poder autonómico de los populares. Error. Esa irresponsabilidad nos va a llevar a lo que no necesitamos: inestabilidad máxima. En plena negociación ha aparecido el escándalo de la firma del contrato de las ambulancias a La Generala. Toda una declaración de intenciones, un sapo que se traga Cs y la muestra de la 'regeneración' que nos espera y que apoyan los naranjas. Esto no es bueno para nadie, pero no vamos a tener mar en calma con estos tres partidos, y los empresarios, más que nadie, tendrían que verlo. Malos tiempos para todos, pero peores para los negocios. Lo iremos viendo.