En español se llama violación

El Supremo no alberga duda alguna sobre el delito cometido por 'La Manada' e incrementa las penas de cárcel

En español se llama violación
Fotografía: Pepe H. | Tipografía: Nacho Rodríguez
Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Hola, ya hablamos un día usted y yo de esto: de que había sido una violación en toda regla, no un abuso y corramos un tupido velo de espanto. La joven víctima de 'La Manada', a la que ya que estaban, y para no dejarse nada denigrante por hacer, también robaron con una grosería que es ya el remate de tan casposa y peligrosa chulería grupal, fue violada por los cinco cafres en cuyos cuerpo cayó y tuvo que conocer incluso a un nivel de detalle e intimidad que no es que rozase, sino que se adentró de lleno en lo delictivo y lo inadmisible. Estuvimos comentando usted y yo este caso deprimente y vergonzoso cuando el Tribunal Superior de Justicia de Navarra los condenó a nueve años de prisión por abuso y no por violación. Tal impresión negativa causó la sentencia que recuerde que hasta Ana Botín descendió a la tierra que pisamos, desde las alturas del gobierno del Banco Santander, para decir una verdad verdadera, que se agradeció entonces, de persona con dos dedos de frente -e infinitamente más ceros en las cifras de su cuenta bancaria, ay-: «El veredicto de 'La Manada' es un retroceso para la seguridad de las mujeres». Y lo fue también para nuestra confianza en los jueces, de momento; amargo momento.

Con el permiso del fiscal superior de la Región de Murcia, José Luis Díaz Manzanera, otro que no conoce lo que es ser corto de miras, ni de luces, ni de sensibilidad a la hora de ponerse del lado de toda víctima de abusos de cualquier poder que se precie de hacer lo que le venga en gana, yo opiné entonces lo mismo que él: que de lo que estamos hablando es de que cinco varones de pelo en pecho -uno de ellos guardia civil y otro, militar, lo que incrementa notablemente la desazón y la vergüenza- rodearon a una joven de 18 años en un portal, alejados de miradas y con la seguridad de que la víctima propiciatoria elegida no tenía posibilidad de defenderse con ningún éxito, y ni que decir tiene que en unas circunstancias de apabullante desigualdad frente a ellos, ¡una manada», y de absoluto desamparo.

Y cuando leí que a Díaz Manzanera le resultó preocupante que uno de los tres magistrados que juzgaron entonces a 'La Manada', y que los condenaron por abuso sexual y no por violación o agresión sexual, consideraba que «la víctima consintió y que eso fue una bacanal que se montó ahí, con el consentimiento de ella», entendí que lo que se había quedado con ganas de decir fue, como mínimo, que era alarmante. O sea, pavoroso. Dijo sobrio el juez Enrique González, en su voto particular a favor de la absolución (?) de 'La Manada', que la víctima, según pudo ver con sus propios ojos y en su sano juicio -lo cual es casi peor-, en el vídeo grabado mientras se abusaba sexualmente de ella a destajo, ¡dándolo todo 'La Manada'!, no sintió «disgusto, rechazo, asco, sufrimiento, dolor o descontento». Y no añadió que se quedó con ganas de repetir..., no sé por qué.

Fotografía: Pepe H. Tipografía: Nacho Rodríguez

Ya le vale, señoría, hoy tan 'desautorizado', dio usted en el clavo al proporcionarnos las palabras que sí que describen lo que su actuación en este juicio nos provocó a tantísimos: disgusto, rechazo, asco... ¿Absolución, pedía usted? ¿Ante el modo de operar de 'La Manada'?, ¿ante la forma de jactarse estos pavos de su acción?, ¿ante el aprovechamiento indecente, el abuso manifiesto?; ¿ante la espeluznante falta de sensibilidad, empatía y respeto hacia la víctima?, ¿ante el machismo galopante y el amparo al cobijo facilón y condenable de una visión de la mujer, todavía a día hoy, como ese ser peligroso que en cualquier momento te puede dar a comer de su mano la manzana de la condenación?; ¿ante esa visión de la mujer según la cual no solo tiene una sexualidad al servicio de la del hombre, sino que depende del deseo de éste el ponerla en valor y en estado de excitación, sin que cuente nada lo que ellas piensen, e incluso deseen?

Se produjeron también entonces algunos signos que llamaban a no desalentarse del todo y a seguir luchando. Ejemplo: el tuit de la Policía Nacional, desde luego controvertido por tratarse de uno de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, y no de un colectivo de elaboradores de membrillo casero, pero que sin embargo bienvenido fue y que lanzaron al conocerse la sentencia: «#NoesNo#NoesNo #NoesNo#NoesNo#NoesNo#NoesNo. Estamos contigo».

Ya está bien de esa manía simiesca que consiste en alimentar la creencia de que no hay hembra que se precie que no esté deseando enloquecida que acuda un macho cualquiera a ponerle la zarpa encima, incluso sin su previo consentimiento. Ya está bien de que, además de haber sido violadas, las víctimas -la joven presa de 'La Manada' fue encontrada por la Policía en estado de 'shock' y tiritando de espanto-, encima se les cuestione frívolamente por sus comportamientos en los días y más días posteriores al suplicio. Ya lo sabe usted, por unanimidad, los jueces de lo Penal del Tribunal Supremo han revocado el fallo de los magistrados navarros y han elevado la condena firme a los miembros de 'La Manada' a quince años por violación; o sea, por ser unos jodidos violadores.