CRECE LA TENSIÓN EN EL GOLFO

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Las elecciones al Parlamento Europeo -recordemos que coinciden el día 26 con las autonómicas y municipales- son las más olvidadas y arrinconadas en la historia de estos comicios. Por la Región apenas se ha posado el vuelo de una mosca, excepción hecha de Ciudadanos, que ha sido el más visible hasta ahora con Bauzá, y hoy con Garicano. Para lo que manda Bruselas en nuestras vidas, que es bastante aunque no se note, hay que lamentar que esté totalmente ausente del debate electoral. Sobre la mesa se encuentran las ayudas de la Política Agraria Común, que están en el filo de la navaja, los nuevos requisitos para usar las aguas depuradas, las inversiones en infraestructuras hídricas y de comunicaciones, el arbitraje de la Comisión de Peticiones, las ayudas para regenerar el Mar Menor... Y algunas cosillas más que nos tocan de lleno, como el diseño final del 'Brexit'.

La Región de Murcia tuvo hasta dos eurodiputados por legislatura en dos etapas diferentes, y esa ausencia, unida a la expectación que genera la política doméstica ante unos resultados muy imprevisibles, ha provocado el apagón de la llama europeísta, que solo se alimenta con el bucle de los secesionistas catalanes.

Lo de Bruselas es una realidad paralela. Como la maceta en el balcón. Como la tensión que crece en el Golfo, con la OTAN en vilo. Al tiempo, se recrudece la guerra comercial entre USA y China. Dice José Borrell, que está de salida, camino de Bruselas, que no es para tanto. Aquí estamos en lo nuestro. Obviamente.