Caos absoluto

El PP ha hecho un daño mortal a nuestra democracia, a la credibilidad del sistema frente al desafío independentista, a la economía y a nuestra imagen internacional

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

La verdad, no podíamos soñar con un escenario peor que este. Y todo tiene un culpable: el Partido Popular, ese lobby de familias de 'toda la vida' que se hizo con el poder hace ya como 25 años porque «la derecha no necesita robar porque ya son ricos». Que se lo digan a Rodrigo Rato. Estos pijeras de la vida aprovecharon sus contactos y simbiosis con lo más corrupto del mundo empresarial para, literalmente, vaciar las arcas públicas dejando a la población sumida en una situación económica incierta, con un retroceso de libertades evidente y con la sanidad y la educación públicas más tocadas que nunca porque hasta ahí se lo han sabido llevar con sus privatizaciones. Y ahora, que les estalla la 'Gürtell' y todos los partidos políticos y la sociedad son un clamor para desalojarlos de los organismos públicos donde nunca debieron estar, estos chorizos nos han colocado a todos en una difícil situación por el desafío independentista que amenaza a la esencia misma de eso que llamamos España. Ni siquiera son capaces de pedir perdón o irse.

Cleptocracia. Estos fulanos han creado tal cleptocracia que la evidencia, el Poder Judicial y la gente han terminado por decidir que han de largarse. Han parido frases míticas que aparecen en sumarios y escuchas como «Aquí estamos todos al business» del mítico Luis 'el cabrón' o aquella otra de «Yo estoy en política para forrarme». Eso eran ellos. El presidente del Gobierno aparece relacionado con las cloacas de su partido. No olviden que hay una anotación en los papeles de Bárcenas que dice: «M. Rajoy». Y que el extesorero del PP recibió un mensaje del presidente que decía: «Sé fuerte». Esto solo, en un país civilizado, debería bastar para que el presidente hubiera dimitido. En la situación en que estamos, esta nueva inestabilidad que ha surgido tras la 'Gürtell' no es buena, pero es que esta gente no puede seguir ni un minuto más en el poder.

El incoherente. Sigue con su sempiterna táctica de 'haced lo que yo diga, pero no lo que yo haga'. Pablito Iglesias es culpable de que Rajoy haya gobernado esta legislatura pues abortó cualquier posible pacto para un gobierno de progreso por su afán sin límites de protagonismo y su sed de poder. Y porque creía que llegaría al 'sorpasso'. Perdió un millón de votos. Es 'mu' listo. Ahora, tiene la poca vergüenza de alentar la moción de censura diciendo que la apoyará y cuando, el PSOE, que al ver agua en la piscina se tira, va el pequeño Lenin y dice que si la pierde, Sánchez debe retirarse. Claro Pablito, como te retiraste tú cuando perdiste la que presentaste, ¿verdad? ¿Cabe mayor caradura? Al menos todo esto ha tapado la polémica de su chaletazo de hombre rico.

Volverán banderas victoriosas. Y aquí tenemos a Rivera, Riverita. Otro moderno. El otro día escuché su discurso, el de la organización cívica donde canta Marta Sánchez. Me gustó aquello de que los españoles podamos, al fin, sentirnos orgullosos de nuestra bandera, que no tengamos que pedir perdón por haber nacido en España y que seamos, en ese aspecto, normales. Me agrada mucho esto. Pero ojo, no hay que obviar que la segunda parte del discurso de este joven sonó, en determinados momentos, muy, pero que muy 'joseantoniana'. 'Cuidao' con este. En todo este caso no veo ningún partido que actúe con sentido de Estado y el que menos, Ciudadanos. A estos no les importa qué es lo mejor para los españoles, sino qué es lo que mejor le viene a su partido en términos electorales, en su asalto al poder. Y esto es peligrosísimo para todos. Eso sí, si hay nuevas elecciones van a arrasar.

El ciudadano, huérfano. Si este fuera un país civilizado o, por lo menos, de políticos inteligentes, Podemos, Cs y PSOE aunarían sus fuerzas, se tragarían sus ansias de poder y constituirían un Gobierno de emergencia nacional que, basado en una amplísima mayoría, permitiera estabilizar las cosas, afrontar el asunto de Cataluña y desalojar a Alí Babá y los cuarenta ladrones del poder. Pero sabemos que es imposible. Así que, hemos de conformarnos con la otra opción lógica: la convocatoria de elecciones a la de ya. Los que me conocen saben que llevaba tiempo diciendo que las generales llegarían antes, incluso, que las autonómicas. Aunque hay quien no me escuchó. El PP ha hecho un daño mortal a nuestra democracia, a la credibilidad del sistema frente al desafío independentista, a la economía y a nuestra imagen internacional. Creo que debería disolverse. El Partido Popular ha fallecido.