CALATRAVA, PÁGALO 'TUTTO, TUTTO'

Italia multará al 'divino' arquitecto valenciano, con 78.000 euros, tras calificar el Tribunal de Cuentas su pasarela de Venecia de «negligencia macroscópica»

CALATRAVA, PÁGALO 'TUTTO, TUTTO'
Fotografía: Pepe H. Tipografía: Nacho Rodríguez
Antonio Arco
ANTONIO ARCO

En su día, el arquitecto Santiago Calatrava debió pensar que los paralíticos, mejor que vayan arrojándoles por la borda y así terminamos antes. Los paralíticos, a callar. Los paralíticos, a dar gracias al Señor porque es bueno. Los paralíticos, que no se pongan tontos que nos están alterando la sosegada y amorosa convivencia ciudadana, porque es que con tantas atenciones que reclaman, con tanto hacerse notar, con tanto pelear por sus derechos, resulta que los arquitectos -¡oh, los arquitectos!- se ponen de los mismísimos nervios desatados, que ya de por sí tienen, si alguien les hace ver la necesidad de que cuando realicen sus proyectos, que ellos creen obras de arte de primerísima calidad, todo un primor divino, tengan en cuenta que no solo es una realidad que el pueblo de cuerpo presente, con sus monarcas y sus cosas en pleno siglo XXI, existe, sino que parte de ese pueblo de cuerpo presente, que el día que se harte sí que va a arder Troya de una vez por todas y no va a quedar arquitecto endiosado ni otros males aún peores con cabeza lironda, va en silla de ruedas tirando de su destino como puede, la mayoría de las veces con una grandeza y una dignidad envidiables y sobrecogedoras, en un mundo de gente que ha dejado la dignidad olvidada en cualquier sitio.

Así es que, debió de pensar en su día, que dejen de protestar los paralíticos, que dejen a los arquitectos crear en paz, que dejen de salir a la calle y que no se olviden de, a la hora de no malgastar mucha energía insultando en todos los idiomas posibles del Estado al todopoderoso arquitecto valenciano, su excelentísima y reverendísimo don Santiago Calatrava, intenten tener en cuenta que su santísima señora madre probablemente no tenga culpa de nada.

A las madres, ni mentarlas, porque hay madres y madres, e incluso madres y padres, de esos en cuyos hogares no falta en Nochebuena el pavo relleno al horno con pasas, que les sale para chuparte los dedos, que defienden a sus hijos e hijas al precio que sea y cayendo en una estupidez digna de un paredón de fusilamiento. Volviendo a los paralíticos físicos, a su ilustrísima don Santiago Calatrava, a quien entrevisté un día en el que todas las palomas de Murcia estimaron oportuno rendirle un homenaje desde el aire que le dejó el traje, la camisa y la corbata cubiertos de porquería, no le pareció en su día de recibo tener que introducir algunos cambios en su proyecto de una pasarela para el Gran Canal de Venecia, hoy ya toda una realidad que sigue dando que hablar mal, con el fin de que los paralíticos pudiesen cruzar por ella como todo hijo de vecino del que salen los impuestos con los que Calatrava se compra trajes que luego le destrozan las palomas, que son más listas que el hambre. Que decía su eminencia que los paralíticos cruzasen el canal en vaporetto, que queda muy romántico, pero que su pasarela había que atravesarla de torero cuerpo entero.

Menos mal que, finalmente, los vecinos de Venecia se salieron con la suya y, ya que ha sido inevitable y ha resultado carísimo que don Calatrava cuente una pasarela sobre el Gran Canal -¡cielos, qué belleza de lugar!-, al menos quedó claro ante el mundo entero que ellos no estaban de acuerdo con el resultado de una obra que ya empezó a no gustar cuando comenzó su gestación y se echó a volar el dinero público para una obra que no solo no está a la altura de la grandeza del entorno, sino que, cosas de artistas que van de genios, no es que sea muy cómoda de cruzar. Ahora, por fin, Italia multará al 'divino' arquitecto con 78.000 euros tras calificar el Tribunal de Cuentas su obra de «negligencia macroscópica» y carísima mucho más de la cuenta. La pena es que ya es demasiado tarde: ¡se hizo la pasarela de Calatrava en maldita sea la hora!