En alas de la mentira

Sánchez califica los delitos de octubre del 17 en Cataluña de una manera y luego se desdice. Está en vídeo, es él. No lo han trucado... Y sale Calvo y nos insulta a todos

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

Vivimos en una época un tanto deprimente, porque no cabe en cabeza humana que nuestros políticos hayan aprendido a mentir, de la manera en que lo hacen, sin ponerse colorados y, lo peor, sin coste alguno ni para su carrera ni para su reputación. Ya en el siglo XVIII se escribió 'El arte de la mentira política', falsamente atribuido a Jonathan Swift cuando en realidad fue escrito por el escritor escocés John Arbuthnot, médico de la reina Ana, allá por 1712. Esto nos demuestra que la mentira asociada al ejercicio de la política no es algo nuevo en nuestros días.

Pedro y la Calvo. Pero el problema con que nos enfrentamos es que nuestros gobernantes han perdido ya cualquier atisbo de pudor y, pese a que hay imágenes, audio y vídeo de sus trolas, a ellos se la pela. Y les sale gratis. La última que hemos vivido, la de Pedro Sánchez y las rocambolescas explicaciones de su ministra Calvo sobre lo que decía este hombre de los delitos cometidos por los sediciosos en Cataluña, que ahora no lo son tanto. Cuando se constituyó el Gobierno de Sánchez todo el mundo jaleó el alto nivel del mismo. A mí solo me chirriaba Maxim Huerta, pero debo confesar que no veía en Carmen Calvo a esa brillante estadista que nos decían. Yo la recordaba de intervenciones como «trabajamos con dinero público y el dinero público no es de nadie», que demuestra que el nivel de esta señora no es, ni mucho menos, alto. Recuerdo que en su anterior etapa me recorrió un escalofrío por la espalda cuando escuché a una tertuliana de radio contar que Calvo, en los corrillos del ágape que seguía a una elegante recepción, había dicho a un grupo de periodistas que el idioma castellano estaba lleno de «anglicanismos». Que digo yo, serán términos que vienen de la iglesia anglicana, ¿no?

Transversal. Y es que al igual que el caso de las tarjetas 'black' demostró que el trinque era cosa transversal a izquierdas y derechas, lo de las trolas va y viene según el bando. He estado, por ejemplo, repasando el vídeo de la Cifuentes, en que decía que el 8-M ella iba a hacer huelga a la japonesa, para salir apenas unas horas después extrañándose de que hubiera quien le adjudicara haber dicho eso cuando ella apoyaba plenamente la huelga. Así, tan fresca. Y los vídeos a disposición del personal. Y no se ponen colorados, y no dimiten, y no los echan. Otro ejemplo, las trolas del PP y los híbridos en el asunto del soterramiento.

A ver si aprendemos. En otros países esto tiene un coste brutal para el político de turno. Me pareció especialmente indignante la defensa que hizo Rajoy de la dignidad de la política y de «esos petimetres» que dudan de la misma. Tiene huevos que nos llame «petimetres» este tipo, porque si buscas «petimetre» en la Enciclopedia Británica sale su foto, pero en fin. Y no, querido Mariano, la política tiene dignidad en los países nórdicos, europeos y anglosajones, donde, si un tío miente, dimite al instante porque sabe que lo largan. Y es que hasta Bill Clinton estuvo con un pie en la calle, no por su rocambolesco episodio con la Lewinski en el despacho oval, un asunto extraño de sexo oral y tintorerías que válgame Dios... sino por mentir. Por mentir. Y aquí no pasa nada. Y quizá la culpa sea de los ciudadanos, que no ejercemos la presión suficiente.

Y no pasa nada. Es cierto que en las sociedades calvinistas no pasan una a sus líderes en este aspecto y quizá deberíamos ir copiando el ejemplo. Comenzó el PSOE con su 'OTAN no' que luego fue 'OTAN sí', pero aquellas eran mentiras, promesas, trolas que cambiaban con el paso de, al menos, unos meses, a veces incluso años. Lo de ahora es vergonzoso. Sánchez sale calificando los delitos de octubre del 17 en Cataluña de una manera y luego se desdice. Está en vídeo, es él. No lo han trucado. Y no pasa nada. Y sale Calvo y nos insulta a todos los españoles con unas explicaciones torpes e insultantes. Y les da igual. A unos y a otros. ¿Por qué no recuerdan ustedes estas cosas a la hora de votar? Si no se votara a esos políticos, dejarían de hacerlo. La mentira política tiene unos efectos devastadores porque afecta en mucho a la vida de las personas y de una sociedad. Cuando un político de alto nivel habla, literalmente, sube el pan. Y esto afecta a nuestras vidas, deberían perder credibilidad, votos. Deberían difuminarse. Piénsenlo.

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