La tortuga boba sigue asentándose

Neonatos de un nido de Torrevieja, en 2015. / J. A. PUJOL
Neonatos de un nido de Torrevieja, en 2015. / J. A. PUJOL

Pepa García
PEPA GARCÍA

Aunque la Red de Voluntariado de Tortugas Marinas en la Región de Murcia no ha detectado este año puestas de tortuga boba ('Caretta caretta'), hace 10 días que un ciudadano de Cambrils (Tarragona) avisó de la presencia de un neonato de tortuga que emergía de la arena hacia el mar. «¡Se trata del tercer nido de esta temporada, aunque nadie sabía de su existencia! En lo que va de mañana han salido 11 tortuguitas, aunque el grueso probablemente emergió de madrugada y nadie las observó», alertaba el biólogo Juan Antonio Pujol a los habitantes del litoral mediterráneo para que estén atentos a este fenómeno, ya que todavía es temporada de eclosión de huevos. De hecho, en julio pasado, en Cala Capitán hubo un intento de anidamiento.

Esta tortuga, 'Ana', fue marcada para seguir sus movimientos y estuvo por la zona de Murcia, por lo que no se descarta que hiciera la puesta, ya que la ecografía mostraba que llevaba huevos. Entre 2001 y 2006 se produjo un cambio de ciclo y hay una tendencia al alza de su presencia y de anidamiento de tortugas bobas en las costas mediterráneas españolas, cuenta Pujol, que recuerda que en 2010 se recuperó una tortuga enmallada con un microchip de Florida, lo que pone de manifiesto la procedencia atlántica de muchos de estos ejemplares. «Con el aumento de temperaturas, han ampliado el rango de distribución de su zona de puestas para garantizar el nacimiento de machos y hembras y, por tanto, la supervivencia de la especie», explica Pujol. Ya que, según los datos de que se dispone, si la arena está por encima de los 32ºC nacen solo hembras y si está por debajo de 27ºC, solo machos.