La Región pone el foco en la «biodiversidad críptica»

Un ejemplar de 'Trochoidea pyramidata' sobre el tallo de una planta en el campo. / A. J. García-Meseguer
Un ejemplar de 'Trochoidea pyramidata' sobre el tallo de una planta en el campo. / A. J. García-Meseguer

Los investigadores citan por primera vez en Murcia 20 especies durante el trabajo del 'Atlas y Libro Rojo de los Moluscos Continentales', un grupo de invertebrados muy desconocido

Pepa García
PEPA GARCÍA

Las comunidades de invertebrados son grandes desconocidas. Lo explican los investigadores del departamento de Ecología de la Facultad de Biología de la UMU Antonio José García-Meseguer, Miguel Ángel Esteve, Francisco Robledano y Jesús Miñano, autores del 'Atlas y Libro Rojo de los Moluscos Continentales de la Región de Murcia'. Un trabajo ingente cuyo resultado se presentó en julio y que ya se ha convertido en una obra de referencia sobre los moluscos a nivel nacional, y «con valoraciones altísimas de especialistas y científicos de la malacología a nivel nacional e internacional», afirman. Y explican que ya se han acabado los ejemplares en papel y que las solicitudes que reciben de todos los rincones se están satisfaciendo con ejemplares en formato digital.

Fundamental para conocer, reconocer y «hacer una contabilidad» de los murcianos milenarios, «que siempre han existido y hacen funcionar los sistemas naturales», esta obra monumental, explica Esteve -iniciada en 2014 con el trabajo de fin de Grado de García-Meseguer-, rompe una lanza en favor de los invertebrados y da a conocer la «biodiversidad críptica, oculta, que ha sido históricamente ignorada por los ciudadanos y la Administración». De hecho, los autores recuerdan que «esta investigación sistemática les ha llevado a explorar los diferentes hábitats de toda la Región y es básica para conocer el área de presencia y su extensión, la tendencia de las poblaciones, su posible aislamiento por la fragmentación del hábitat,... Esto solo se ha hecho previamente en 2006 para los vertebrados. Un trabajo en el que participaron 45 autores», comparan. Este sería, apuntan, el siguiente tomo de la serie, que, aunque recoge la base de numerosos colaboradores, solo ha sido realizado por cuatro investigadores y es muy útil para conocer qué especies hay (122 taxones, de 81 géneros, 42 familias y dos clases), su distribución y el grado de amenaza de cada una de ellas -18 están amenazadas: 14 son Vulnerables, 3 están En Peligro y 1 En Peligro Crítico; además de 7 especies extintas localmente-, sin olvidar que de unas 50 especies (casi el 41%) no hay datos suficientes para catalogarlas.

Moluscos continentales amenazados en la Región de Murcia

-
En peligro crítico
Potomida littoralis' (14):
Molusco acuático, filtrador y bioindicador, desde los años 80 no hay citas de ejemplares vivos.
-
En peligro
Iberus carthaginiensis (9):
Endemismo murciano (sierras litorales de Cartagena, islas de las Palomas y del Barón).
Iberus calaensis (10):
Endemismo murciano (Cabo Tiñoso).
Diegus gasulli (11):
Especie acuática, endemismo del sureste peninsular e Ibiza.
-
Vulnerables
Abida polyodon (1):
Caracola autóctona.
Chondrina guiraoensis (2):
Terrestre rupícola, endémica del sureste y el Levante.
Myosotella myosotis (3):
Especie anfibia y halófila. Autóctona (Salinas de San Pedro).
Cochlicella conoidea (4):
Especie autóctona, habita en sistemas dunares (Las Amoladeras y Calblanque).
Trochoidea elegans (5):
Autóctona, en la Región se cita en las ramblas de las Monjas y las Salinas (Molina).
Xerocrassa barceloi (6):
Endemismo alicantino-murciano encontrado en La Algameca (Cartagena).
Melanopsis lorcana (7):
Acuática es un endemismo del sureste peninsular.
Iberus campesinus (8):
Serrano terrestre endémico del Almería y Murcia.
Iberus angustatus (12):
Serrano rupícola autóctono (Sierra Espuña y Sierra de Ricote).
Suboestophora boscae (13):
Endemismo valenciano-murciano, terrestre (Sierra de Ricote, primera cita fuera de la Comunidad Valenciana).
Gyraulus albus (15):
Especie autóctona y acuática (río Argos).
Gyraulus laevis (16):
Especie acuática y autóctona.
Planorbis planorbis (17):
Acuática y autóctona.
Planorbarius metidjensis (18):
Acuática y autóctona.
-
Extintas
Pisidium amnicum, Margaritifera auricularia, Tudorella mauretanica, Stagnicola fuscus, Oxychilus mercadali, Sphincterochila cariosula hispanica y Orculella aragonica
.
-
Exóticas Invasoras
Corbicula fluminea y Potamopyrgus antipodarum
.

Los moluscos identificados en la Región permiten asegurar que, comparado con autonomías limítrofes, la riqueza en lo que a los de agua dulce se refiere es inferior (31); de ellos, 6 son alóctonos y dos especies exóticas invasoras (EEI): la almeja asiática y el caracol del cieno neozelandés. Sin embargo, «a nivel de densidad de especies (número de especies por superficie) es la comunidad autónoma con mayor densidad (10 por cada 1.000 km2), algo que favorece la gran diversidad de ecosistemas representados en el territorio: 8 son bivalvos acuáticos y 114 gasterópodos, de los que 89 son terrestres (74 con concha y 15 babosas), 23 acuáticos y 2 anfibios. «La aridez del territorio ha ejercido una presión evolutiva sobre la fauna y la flora de la Región que ha generado muchísimas especies», aclara Esteve.

Los científicos aconsejan regular ya la recolección de moluscos en la Región y establecer microrreservas

Además, destaca García-Meseguer, autor principal del trabajo, la investigación ha permitido citar por primera vez en la Región 20 especies, así como descubrir nuevas localidades, describir su ecología y su hábitat. No obstante, advierte, «la dificultad taxonómica es muy alta en muchos de los grupos. Ello hace necesarios estudios, no solo anatómicos, sino también moleculares». Como ejemplo, nombra 'Chondrina sp. 1' (Águilas) y 'Chondrina sp. 2' (Sierra Espuña), «aún no descritas formalmente (de ahí el 'sp.') porque requerirían de dichos estudios moleculares». «Una complicación que es aún mayor en el caso de los micromoluscos», apostilla Esteve.

Igualmente, destacan la necesidad de profundizar en el conocimiento de los moluscos continentales. Y citan el caso de la 'Potomida littoralis', una especie que no se ha visto viva desde mediados de los ochenta y de la que habría que buscar poblaciones relictas para ampliar su presencia en la Región; o el de 'Tudorella mauretanica', «que creemos que está en peligro y que cuenta con pocas poblaciones, muy cercanas a la Región, donde solo hay citas fósiles en Abanilla y Águilas. Esto haría de nuestros hábitats costeros similares el lugar idóneo para encontrar nuevas poblaciones o para su reintroducción».

Reparadores de ecosistemas

Los moluscos, invisibles para la mayoría de los mortales, cumplen importantes papeles en los ecosistemas, entre ellos algunos que contribuyen a su mejora. «Son bioturbadores -formadores de suelo-, oxigenadores de los fondos de las masas de agua y filtradores de la columna de agua, en el caso de los bivalvos», explica Robledano. Pero, además, situados en los niveles más bajos de la cadena trófica -los moluscos pueden ser omnívoros, carnívoros e incluso 'caníbales', devoran a otros caracoles-, estos grupos de animales son alimento de vertebrados, como zorzales, alcaravanes, mirlos o liebres, capaces de romper las conchas por sus propios medios. También son alimento de algunos coleópteros, como las cada vez más escasas luciérnagas, que, durante su fase larvaria, solo comen caracoles terrestres, cuya desaparición podría contribuir a reducir sus poblaciones.

Entre los servicios que los caracoles prestan el medio, Esteve también explica que las conchas de los animales muertos son microambientes húmedos para muchos microorganismos, insectos y arañas, una función «muy importante en verano en una región árida como la nuestra», destaca Esteve. Y Robledano añade que, «tras un incendio, las conchas que quedan bajo la vegetación se convierten en refugio de invertebrados y microorganismos», un oasis en el erial porque «retienen el agua del rocío», además de enriquecer el suelo porque «el calcio de las conchas vuelve a la tierra».

Los investigadores también destacan su papel como bioindicadores y citan un estudio realizado en los Países Bajos, con la especie 'Cepaea nemoralis' -en Moratalla tiene su hábitat límite-, que ha constatado que la mayor frecuencia de patrones claros en los dibujos de sus conchas tiene una relación directa con el aumento de las temperaturas fruto del cambio climático. Además, proponen a la CHS que se «use este grupo para ver cómo se esta restaurando el Segura y su ribera», un muestreo que ya se está haciendo.

Amenazas y recomendaciones

La pérdida y destrucción de sus hábitats es la principal amenaza detectada por los investigadores en la Región, como en el resto de la península. Un peligro al que se suma la recolección con fines gastronómicos, que afecta a numerosas especies, además de a los serranos, y la amplia contaminación de las aguas, así como los pesticidas y químicos de uso generalizado en tierra. No olvidan, sin embargo, la competencia de las EEI, como el caracol del cieno neozelandés, que se enfrenta por los hábitats y alimentos con 'Pseudamnicola subproducta' -ambos ramoneadores de algas-, citada en este trabajo por primera vez en la Región en el río Chícamo.

Algunas pautas

Satisfechos con el resultado de su trabajo, los cuatro investigadores concluyen que sirve para marcar «unas pautas para resolver los problemas de conservación de los moluscos, que, además, facilitan a la Administración el inicio de los procesos de conservación a los que les obliga la normativa, también en el caso de los invertebrados: elaborar un catálogo de invertebrados amenazados; establecer microrreservas, que en su mayoría están en espacios ya protegidos y solo precisarían de medidas específicas, como regular su recolección en Cabo Tiñoso, para 'I. calaensis', o impedir la escalada en determinadas paredes de Moratalla, para proteger a la amenazada 'Chondrina granatensis'», ponen como ejemplo. Y recomiendan a la Administración regular ya la recolección de moluscos en la Región.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos