Pastor, una profesión 'en peligro crítico de extinción'

José Luis Marín saca a pastar a su rebaño de segureño por el paraje de Las Revueltas (Caravaca), usando la Cañada Real de Archivel. /Guillermo Carrión / AGM
José Luis Marín saca a pastar a su rebaño de segureño por el paraje de Las Revueltas (Caravaca), usando la Cañada Real de Archivel. / Guillermo Carrión / AGM

Pepa García
PEPA GARCÍA

Las dificultades a las que se enfrentan los ganaderos para continuar con su actividad tradicional justifican el éxodo masivo de las nuevas generaciones hacia otros sectores de producción y profesiones. Lo reconoce José Luis Marín, que comenzó con 5 o 6 años a acompañar a su abuelo a pastorear, que continuó con su padre, con quien, «el jarrico de agua, la sardina, el pan y la manta» eran los elementos imprescindibles para pasar la noche al raso. Hasta hace poco su compañero de pastoreo ha sido su hermano Juan, pero «acabo de jubilarme» y ahora le ayuda Ariel, un joven pastor de origen latinoamericano. «Mis hijos -reconoce José Luis- no quieren seguir con esto», con lo que con José Luis se pondrá fin a la larga saga pastoril de 'Los Marines'. Mejor suerte tiene Fernando López, cuyo hijo ha decidido seguir con el ganado. «Alguien tendrá que seguir criándolo, ¿no?», se justifica ante su padre, que cree que las trabas para construir nuevas instalaciones ganaderas son una lacra para el sector. «Mi hijo se ha comprado un tractor y no puede construir nada para guardarlo», afirma. Y añade, «y, si le va mal con el ganado, a qué se va a dedicar este joven si no puede ni construir una nave para criar cerdos, por ejemplo».

A la fuga de mano de obra joven del campo se suma la elevada edad de los 'últimos' ganaderos de ovino y la falta de mano de obra cualificada. «La de pastor es una profesión en peligro crítico de extinción», afirma José Prats, veterinario de la OCA del Noroeste de 1990 hasta septiembre pasado, que asegura que hasta hace poco los pastores llegaban de la 'comarca del segureño' y «aquí el problema llegó más tarde, pero ya es acuciante». Y recuerda que, en 2014, se inauguró la Escuela de Pastores en Archivel «y no ha habido ni un curso, pese a que hubo reuniones con pastores expertos para que colaboraran en las prácticas de campo», lamenta.