Las libélulas y los caballitos retroceden

Dos ejemplares de 'Aeshna mixta', durante la cópula. / Pipa Terrer
Dos ejemplares de 'Aeshna mixta', durante la cópula. / Pipa Terrer

El 'Atlas de odonatos de la Región' constata la disminución del número de especies y de hábitats de estos insectos en las últimas siete décadas

Pepa García
PEPA GARCÍA

Las libélulas y caballitos de la Región de Murcia son hoy más conocidos que ayer. La Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) acaba de editar la publicación digital del 'Atlas de odonatos de la Región de Murcia', un trabajo de ciencia ciudadana, en el que ha participado un extenso grupo de naturalistas y que se ha prolongado durante los últimos once años, con el que se actualiza la distribución de las 48 especies de odonatos presentes en el territorio regional, explica Jorge Sánchez-Balibrea, uno de los cuatro coordinadores de la publicación y también autor de esta. Un arduo trabajo en el que «también han colaborado hasta 14 fotógrafos y para el que 33 personas han aportado más de 4.300 registros de libélulas y caballitos del diablo repartidos por toda la Región».

La guía, muy visual y práctica, aborda a lo largo de sus 128 páginas «cuestiones generales de los odonatos, como morfología y biología, pero también cuestiones específicas de conservación y problemática circunscritas al ámbito de la Región de Murcia», explica Sánchez-Balibrea, que aclara que la publicación trata de detallar también la situación puntual de cada una de las especies detectadas para la elaboración de esta guía, pero también de las especies con citas históricas.

Con prólogo del biólogo y presidente de Anse, Chema Catarineu, este atlas repasa la importancia de la biodiversidad, sin olvidar el momento crítico que atraviesa, y se detiene en la importancia de este grupo faunístico para los ecosistemas.

Pareja de 'Chalcocestes viridis'.
Pareja de 'Chalcocestes viridis'. / José Luis Murcia

«Las libélulas aparecieron por primera vez hace unos 300 millones de años, durante el Carbonífero Superior, y son el resultado de un gran éxito evolutivo, gracias sobre todo, a que son unos eficaces depredadores, tanto en su fase larvaria como adulta», explica en el texto. Y añade Catarineu que las larvas de libélula predan una amplia variedad de presas, desde protozoos, pequeños crustáceos o artrópodos hasta larvas de anfibios. Y los adultos consumen gran cantidad de insectos que capturan en vuelo, como dípteros, himenópteros o lepidópteros. Por tanto, «las libélulas tienen un importante papel de regulación de las poblaciones de otros insectos, incluyendo algunos que causan molestias a la especie humana, como los mosquitos o algunas especies dañinas para la agricultura».

Vuelos acrobáticos

En las bases de la cadena trófica, los odonatos son también alimento de otros depredadores en sus distintas fases de desarrollo, tanto como larvas como ejemplares ya adultos. «Para los científicos las libélulas tienen un interés especial, ya que, durante su desarrollo larvario, algunas especies necesitan aguas limpias y bien oxigenadas, por lo que son útiles especies indicadoras de la calidad del agua cuando se realizan estudios ecológicos».

Además, del papel que estos insectos tienen en los ecosistemas que habitan, Chema Catarineu destaca uno de sus grandes atractivos: «Las personas que visiten nuestros ríos, ramblas, acequias, balsas, charcas o estanques pueden disfrutar de sus vuelos rápidos y acrobáticos, de sus llamativos coloridos y de sus interesantes comportamientos territoriales y de apareamiento. Cada vez hay más personas que se acercan a estos ecosistemas provistos de su cámara de fotos para intentar conseguir imágenes de libélulas en su medio natural», asegura.

Un caso singular

Como cuenta Carmen Martínez Saura, otra de las autoras y coordinadoras del 'Atlas de odonatos de la Región de Murcia', nuestro territorio «constituye una singularidad en el contexto de la Península Ibérica, ya que se disponía de un listado de especies publicado en 1952 por el profesor, entomólogo y sacerdote oriolano José María Andreu Rubio. Esto nos ha permitido confrontar los cambios de distribución de diversas especies y plantear diferentes hipótesis respecto a estos cambios».

Macho de 'Brachythemis impartita'. | Macho de 'Coenagrium caerulescens'. | Ejemplar de 'Cordulegaster boltonii'. / Pipa Terrer y José Luis Murcia

Así, analiza Martínez Saura, los datos actuales «apuntan a una drástica reducción de algunos taxones en los últimos 70 años», por otra parte, en la línea constatada desde hace unos años a nivel mundial (Francia, Bélgica, Gran Bretaña y Alemania, por ejemplo), tanto de reducción del número de ejemplares como de la diversidad de especies. Una circunstancia que Carmen Martínez achaca, principalmente, a «la progresiva desaparición de los humedales (desecaciones con fines agrícolas o urbanísticos), la transformación de algunos medios acuáticos en áreas de recreo y esparcimiento (deportes náuticos, pesca, caza...), además del deterioro de estos hábitats por todo tipo de vertidos. Así, detalla Jorge Sánchez, especies como 'Coenagrion mercuriale han pasado de ser frecuente a estar protegidas por la legislación europea, y otra especie como 'Cordulegaster boltonii' ha reducido su distribución al Noroeste, cuando en 1953 alcanzaba la Sierra de Carrascoy. La expansión del regadío y sus efectos sobre los ecosistemas acuáticos ha favorecido las especies asociadas a masas de aguas quietas y artificiales, mientras que las de aguas corrientes se han visto afectadas por la contaminación, explotación y alteración de los cursos de agua. Además, puntualiza Martínez Saura, «el cambio climático parece estar detrás de la expansión de 'Anisópteros' de zonas más meridionales que han colonizado recientemente el sur de Europa como la libélula de Kirby ('Trithemis kirbyi'), la libélula violeta ('Trithemis annulata') o la libélula de Lefebvre ('Diplacodes lefebvrii'), entre otras muchas».

Entre las principales utilidades de este reciente estudio, en el que ha participado un numeroso equipo de biólogos, fotógrafos y aficionados a los caballitos del diablo y las libélulas, es la localización de las principales áreas de distribución de estos insectos: los cursos de agua del Noroeste; el río Segura desde el Cenajo hasta Abarán; el río Chícamo, el río Mula y los arroyos de las pedanías altas de Lorca. Además, destaca Carmen Martínez, «algunas especies tienen en Yecla algunas de sus escasas localidades en la Región». Unos datos que, según analizan desde Anse, pueden resultar fundamentales para contribuir a la conservación de los odonatos, en franco retroceso a nivel mundial.

Masas de agua de calidad

De hecho, apunta Jorge Sánchez-Balibrea, «esta guía es simplemente un punto de inicio para la recuperación de las masas de agua de la Región. Proteger estas especies y sus hábitats acuáticos debería ser una prioridad. Igualmente, avanzar en la recuperación se convierte en una necesidad, pues recordemos que los países de la Unión Europea tenían la obligación, según la Directiva Marco del Agua, de alcanzar el buen estado de conservación de las masas de agua para 2015. Paradójicamente, en una Región donde el regadío se sitúa en el centro del debate social parece que no nos importa llegar tarde a la conservación de nuestro bien más preciado», señala y critica.

Además, desde Anse recuerdan que el 'Atlas de odonatos de la Región de Murcia' ha sido editado por Anse en el marco del proyecto 'Custodia fluvial para el refuerzo de la conectividad inter-autonómica en el río Segura' que trabaja por «afianzar la recuperación del bosque de ribera y continuar con la implicación de la sociedad en el mismo, con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica a través de la Fundación Biodiversidad». E informan que el atlas se puede descargar en formato pdf en la web de Anse.