Los guardianes de las mariposas

Un ejemplar de la espectacular mariposa nocturna 'Actias isabelae' o isabelina con las alas abiertas. / YERAY MONASTERIO
Un ejemplar de la espectacular mariposa nocturna 'Actias isabelae' o isabelina con las alas abiertas. / YERAY MONASTERIO

La ONG Zerynthia, que protege a los lepidópteros y su medio, elige este mes la especie del año 2019 para dar a conocer estos bellos y biodiversos insectos

Pepa García
PEPA GARCÍA

Las mariposas no viven solo un día, de hecho, «hay mariposas muy longevas, que viven hasta doce meses en su fase mariposa», asegura Yeray Monasterio, presidente de la asociación Zerynthia, y cuenta que la 'generación Matusalén' de la monarca -tiene varias cada año-, que nace en otoño, migra miles de kilómetros al centro de México, hiberna allí y luego regresa a su lugar de origen. Desde Zerynthia, una asociación dedicada hace 11 años al estudio, conservación y divulgación del universo de los lepidópteros, el segundo orden con más especies entre los insectos (unas 165.000 distintas), rompe algunos de los muchos mitos en torno a estos insectos que la mayoría de los ciudadanos tenemos hondamente interiorizados.

Tampoco son mayoritariamente dañinas, muy al contrario, asegura Monasterio, solo una pequeña parte de las numerosas especies de lepidópteros son plagas, mientras que son útiles bioindicadores de la salud del medio ambiente y aliados del género humano como efectivos polinizadores, entre otros servicios ecosistémicos que prestan. Igualmente, rompe otra lanza en favor de estos bellos insectos, es erróneo el concepto que tenemos de que las mariposas diurnas son bonitas y las nocturnas son feas. Y explica que, para acabar con esta imagen negativa de las mariposas nocturnas, la asociación que preside organiza rutas nocturnas: «Montamos trampas de luz -sábanas y focos específicos- para que los ciudadanos que parten de ese prejuicio de la fealdad vean que la gran mayoría de mariposas nocturnas son preciosas; vistas de cerca, tienen colores llamativos como el plateado y unos dibujos muy bonitos». Además, ilustran desde la asociación, son mucho más numerosas: «hay unas 4.700 nocturnas y 238 diurnas solo en la Península, 258 si contamos las de las islas, Ceuta y Melilla». También «cumplen el mismo papel que las diurnas y entre sus ejemplares sorprendentes está la isabelina ('Actias isabelae'), que precisamente fue nuestra primera Mariposa del Año en 2016 y está considerada la más bonita a nivel europeo», recuerda.

Las candidatas a mariposa del año

'Aricia morronensis'.
Conocida como morena española, su nombre científico procede del Morrón de Espuña, donde se describió la especie. Su oruga se alimenta de plantas del género 'Erodium', que solo crecen en terrenos rocosos y muy escarpados. Es un endemismo ibérico.
'Phengaris nausithous'.
Su nombre común es hormiguera oscura, pues vive la mayor parte de su fase de oruga en nidos de algunas especies de hormigas. Es una de las dos únicas mariposas incluidas en el 'Catálogo Español de Especies Amenazadas'. Pone los huevos en plantas de pimpinela mayor ('Sanguisorba officinalis').
'Pieris cheiranthi'.
La conocida como mariposa capuchina es un endemismo canario solo presente en Tenerife y La Palma. Se desarrolla en entornos húmedos próximos a la laurisilva y es el único lepidóptero protegido en Canarias, de donde se ha dado por extinguida en las islas de Gran Canaria y La Gomera.
'Saturnia pavonia'.
El pequeño pavón es, de las seis especies de satúrnidos presentes en España, la más pequeña. Es una mariposa nocturna cuya hembra es capaz de atraer durante el día al macho con sus feromonas, que detecta con sus antenas plumosas a dos kilómetros de distancia. Habita en la Región.

Justamente este año se celebra la cuarta edición de este concurso popular, que se vota hasta el 31 de enero, en el que cualquier ciudadano puede decantarse por una de las cuatro especies propuestas por los socios de esta ONG conservacionista. Las candidatas, que se deciden en la Asamblea General de la asociación, son especies amenazadas, con el fin de hacer después divulgación sobre ellas y trabajar en su estudio y su conservación a lo largo de todo el año: crear microrreservas de la especie, hacer salidas para darla a conocer o recopilar toda la información disponible sobre la especie para publicar monografías.

La morena española, descrita en el Morrón de Espuña, es una aspirante a reinar este 2019

Las candidatas de este año son cuatro. Entre ellas, la Morena española, una especie descrita en el Morrón de Espuña (Sierra Espuña, Murcia), que habita en terrenos rocosos y muy escarpados, donde comparte hábitat con su fuente de alimento, las especies vegetales del género 'Erodium'. También se encuentra en este cuarteto escogido el pequeño pavón ('Saturnia pavonia'), una polilla nocturna cuyo macho detecta durante el día y a dos kilómetros de distancia las feromonas emitidas por la hembra, gracias a sus poderosas antenas plumosas. En este póker de elegidas, acompañan a las dos especies presentes en la Región, la mariposa capuchina o 'Pieris cheiranthi', un endemismo canario gravemente amenazado; y 'Phengaris nausithous' u hormiguera oscura, incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

La elección anual

Para participar en la elección de la Mariposa del Año 2019, solo tienen que acceder a la web de Zerynthia (www.asociacion-zerynthia.org) y elegir uno de los cuatro lepidópteros candidatos a reinar el año que ahora acaba de empezar. Y ya que están, aprovechar la visita a la página web para conocer más sobre las mariposas, como que, «en las últimas tres décadas, las mariposas de pradera o pastos han disminuido un 30% en Europa», cifran desde la asociación, que llevan tiempo trabajando en un estudio, con la Agencia Europea del Medio Ambiente y datos procedentes de 22 países, para comprender cómo la destrucción o transformación de sus hábitats están mermando sus poblaciones. Y advierten de que una de las principales amenazas para las mariposas viene motivada por la construcción de estos espacios o por el abandono del campo, ya que eran zonas abiertas de pasto y, al dejar de pastorearlas, se están cerrando con arbustos y árboles, limitando el espacio de las especies de pradera. En este último caso, una de las especies afectadas es la 'Polyommatus violetae', que se considera vulnerable y que tiene problemas por el abandono de los usos tradicionales ganaderos.

La asociación ya ha creado cinco microrreservas en la mitad norte de España, que suman 560 hectáreas protegidas

Aportar un grano de arena

Quienes quieran contribuir a la conservación de las mariposas, también pueden integrarse en su red de ciencia ciudadana, aportando información gráfica (fotos georreferenciadas) de las mariposas con las que se crucen en sus salidas a la naturaleza. «Unos datos que están permitiendo conocer rarezas, como la presencia de especies en áreas distintas a las que se tenían constatadas o disponer de más datos de especies poco conocidas», apunta Monasterio. O, si son grandes conocedores de las mariposas, formar parte de los voluntarios que monitorean España, y Europa, para evaluar el incremento o descenso de las poblaciones, detectar nuevas especies e incluso especies invasoras mediante «un recorrido fijo cada quince días».

Para participar

Mariposa del Año 2019
Hay que acceder a la web de la asociación Zerynthia antes del 31 de enero y elegir una de las cuatro especies candidatas al título.
Web:
www.asociacion-zerynthia.org

Igualmente, invitan desde la asociación Zerynthia, las autoridades municipales o regionales pueden animarse a crear microrreservas, mediante custodia del territorio, en aquellos espacios con especies singulares o con alta biodiversidad de lepidópteros. No en vano, en la Región, además de la morena española, Sierra Espuña es una zona muy especial, que cuenta con unas especies endémicas muy interesantes, como 'Cupido carswelli', que vive en las cumbres de Espuña; y también está presente en el territorio regional la cuatro ocelos bética o 'Pseudochazara mercurius', restringida a las sierras béticas y prebéticas, entre ellas el Macizo de Revolcadores. En los territorios regionales también contamos con el laberinto africano ('Tarucus theophrastus'), llamada así por los curiosos dibujos de sus alas y que es habitual en territorios áridos de Almería y Murcia, donde predomina el azufaifo o jinjol silvestre, que sirve de alimento a la oruga de esta especie de lepidóptero.

Y, recuerda Yeray Monasterio, ya han conseguido crear cinco microrreservas de mariposas en la Península, todas ellas en la mitad norte de España, que suman un total de 560 hectáreas protegidas. Solo unos pequeños aleteos con los que esta asociación ya decana pretende alzar un largo vuelo.

 

Fotos

Vídeos