Juan Antonio Ortega: «Hay que reconectar a los niños con la naturaleza»

Juan Antonio Ortega, en la entrada de la rambla del Cañar, con el cortado de Peñas Blancas al fondo. / Antonio Gil / AGM
Juan Antonio Ortega, en la entrada de la rambla del Cañar, con el cortado de Peñas Blancas al fondo. / Antonio Gil / AGM

«Los alcaldes son ministros de salud pública y no lo saben», afirma el médico pediatra y director de la Unidad de Salud Ambiental Pediátrica de La Arrixaca

Pepa García
PEPA GARCÍA

El médico pediatra Juan Antonio Ortega (La Aljorra, 1967) es «un hombre de raíces, muy pegado a la madre tierra, yo he vivido el campo en su esencia más profunda», afirma cuando recuerda que con 11 años hizo sus primeras peonadas en el campo recogiendo almendras, garrofas y habas. «Entonces era lo que se hacía», recuerda. Hablamos justo el día después de su intervención en la Asamblea Regional para exponer el problema de salud que supone para la población, especialmente para los niños, la presencia de metales pesados en su entorno. «En medio ambiente, hay que alejarse del sensacionalismo tanto como del negacionismo y el 'tranquilismo', porque nos alejan de la búsqueda de soluciones», afirma sobre la comparecencia, que considera «un momento histórico para la medicina ambiental para posicionarnos frente a una sociedad que trata de minimizar unos riesgos reales».

-¿Qué es para usted la naturaleza?

-Para mí estar en contacto con la naturaleza es la oportunidad de reencontrarse con uno mismo. Llevo plantando árboles toda mi vida. Recuerdo que en los 70 había cerca de mi casa, en La Aljorra, un terreno que estaba muy sucio, así que empecé a limpiarlo y, después de días haciéndolo, algunos vecinos se pusieron a ayudarme. El primer árbol que planté allí fue un nisperero que me dio mi madre y luego dos palmeras, que ahora tendrán 10 metros. Empecé a regarlos con cubos y los vecinos me decían que estaba loco. Pero yo seguía, de mi casa hasta el solar (hoy es un parque público), los 250 metros cargado con cubos, hasta que uno de los vecinos me dejó tomar el agua de su casa y luego pusieron goteo. Algunos árboles tienen hoy 20 metros. La perseverancia es un valor extraordinario.

«Tenemos un desafío terrible: la salud y el ambiente son indisolubles»

-¿Por eso ha apostado en La Arrixaca por 'Bosques para la salud'? (Miles de familias han recibido un plantón de árbol por cada recién nacido).

-Hemos entregado unos 20.000 plantones en tres años y ahora volvemos a retomarlo. También hemos hecho tres reforestaciones con unas 800 familias cada una. Pero lo importante no es eso, es el potente mensaje que hay detrás; yo lo vivo con mucha ilusión. Es muy difícil pedirle a las nuevas generaciones que salven el planeta, cuando solo han visto los animales por la tele. Hay que reconectar a los niños con la naturaleza porque, sin duda, los niños son nuestro sueño y nuestra esperanza para que esto cambie.

-¿Por qué es tan importante?

-Los médicos ponemos vacunas y este proyecto es una vacuna para reconectar a los niños desde el momento cero. Cuando veo a los padres salir del hospital con el capazo con su hijo en una mano y el arbolico en la otra lo vivo como un milagro. Es como el avatar de cada murciano y es muy importante incorporar este concepto de conexión en un momento tan importante. Yo planté, cuando nació mi hija que ahora tiene 5 años, un pino canario que vemos desde la ventana de casa. Esos críos, cuando sean mayores, plantarán árboles, amarán la naturaleza.

«Los niños son nuestro sueño y esperanza para que esto cambie»

-Como médico especialista en Salud Ambiental, ¿qué beneficios tiene el contacto con el medio natural?

-A nivel científico, las evidencias son limitadas, pero suficientes para decir que mejora los parámetros bioquímicos: la función pulmonar y la salud mental, disminuye el estrés, incrementa la vitamina D y reduce el contacto con sustancias tóxicas. Un colega investigador catalán, Bach, está estudiando qué tiene el contacto con los árboles que el aire sabe mejor. Está estudiando los elementos químicos que desprenden los árboles y cómo interactúan en quienes están en contacto para reducir sus infecciones. [Se refiere a Albert Bach, sobre cuya investigación publicó 'Nuestra Tierra', accesible en https://goo.gl/rxgcao]. Deberíamos ser capaces de envasar el aire forestal. También la brisa del mar genera bienestar. Conocer el por qué de ese bienestar y preservarlo va a ser el desafío para la especie humana.

-¿Cuál cree que es el principal problema del planeta Tierra?

-Vengo de una familia trabajadora y humilde, de tres hermanos. He estudiado con muchas becas. He vivido una cultura del esfuerzo que marca y me ha dado una mirada muy vital y alegre del mundo. Busco siempre la oportunidad. Creo que hay demasiadas personas analizando los problemas y no pensando en las soluciones.

-Pero, ¿cree que las encontraremos?

-Los interlocutores que van a responder a esto están ahora en primero de ESO. Los niños, a diferencia de los adultos, piensan en la solución por su creatividad y espontaneidad. Debemos escuchar más a la infancia para decidir el futuro de la Región. Habría que conseguir que los niños pudieran votar, aunque no fuese vinculante, a partir de los 5 o 6 años. Se les deberían adaptar las propuestas electorales sobre medio ambiente para que sean capaces de decidir qué entorno prefieren. Haría que se pusieran las pilas todos los partidos.

«Todo está interconectado y vivimos en un mundo embebido en sustancias con capacidad de alteración»

-¿Qué se puede hacer para mejorar el entorno?

-A nivel comunitario, los alcaldes son ministros de salud pública y no lo saben. Pueden mejorar los entornos de los colegios y el transporte público, crear más carriles-bici y calles peatonales, llenar de sombra los espacios públicos... Eso construye una salud increíble, pero no lo saben. La ignorancia mueve el mundo, no la malicia.

-Y, ¿a nivel individual?

-Usar más la bicicleta y el transporte público para ir al trabajo (aunque no lo ponen fácil). No fumar. Estamos preocupados por la polución y obligamos a fumar a nuestros hijos de forma indirecta; el mensaje es importante. Tener una dieta baja en proteínas de origen animal y comer más frutas, verduras y legumbres locales. Murcia tiene un porcentaje muy importante de agricultura ecológica y un sector de pequeños productores comprometidos. Hay que animar a los murcianos a que consuman estos vegetales. Estoy ultimando un proyecto muy ilusionante, que presentaré en el Congreso Nacional de Pediatría en Burgos: una 'foodtruck ecoescolar'. Aire, agua, alimento saludable y emociones son los productos que quiero 'vender' a los niños. Y, en las encuestas que hacemos, solo un 20% tiene entre 2 y 3 experiencias en contacto con la naturaleza a la semana. Es muy poco. Hay que estimular el contacto con los parques regionales.

-¿Cómo se puede hacer?

-Los niños tienen que estar, como mínimo, dos horas diarias en la calle (en el jardín, el parque, el campo de fútbol, trepando, haciendo cabañas, pisando lluvia o comiendo tierra). Mis hijos, si no lo hacen, saben que yo tengo tareas en casa que encargarles. La organización de la vida de las familias también impacta en la salud.

-Sabemos el grave impacto de metales pesados y otros contaminantes químicos, ¿pero qué pasa con la contaminación lumínica?

-Un experimento muy bonito sería reunir a 100 niños de un medio urbano y darles la oportunidad, en una noche oscura, de ver el firmamento y ver su reacción ante una explosión de estrellas como la Vía Láctea. Sería un fascinante reencuentro con la esencia del ser humano más profundo. Por otro lado, ya hay señales de cómo afecta la contaminación lumínica a la secreción de melatonina y al ciclo de vigilia-sueño. La contaminación lumínica es otro desafío.

-Y los plásticos, ¿cómo afectan?

-Primero, tienen un impacto directo en la fauna tremendo. Además, son derivados del crudo y surgen en paralelo a la economía del petróleo. La descarbonización y despetrolización traerá su desaparición. Hasta entonces, los ftalatos y el bisfenol son alteradores de las hormonas importantes: modulan la acción hormonal en el tiroides y producen cambios en el desarrollo humano. La menarquía (primera menstruación) les llega 1,5 años de media antes a las hijas que a sus madres. Podemos pensar que no es mucho, pero perdemos capacidad reproductora. Además, la menarquía temprana es un factor de riesgo de cáncer de mama. La calidad seminal cae, hay un crecimiento global de la diabetes tipo 1 y aumenta el riesgo del páncreas por la exposición a estas sustancias, así como el riesgo cardiovascular. Todo está interconectado y vivimos en un mundo embebido en sustancias con capacidad de alteración. Se produce el efecto mariposa. Tenemos un desafío terrible: la salud y el ambiente son indisolubles.

-¿Qué propone para reducirlos?

-Lo importante es hacernos dos preguntas: ¿es necesario o podemos vivir con menos? y ¿podemos hacerlo de otra manera? En mi casa nos propusimos el 1 de enero reducir los plásticos y cuesta, pero hay alternativas.

-¿Se atreve a proponer algún reto para caminar a favor del medio ambiente?

-Propongo a los padres que vayan caminando al cole con sus hijos y que, en verano, hagan la vuelta al Mar Menor. Yo la hago con mi hijo Pedro todos los años. Son 12 km. con noche en hotel de 100.000 estrellas incluida, al raso.

«Peñas Blancas es un emblema del faro que necesita la sociedad»

«Desde niño es una zona que he recorrido mucho. Recuerdo que tenía bastante nacimientos de agua. Además, conserva una agricultura rural que ya se ha perdido en la zona de Cartagena, con sus algarrobos, sus almendros», explica el pediatra Juan Antonio Ortega sobre Peñas Blancas y la rambla del Cañar. «Esa enorme roca blanca que se ve desde lejos -dice sobre Peñas Blancas- es un emblema de la luz, los faros, los referentes morales, capaces y científicos que necesitamos en este siglo para afrontar los desafíos nuevos. Esa roca que sobresale en el horizonte y marca el sendero es un símbolo de la necesidad que esta sociedad líquida tiene de elementos sólidos, de lazos que vertebren nuestra Región», reflexiona Ortega.