Jorge Cortina: «Queda mucho viento por aprovechar»

Jorge Cortina ante el Molino Zabala, en Perín, el día de su puesta en funcionamiento. / Manuel Mateo
Jorge Cortina ante el Molino Zabala, en Perín, el día de su puesta en funcionamiento. / Manuel Mateo

«La tecnología eólica se convertirá en la más importante fuente de electricidad sostenible, competitiva y limpia», afirma el presidente de Anemos Global

Pepa García
PEPA GARCÍA

Jorge Cortina (Cartagena, 1953), economista especializado en el campo de la energía, fue director general de Energía en el Ministerio de Industria y Energía y director general internacional de Gamesa Energía, puestos en los que nació su pasión por la fuerza del viento. En la actualidad, preside Anemos Global, una empresa de consultoría, asesoría y promoción de energías renovables. Con más de 30 años de experiencia en las energías renovables, en febrero pasado editó, a través de Anemos Global, el libro colectivo 'Dominando el viento. Evolución de la tecnología eólica en España' -disponible en www.dominandoelviento.com-, del que también es coautor. «Es seguramente el libro más importante de España sobre la energía eólica y el futuro de su tecnología, y sobre el papel que tiene hoy y en el horizonte 2030-2050 la energía del viento frente a los grandes retos y desafíos del cambio climático, sin duda el primer problema del planeta Tierra», afirma.

-¿Cómo contribuye la energía eólica al cumplimiento de los objetivos de la agenda europea 2030?

-Los países de la UE acordaron la transformación del sistema energético europeo y la hoja de ruta hacia una descarbonización sistemática de la economía de la UE . En este contexto, el Gobierno contempla para 2030 una penetración del 42% de las energías renovables en el consumo final. Además, en 2030 el 74% de la electricidad generada será renovable. En 2018 este ratio fue del 35%, por tanto, el esfuerzo a desarrollar en España es de más del doble en generación de electricidad y, dentro de las renovables, la eólica -hoy con el 20% es la segunda más importante- pasará en 11 años al 40%. La tecnología eólica se convertirá en la más importante entre las fuentes de electricidad sostenible, competitiva y limpia.

«Las rehabilitaciones de los molinos son un desastre, la propia Comunidad incumple la Ley de Patrimonio»

-¿Cómo contribuyó la energía eólica al desarrollo?

-La abundancia de molinos de viento en la mitad sur peninsular y en los dos sistemas insulares es un indicador de la importancia económica y tecnológica que esta tecnología tuvo en las amplias zonas de secano cerealista mediterráneo, de escasa pluviometría. Los molinos de viento competían con los hidráulicos del norte peninsular en la molturación de los cereales para obtener harinas, elemento básico de la alimentación humana y animal.

-¿Cuándo aparecen los molinos?

-La tecnología eólica para molturar surge entre los siglos XII y XIII en Europa. En España, los primeros molinos de viento existen, al menos, desde el siglo XIV. Según Julio Caro Baroja, hay cuatro tipos de molinos de viento españoles de torre: manchegos, cartageneros, baleares y canarios. El cartagenero, del que quedan aún restos de unos 200 en el Campo de Cartagena y el litoral de Cabo de Gata, se caracterizan por ser de velas latinas (en lugar de aspas) y tienen, al menos, cuatro aplicaciones: harineros, salineros, de sacar agua o arcaduces y esparteros. Hacia 1840 en España se registraron, según Pascual Madoz, unos 500 molinos de viento en funcionamiento: 180 en La Mancha; 120 en el Campo de Cartagena; en Baleares unos 80; y en Canarias cerca de 25.

«La Región, con un peso del 3% en la economía y demografía, apenas llega al 1% de la potencia eólica de España, una cantidad claramente insignificante que hay que aumentar»

-Como amante de los molinos, ¿estará contento con la rehabilitación de molinos que se está realizando?

-La Comunidad y los ayuntamientos de Cartagena, San Pedro y San Javier están rehabilitando molinos de viento por primera vez en muchos años. En el caso de los del Monte Sacro y Las Piedras, en Cartagena, y del Tío Bigotes, en San Javier, de titularidad pública, la rehabilitación es un desastre. La propia Comunidad incumple la Ley Autonómica de Patrimonio, al haber autorizado unos rotores de las palas que no responden a la tipología del molino cartagenero. Además, en ninguno de los casos citados se ha rehabilitado la maquinaria y no se podrán poner en funcionamiento ni serán visitables. Se rehabilita mal y lo peor es que no se pone en valor este patrimonio industrial para atraer visitantes y crear empleo, como se hace en La Mancha. El único molino que se ha rehabilitado bien es el Zabala, privado: una joya de la molinología española. Hay otro ejemplo similar y en funcionamiento, el harinero de El Pasico ( Torre Pacheco).

-¿Qué papel juega España en el uso de la energía eólica?

-Lo importante es que estas tecnologías se utilizaron durante unos 500 años, hasta decaer a finales del XIX, y que España las lideró a nivel europeo y mundial. Además, quiero destacar el papel protagonista del molino de viento cartagenero entre las tecnologías disponibles en España por su singularidad y eficiencia, al emplear la vela latina y no las aspas.

Tras las dos crisis petroleras, se vuelve la vista a la energía del viento en los años ochenta, también entonces España lideró a nivel europeo, junto a Dinamarca y Alemania, la vuelta a la eólica. El primer prototipo eólico se instala en España en 1981 en Tarifa.

-¿Én qué situación está ahora?

-España es el quinto país del mundo y el segundo de Europa con más potencia eólica instalada. La Región, con un peso del 3% en la economía y demografía españolas, apenas llega al 1% de toda la potencia eólica de España, una cantidad claramente insignificante que hay que aumentar. Queda mucho viento por aprovechar, sobre todo en el litoral y el norte de la Región.

-¿Qué papel juega el medio natural en su vida?

-La naturaleza es y ha sido siempre muy importante en mi vida. Me crié en el Valle de Escombreras. En verano, además de en La Manga y en Cabo de Palos, cuando no había entonces construcciones urbanísticas, nos bañábamos en playas vírgenes. El Mar Menor era una laguna mágica. También he conocido la bahía de Portmán sin ningún tipo de vertido minero, un auténtico paraíso. El mar, el viento moderado y la naturaleza es lo que más relajación me proporciona.

«El abandono, la degradación y la desidia en la búsqueda de soluciones para el Mar Menor y la bahía de Portmán es absoluto»

-¿Cree que cuidamos la naturaleza?

-En la Región, se ha logrado desde la etapa democrática la protección de varios espacios naturales. Destacaría los parques sin presión demográfica alguna como Sierra Espuña y los espacios del litoral como Salinas de San Pedro, Calblanque, Calnegre y Cabo Cope. También algunos tramos del Segura, aguas arriba de Cieza. El río ha mejorado en la Vega Media tras un fuerte deterioro de muchos años. La gestión de esos espacios naturales es, sin embargo, insuficiente y manifiestamente mejorable, sobre todo por parte de Administración autonómica y los ayuntamientos.

-En lo personal, ¿qué hace para minimizar su impacto en el planeta?

-En casa se reciclan todas las basuras según su origen. Dentro de la ciudad de Madrid, utilizo de forma dominante el transporte público; y, en cuanto a las energías renovables, vamos a instalar en casa paneles fotovoltaicos para autogenerar y autoconsumir la electricidad proveniente del sol. Esto va a ser posible gracias a la eliminación del 'impuesto al sol' por parte del Gobierno actual, que va a impulsar la implantación de la energía solar fotovoltaica en el país de la UE con más radiación solar, con Grecia e Italia.

-¿Cómo ve el Mar Menor?

-Es un ecosistema abandonado a su suerte desde los años setenta, cuando se inicia un proceso intensivo de urbanización salvaje, especulación y degradación. El presente es ya de deterioro irreversible, por la enorme conjunción de intereses. Todo esto ha conformado una bomba de relojería medioambiental, de la que la degradación de la calidad de sus aguas es solo un síntoma. El Plan Especial del Mar Menor, cuando exista, habrá llegado tarde para hacer algo serio. El cambio climático se encargará de hacer el resto hasta que desaparezca esta 'laguna mágica'. Y ocurrirá antes de lo que nos imaginamos.

«El Molino Zabala es un ejemplo único del patrimonio industrial»

«El molino Zabala, en Perín, a unos 15 km. al oeste de la ciudad de Cartagena, es el molino de viento harinero cartagenero más antiguo documentado y que se conserva en pie con toda su maquinaria funcionando», ilustra Jorge Cortina, que el pasado 18 de mayo fue testigo de su nueva puesta en funcionamiento, con el apoyo del Ayuntamiento.

«Este molino de viento y su emplazamiento en el desconocido oeste de Cartagena es uno de mis rincones favoritos de la Región. Aquí podemos contemplar una tecnología que empleaba el viento de forma sostenible para moler cereales desde, al menos, 1720 y que dejó de funcionar en 1986. Estamos frente a un ejemplo único de una tecnología del patrimonio industrial que, gracias a la última puesta a punto en 1999, funciona como hace 300 años». «Tengo otros lugares naturales favoritos en la Región, pero me quedaría con tres ecosistemas: el Cañón de Almadenes; el parque natural de Calblanque; y, por supuesto, el pulmón vegetal de Sierra Espuña»