EL PROGRESO Y LA ADMINISTRACIÓN

GABRIEL NAVARRO

En absoluto estoy en contra del progreso, de que se realicen obras que nos faciliten la vida, lo que ahora se llaman «obras de interés general», que no es lo mismo que «obras generalmente interesadas». Esta coletilla de «interés general» parece ser un santuario infranqueable, incuestionable, por encima de todo pese a quien pese, y lo digo porque desde mayo de 2017 se comenzó con el desmonte de las sierras de Tabala en Zeneta para la construcción de la autovía del Reguerón, estando estas sierras cercanas a viviendas y siendo parte del paisaje que caracteriza el pueblo de Zeneta.

De nada ha servido que se hayan presentado múltiples escritos a Demarcación de Carreteras solicitando información del proyecto, indicando los perjuicios directos que se estaban causando a los vecinos que allí vivimos; les ha dado igual que mis dos hijos aquejados de asma hayan empeorado de su enfermedad, que las casas se llenen de arena, que se trabaje a pleno rendimiento sacando arena los días ventosos, el ruido constante de las máquinas, que se destruyan las caras de las sierras, que se hayan dejado taludes de vértigo, que en lugar de aprovechar las rocas se haya excavado una enorme zanja para enterrarlas, etc. Opacidad constante, negándonos información como el Plan de Control Ambiental, determinaciones atmosféricas de polvo, entre otras; les advierto que no es agradable sufrir una constante nube de arena en suspensión, habiéndose magnificado esto en 2018, cuando se ha ido rompiendo sierra más cercana a las casas. Ha sido la intervención del Defensor del Pueblo quien por fin nos proporcionó la información, la sencilla información que solicitábamos para poder defendernos, valga la redundancia.

Atónitos nos quedamos al leer que se habían hecho determinaciones de atmósfera (sedimentables, básicamente arena) a lo largo de 2018 con un aparato de metro y medio de alto que no vimos instalado hasta noviembre y que ni siquiera las fotos de dron, de Google Earth®, etc., han detectado nunca.

Ahora, toda la zona en cuestión, convertida en una imagen propia de 'Encuentros en la tercera fase', luchamos para lograr que se recupere de una forma apropiada y que no se convierta en un problema.

Me pregunto si había necesidad de esto, de destruir esos montes en concreto, de negar información de forma constante, de haber tenido que aguantar todos los inconvenientes, etc. Y es que tampoco nunca se nos ha dado a conocer cuáles eran las otras cuatro zonas de préstamo de áridos que supuestamente se propusieron inicialmente...

¿Es tan difícil hacer las cosas bien y tener en consideración a la gente? Solo hay que cumplir con sensatez lo que está en la normativa escrita por profesionales y lo que está tan de moda ahora, pero que se practica poco, que es escuchar a todas las partes afectadas, es decir, beneficiados y perjudicados.

En este tedioso camino, en el lado luminoso, hemos podido hablar con otros muchos profesionales de la Administración que tienen arraigada su función de servicio público, que aún con la precariedad de medios que existe en muchas ocasiones, son capaces de ayudar y tienen voluntad de solventar problemas.

Está claro que el progreso de una sociedad -y por qué no, la nuestra- no solo se valora en el aspecto material, también en el moral y, por desgracia, tiene unos cimientos fácilmente quebradizos.

Sería deseable, por bien del interés general, que administraciones central y autonómica trabajaran en común, que no se repitan casos como este en el que la Administración central funciona como gigante sin cabeza.