Una plaga de conejos arrasa el campo

Un conejo muerto con las orejas plagadas de garrapatas. / R. Guirado
Un conejo muerto con las orejas plagadas de garrapatas. / R. Guirado

Salud Pública advierte a agricultores, cazadores y vecinos de Molina de que esta superpoblación está detrás de la expansión de la garrapata 'Hyalomma', que transmite el virus Crimea-Congo

Pepa García
PEPA GARCÍA

El desequilibrio ecosistémico es la causa de la superpoblación de conejos de monte ('Oryctolagus cuniculus') que desde julio del año pasado azota a varios municipios de la Región. El aumento de la superficie cultivada, la abundancia de terrenos abandonados que iban a dedicarse a la urbanización antes de la crisis, la disminución de predadores de la especie y las cada vez más escasas lluvias son algunas de las causas citadas. En este análisis sobre el origen de la plaga coinciden tanto técnicos de la Administración como representantes de los sectores afectados (agricultores, ganaderos, cazadores y vecinos), que ya obligó a la Consejería de Medio Ambiente a declarar la Emergencia Cinegética Temporal en los municipios de Abanilla, Alguazas, Archena, Ceutí, Fortuna, Molina de Segura, Ojós, Las Torres de Cotillas, Ulea y Villanueva del Río Segura en julio pasado como medida de choque. Esta orden, que permitía cazar y capturar en vivo conejos en todo el territorio incluido, resultó insuficiente para atajar el problema, pese a que, en poco menos de tres meses que se prolongó, se cazaron más de 5.000 conejos de monte en los municipios en los que se activó: 3.000 en Molina, 1.500 en Abanilla y 527 en Fortuna; a los que se suman los cerca de 300 capturados en vivo con cajas trampa.

La situación no ha remitido, asegura el agricultor de quinta generación y miembro de la ejecutiva regional de Coag para Cítricos y Agua, Pedro Gomariz, quien lamenta, junto a sus colegas, los daños millonarios que estos lagomorfos están provocando, sobre todo, en las plantaciones de frutales de la zona de Molina, la que mayor territorio afectado tiene. «Roen la corteza de los frutales, que corta la circulación de la savia, lo que acaba por secar el árbol y más si son de reciente plantación», explica Gomariz, que cifra entre el 20% y el 30% el grado de afección de estas plantaciones. Pero también están causando daños en los sistemas de riego por goteo, que los conejos muerden para obtener agua ante la escasez reinante, y en las plantaciones de hortalizas, «en menor grado».

Letrina de conejos en medio de un matorral en el campo.
Letrina de conejos en medio de un matorral en el campo. / P. Gomariz

Para tratar de evitar más daños y conseguir controlar la población, la Consejería de Medio Ambiente ha vuelto a emitir, con fecha 15 de febrero de 2019, otra orden de Emergencia Cinegética a petición de los colectivos y técnicos de los municipios afectados, cuya vigencia se prolongará hasta el 11 de octubre de 2020, en los municipios de Abanilla, Archena, Fortuna y Molina de Segura.

Zoonosis tranquiliza a la población: «No se ha detectado presencia del virus en estos parásitos»

«Todos, salvo Archena, la han activado», confirman desde la Consejería. Esta nueva orden permitirá «actuar en varios periodos reproductivos consecutivos para que, así, sea más eficaz», afirma Ricardo Guirado, técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Molina y especialista en Gestión y Sanidad de la Fauna Silvestre. Y que, desde Medio Natural, esperan que sirva para «controlar la explosión demográfica».

Límites a la caza del zorro

«Es un problema que ha llegado para quedarse, ya que está favorecido por el cambio climático (las lluvias cada vez son más escasas y la ausencia de humedad no favorece la propagación de la mixomatosis que afecta a los conejos y reduce sus poblaciones) y por la ausencia de predadores, pues hablamos de un entorno muy antropizado», explica Guirado. Y añade Mariano González, presidente de la Asociación de Guardas Rurales, que habría que combatirlo, tras aplicar estas medidas de choque, restableciendo el equilibrio ecosistémico de la zona: restaurando y reforestando las ramblas para convertirlas en corredores ecológicos que unan las zonas forestales con las agrícolas para permitir la llegada de predadores; eliminando el uso de herbicidas, plaguicidas y otros químicos que pueden actuar como venenos para la fauna y eliminan la base trófica; favoreciendo la plantación de vegetación natural entre el arbolado de los cultivos y en los linderos; y estableciendo planes técnicos de gestión cinegética en los cotos de caza de las zonas afectadas (no hay que olvidar que el 52% de estos terrenos de la Región son agrícolas)», apunta entre otras propuestas.

Denuncian daños millonarios y dificultades para contratar temporeros por la abundancia y picaduras de estos ácaros

Por este motivo y como medida adicional, la Dirección General de Medio Natural prevé limitar la caza del zorro, predador natural del conejo, junto a aves rapaces como el búho, en las zonas afectadas y durante la próxima temporada cinegética.

Sin temporeros por picaduras

Para tratar de evitar los daños en los cultivos, los agricultores han instalado mallas protectoras en el arbolado y están utilizando un repelente a base de pescado para ahuyentar a los conejos. Además, ya han comenzado las batidas para cazar conejos. «Hace dos domingos, cuando se probó la munición libre de plomo, en solo media hora, tres personas cazaron 60 conejos», explica Guirado para dar idea de la abundancia de lagomorfos.

Pero la superpoblación de conejos, que según los técnicos de Medio Natural puede alcanzar una densidad máxima de 80 conejos por hectárea, ha traído aparejado un problema de Salud Pública. «Durante los trabajos previos realizados el verano pasado, creamos una mesa de trabajo con la participación de la Asociación de Guardas Rurales, el Ayuntamiento de Molina, la Consejería de Medio Ambiente, representantes de cazadores, agricultores, ganaderos y vecinos, en la que además de la superpoblación de conejos y los daños provocados, detectamos que había una plaga de garrapatas», cuenta Ricardo Guirado.

De hecho, la expansión de estos parásitos llegó a poner en dificultades a los agricultores, que vieron cómo los temporeros se negaban a recoger la cosecha para evitar estar expuestos a las garrapatas y sus picaduras, cuenta Pedro Gomariz.

Una de las numerosas madrigueras de conejos. | Un frutal dañado por conejos, pese a tener protección. | Un cítrico en proceso de secado tras ser roído por los conejos. / Pedro Gomariz | R. Guirado

«Cuando estudiamos el problema de forma global detectamos la presencia de la garrapata del género 'Hyalomma', una especie muy vivaz -se desplaza muy rápido-, que pica enseguida y es muy grande, por lo que nos pusimos en contacto con el director general de Salud Pública», detallan desde el servicio de Medio Ambiente de Molina.

Vector de enfermedad exótica

Como confirma la técnico responsable de Zoonosis de la Dirección General de Salud Pública, «durante los trabajos que hemos estado realizando, descubrimos que la garrapata del género 'Hyalomma' se había extendido más de lo que pensábamos. De hecho, era una garrapata que no estaba en nuestro entorno -se había detectado su presencia en otros territorios españoles, incluidas todas las comunidades limítrofes- y, en los últimos años, se ha multiplicado, porque su expansión está asociada a las superpoblaciones de conejos. Animales que estas garrapatas utilizan como hospedador intermedio antes de pasar a los rumiantes (ovejas, cabras, ciervos,...), donde completan su ciclo vital», detalla Villa.

El principal riesgo para la salud pública de la existencia de una plaga de garrapatas es que son vectores de enfermedades. En concreto, explica Inés Villa, la del género 'Hyalomma' transmite el virus Crimea-Congo, que es una enfermedad exótica emergente que provoca fiebres hemorrágicas, la más grave de las que transmiten estos parásitos y contra la que «no estamos acostumbrados a luchar», por lo que hay que estar alerta y vigilantes.

De hecho, confirma Pedro Gomariz, de Coag, «hubo dos casos de fiebres por picaduras de garrapata entre trabajadores del campo, pero no eran Crimea-Congo». Para prevenir el riesgo de que las garrapatas transmitan enfermedades a la población, el grupo de trabajo de Molina ha puesto en marcha una serie de medidas preventivas que han consistido en fumigar los alrededores de las granjas y las zonas de pastoreo del ganado, así como los terrenos abandonados en los que prolifera el conejo y que están cercanos a las poblaciones humanas, a los polígonos industriales y a los cultivos.

No obstante, tranquiliza Villa, hasta la fecha «no hemos encontrado presencia del virus en ninguna de las garrapatas analizadas en la Región». Pero reconoce que esta enfermedad ya ha causado, al menos, dos muertes en España, por lo que Salud Pública ha establecido un plan de control y vigilancia que ejecuta con el grupo de trabajo de Molina y que «nos permitirá evaluar las actuaciones para ver si la población de garrapatas se ha controlado o sigue en aumento», concluye la responsable de Zoonosis de Salud Pública, Inés Villa.

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