José Luis Alcaide: «El Mar Menor está en planta, pero sigue en el hospital y puede recaer»

José Luis Alcaide sale del agua en Cabo de Palos, después de una inmersión para realizar fotografía subacuática. / José Antonio Oliver
José Luis Alcaide sale del agua en Cabo de Palos, después de una inmersión para realizar fotografía subacuática. / José Antonio Oliver

«Prefiero quedarme con una buena foto que con un buen pescado al horno», confiesa el mecánico de Electrónica del Ejército del Aire

Pepa García
PEPA GARCÍA

José Luis Alcaide (Santiago de la Ribera, 1968) nació casi a pie de playa, un origen que ha unido su destino al mar. Militar del Ejército del Aire como mecánico de electrónica desde hace 26 años, su afición a la vela ligera y la pesca submarina, unida a su relación profesional con el mundo del vídeo y su pasión por la fotografía, le llevó a cambiar el disparo del arpón por el de las fotos hace casi dos décadas. Miembro activo de la asociación Hippocampus y coordinador del proyecto Plumbum para retirar el contaminante plomo de las profundidades, dedica buena parte de su tiempo a luchar por la conservación del medio ambiente, más en concreto del marino, del que cuenta con una impresionante colección de fotos que retratan su bella biodiversidad.

-¿Cómo surge su pasión por la fotografía subacuática?

-Antes de ser militar, trabajé muchos años como publicista y, al ser mecánico de electrónica, tocaba mucho el tema del vídeo, aunque siempre me ha llamado la atención la fotografía. Cuando empecé a tener dinero, invertí en cámaras. Y, al ser de zona de mar, compaginé las dos pasiones. Yo tenía un poco de miedo a sumergirme. Hacía pesca submarina a pulmón. Entonces, aprendí a bucear y empecé con cámaras sumergibles desechables, poco a poco, hasta hoy. Además, me encanta la biología. Adoro los animales y les profeso un gran respeto.

«Nos vamos a quedar sin naturaleza y eso causará la extinción del ser humano»

-¿Se arrepiente de cambiar el disparo de fusil por el de la cámara?

-Para nada. Me di cuenta de que no merecía la pena. Llegaba a mi casa con cuatro pescados y pensé: qué beneficio le saco yo. Prefiero quedarme con una buena foto que con un buen pescado al horno.

-¿Cuánto tiempo es buceador?

-Pues unos 20 años. Mi vocación es un poco tardía. Quise tener la cabeza asentada, porque el buceo es un deporte de riesgo, y aprenderlo de gente profesional. Poco a poco, me he ido juntando con los mejores y con las máximas medidas de seguridad para evitar riesgos innecesarios.

-¿Qué fondos ha explorado?

-Desde Cádiz a Gerona, todo el litoral mediterráneo; Galicia, Asturias y la cornisa cantábrica, pero allí haciendo 'snorkel', como en los ríos. Y luego, en Filipinas.

-¿Qué es la naturaleza para usted?

-Nos da la vida. Nosotros formamos parte del medio natural. Sin la madre naturaleza no podríamos subsistir. Igual que nos provee, nos cuida y nos integra. Si contaminamos, atacamos al medio natural, nos atacamos a nosotros mismo, como se está haciendo últimamente. Nos vamos a quedar sin naturaleza y eso será, seguro, la causa de la extinción del ser humano. Debemos respetarla.

«He llegado a encontrar una pantalla de ordenador a 300 metros de la costa. Es bestial»

-A nivel personal, ¿qué hace para tratar de minimizar su impacto?

-Procuro, por ejemplo, no coger mucho el coche y moverme caminando, aunque trabajo a 50 km. de mi casa y para mí el coche es imprescindible. Pero, si pudiera ir en bici, lo haría. Para contrarrestar, me meto en proyectos de conservación, dedico muchísimas horas a organizar limpiezas subacuáticas, me implico muchísimo con la retirada del plomo. Son muchas horas invertidas en organizar actividades de voluntariado, sobre todo subacuáticas, y más desde que está en marcha el proyecto Plumbum. Voy a los colegios a dar educación ambiental. Desde la asociación Hippocampus trabajamos incansablemente. Y, a nivel doméstico, he invertido unos 6.000 euros para renovar el sistema de calefacción y, a base de estudiarlo, hemos elegido el 'pellet', la opción más ecológica. Además, hacemos compost en casa. Intentamos minimizar nuestro impacto.

-Y el plástico, ¿qué?

-Bueno, siempre he dicho que es necesario hoy para vivir. ¡Que hay sustitutos!, por supuesto. Tenemos tecnología suficiente para ir a Marte, cómo no vamos a tenerla para sustituir el plástico o usarlo de forma más razonable. Lo que pasa es que hay muchos intereses.

-Ha buceado por todo el Mediterráneo, ¿en qué zona hay más basura?

-En todos sitios, en la zona de puerto. No te puedes ni imaginar. Es bestial. El otro día hicimos una limpieza en el de Cabo de Palos y salieron cientos de kilos de basura. Pero una basura que dices 'qué hace esto aquí'. Yo me he llegado a encontrar una pantalla de ordenador a 300 metros de la costa. Puedes encontrar motocicletas, ruedas, carritos de la compra,... Eso no son cosas que arrastra el viento. Cientos de botellines de cerveza y champán en medio del Mar Menor. Eso, ¿quién lo tira?, el guarro que va en el barco y lo echa por la borda. Solo con llevar la basura al contenedor se reduciría el impacto.

«Hemos visto dos hembras y cinco machos preñados, a punto de parir, en el centro de la cubeta del Mar Menor; desde 2016 no ocurría eso»

-¿Debería limitarse la navegación a motor en el Mar Menor?

-Sí, estoy convencido al 100% de que se deberían quitar las motos acuáticas, y lo siento por los sectores implicados. Pero en el Mar Menor se deberían de reducir porque las turbinas que tienen y la potencia que usan, en la orilla, remueven todos los fondos y matan todos los organismos cercanos. Y, en verano, hay miles de motos acuáticas. Dejaría solo embarcaciones a vela y motores auxiliares, además de los barcos de pescadores.

-Como buceador habitual del Mar Menor, ¿cómo lo ve este año?

-La cosa ha mejorado mucho. El Mar Menor ha subido a planta. Sigue en el hospital y no hay que despistarse, porque puede recaer. La resiliencia que ha tenido frente a pesticidas, herbicidas y nitratos parece evidente, lo que pasa es que se siguen haciendo vertidos incontrolados. Poco a poco, se van reduciendo, pero no hay vertido cero. No sé si la administración está tomando las medidas legales necesarias, pero ha mejorado bastante, y aún le queda. En la zona más profunda ya se están viendo praderas de 'Cymodocea' y 'Caulerpa' y, hace poco, hemos visto dos hembras y cinco machos de caballito a punto de parir. Eso indica que la cosa va bien, porque desde 2016 no había avistamientos de caballitos en el centro de la cubeta.

-¿Qué haría para que la gente cambie de actitud?

-Es muy difícil. Detrás de todo esto hay empresas y gobiernos... El turismo, los sectores que dependen de él,... Si pusiéramos todos nuestro granito de arena, tendríamos un Mar Menor más sano y vendría más turismo a visitarnos. Si no lo cuidamos, la gente, tarde o temprano, se va a otro lado, como ocurrió cuando tuvimos la 'sopa verde'. El Mar Menor estuvo a punto del hundimiento total y entre todos hemos podido salvar un poco la cosa. Creo que, al final, saldrá bien.

-¿Cuál considera el principal problema del planeta?

-La falta de concienciación. Si empezamos por los niños, educándolos bien, suponemos que cuando sean mayores se comportarán bien con el medio ambiente.

-¿Hay menos abundancia de vida marina o es una falsa percepción?

-Sí, hay menos pescado. En verano, todo el mundo va a pescar pulpo. Las zonas de La Torre o Las Higuericas, antes, estaban plagadas de pulpos y, ahora, hay inmersiones en las que no veo ni uno. La gente se lo come todo. ¿Cuánta gente vemos en el Mar Menor cogiendo almejas? Y está prohibido, además no tienen ningún control sanitario.

-Proponga un reto a los lectores.

-Que cada vez que alguien salga a disfrutar del medio natural, ya sea campo, playa, montaña o fondo del mar, traiga el doble de la basura que haya generado ese mismo día para tirarla toda al contenedor.

«Cabo de Palos es el mejor rincón de todo el Mediterráneo»

«Cabo de Palos es un sitio especial, un rincón espectacular, de aguas transparentes y bien conservado, con mucha biodiversidad. El mejor rincón de todo el Mediterráneo para bucear», afirma con conocimiento de causa, pues ha recorrido sus fondos «desde Cádiz a Gerona».

Conocedor y amante de la vida marina, asegura que este punto del litoral mediterráneo «concentra las especies más representativas, además de tener amplias zonas de praderas de posidonia y otras especies como 'Cymodocea nodosa'». Entre los seres vivos que ha conseguido 'cazar' disparando su cámara, destaca los signátidos. «Los caballitos de mar y sus 'primos' los peces mula ('Syngnathus typhle'), muy difíciles de encontrar en otras zonas, pero muy abundantes en Cabo de Palos».