José Tomás Marín: «En lugar de usar el DDT, usamos el dedete»

José Tomás Marín bajo una de las enormes higueras del Paraje de los Frailes, entre Rincón de Seca y Aljucer. / Guillermo Carrión / AGM
José Tomás Marín bajo una de las enormes higueras del Paraje de los Frailes, entre Rincón de Seca y Aljucer. / Guillermo Carrión / AGM

«El 70% de los huertos de Murcia están abandonados», cuantifica el coordinador de 3SH y huertano

Pepa García
PEPA GARCÍA

José Tomás Marín López (Murcia, 1968), graduado en Artes y Oficios y diplomado en Diseño, lleva años empeñado en vivir de su ocupación de huertano. No en vano creció, vivió y vive en la huerta de Murcia desde niño, «entre Rincón de Seca y La Raya» y se convirtió en diseñador industrial para continuar con el negocio familiar de muebles. Ahora su proyecto profesional, 3SH (3 Servicios Huertanos: escuela de huertanos, huerto de convite y huerto en tu balcón), empieza a 'esponjar' tras casi 7 años de dedicación. Y lo hace en el Paraje de los Frailes, junto a la acequia de la Herrera, «donde cogen los tomates con escalera», recuerda José Tomas -«José por mi abuelo el carpintero y Tómás por el agricultor»- para dejar claro lo fértiles que son estas tierras.

-¿Cómo llega un diseñador industrial a ser huertano profesional?

-Con la crisis, el negocio del mueble decayó y siempre quise ser huertano profesional. Mi abuelo Tomás me enseñó a manosear la tierra, a quererla, a saber cómo domarla y sacarle fruto. Y como diseñador siempre me inspiré en la naturaleza: donde había una hoja de pava estirada salía un vial para un residencial... De esa mezcla nace 3SH y, sobre todo, el diseño de todo tipo de artefactos de cultivo en terrazas y balcones. Incluso estamos entrando en las cocinas y sofisticándolas: ya depuramos el agua del fregador, cultivamos germinados en los cajones y estamos diseñando ese electrodoméstico que será como un frigorífico lleno de bandejas de hortalizas.

«Convertimos la basura de 30 casas en el alimento preferido de las plantas»

-¿Por qué surgen todos estos artilugios para cultivar en interior?

-La idea es hacer las cocinas más respetuosas con el entorno, procurar el autoconsumo, alimentarse de productos más frescos y sanos,... aunque tengas que ir a un supermercado.

-¿Cómo ha vivido un amante de la huerta su degradación?

-Imagínate. He sufrido muchísimo, porque la vi morirse, tocar fondo: el Segura vacío y con máxima contaminación, y la gente le dio la espalda. El río era un sitio apestado, inhóspito, lleno de mosquitos y que ya no producía nada. Quisimos tapar las acequias, ser modernos, europeos; casi nos avergonzaba. Casi perdemos el Mar Menor, una joya única en Europa, y ahora íbamos a por la huerta, pero bendita crisis inmobiliaria. Las víctimas fueron La Arboleja y La Albatalía, que sufrieron a los últimos adinerados: abunkerados para no comunicarse con los vecinos, y que les molesta mi burrica 'Margarita' y el gallo, mientras ellos van armados en fin de semana de cortasetos, soplahojas,... que inunda la huerta de unos ruidos que no son de aquí.

«Voy encendiendo lucecitas en la huerta, que es un lugar donde se había extendido la miseria en los últimos años»

-Pero, quien recupere el cultivo en la huerta, ¿tendrá mercado?

-La gente de la capital quiere consumir el producto de la huerta. Antes, si los tomates eran de Holanda, molaban muchísimo, porque todos eran redondos e iguales. Ahora queremos esos que me trae el vecino, cada uno de una forma e incluso si están picados por el grillo, mejor, porque significa que no le ha echado ni azufre. Está de moda cultivar y esta moda ha venido para quedarse, como comer sano y el respeto a la huerta.

-¿Cómo nace este rincón?

-Estas barriadas son muy típicas en la huerta y, como los mayores van desapareciendo y los jóvenes no quieren cultivarlo, se convierten en sitios fantasmas. Este señor -dice sobre el propietario- no ha querido venderlo y me lo ha cedido para desarrollar el proyecto de 3SH. Yo lo mantengo fértil, no le crece la mala hierba, recuperamos las acequias y azarbes,... También beneficia a los comercios de aquí al lado: a El Rojo, que todos los sábados tiene morcillas y, a partir de las 10, pellejicos y tocinos; también al horno de pan y a la bodega de Era Alta que trae el vino del terreno. Al final, voy encendiendo lucecitas en la huerta, que es un sitio donde se había extendido la miseria en los últimos tiempos.

-¿Cómo se le ocurrió esta idea?

-Yo empecé a articular estos espacios porque para que a la gente le guste algo, tiene que conocerlo. Y, para ello, hay que establecer viales de la capital a aquí y que en estos espacios en la huerta se mezcle turismo, ocio, agroecología, gastronomía, recolectar y cocinar en el momento. Pero también incorporar nuevos sistemas de riego que aprovechen el agua al máximo, y enseñar a cultivar. Murcia no tenía una escuela de huertanos.

-¿Hay mucho aspirante a huertano?

-A nivel particular, pienso que esto debería tener un carácter más institucional, gratuito. Aunque de un programa del Ayuntamiento con jóvenes parados va a salir la primera promoción de huertanos para colonizar ese banco de huertos y ponerlo en marcha fertilizando tierras abandonadas y dándoles un recurso de vida.

«Ha venido gente agnóstica y muy desconfiada que ha terminado rindiéndose a las bondades de la tierra»

-¿Tienen un perfil?

-En general, son gente más sensible, pero ha venido gente agnóstica y muy desconfiada que ha terminado abrazándome y rindiéndose a las bondades de la tierra como terapia. Se transforman. Además, te ahorras el gimnasio y te vuelves a casa con unos huevos naturales, una bolsa de verduras y unos cuantos amigos.

-¿Cómo está la huerta hoy?

-El 70% de los huertos o más están abandonados y el 30% restante no se está cultivando... Con lo cual, la tierra pierde fertilidad, se convierte en cobijo de animales o parásitos indeseados y tiene un riesgo de incendio altísimo que pone en peligro el vecindario, con el coste que eso lleva aparejado para la sociedad.

-¿Qué aporta una huerta saludable medioambientalmente?

-Se convierte en espacios verdes que aportan oxígeno diariamente, alimentos saludables donde empezamos a recuperar sabores, se recuperan variedades locales en peligro de desaparecer porque se han sustituido por híbridos que no están adaptados a plagas ni a la escasez de agua, además, al usar abonos e insecticidas naturales se reduce la contaminación. Y te puedes volver a casa con tu cesta de verduras saludables, tras hacer ejercicio.

-¿Qué criterios rige el cultivo para una huerta saludable?

-El primero, el agua, la reina, de la que aquí hacemos un uso responsable y optimizamos: hemos recuperado los azarbes obturados y vamos a usar el agua de los fregaderos para hacer un almarjal. También procuramos el abono compostando. Todos traen sus restos orgánicos de comida, que mezclamos con broza de podas y excrementos de gallina. Estamos aliviando de basura 30 casas y convirtiéndola en el alimento preferido de las plantas. También hacemos nuestros propios insecticidas, con cola de caballo que emulsionamos. Además, cada parcela tiene aromáticas, que son insecticidas maravillosos con solo moverlas. Y en las esquinas plantamos especies del bosque mediterráneo: lentisco, jara, aladiernos, madroños, adelfas, retamas, enebro,... Haciendo un uso correcto de la flora y la fauna se restablece el equilibrio perdido. Además, como dice mi maestro José María Egea, en lugar de usar el DDT, usamos el dedete.

-¿Algunas recomendaciones para mejorar el medio natural?

-Debería ser obligatorio que todos los edificios nuevos tuvieran cubiertas vegetales, como en Francia. Habría que recuperar todo el agua pluvial y reducir el gasto energético.

-¿Alguna propuesta para los lectores?

-Que siembren, aunque sea, una garapá (puñado de trigo) y observen a los tres días la magia de la vida. Les va a emocionar y acercar a la naturaleza, porque es un gesto sencillo que todos tenemos interiorizado.

«El Paraje de los Frailes, el paraíso a 10 minutos»

«Mi mundo era la huerta, bajarme al río, los bichicos,... Ver las rapaces, las luciérnagas. Esas noches tan poéticas que inundaban todo con olores a jazmín y galán de noche, donde se oía el rumor del agua... El paraíso a 10 minutos de una ciudad de 500.000 habitantes. Pues Murcia ha sido muy así, con el Segura imprevisible que nos ha ido aportando ese limo que ha convertido esta en la tierra más fértil de Europa», explica sobre la huerta José Tomás Marín, en la que escoge el Paraje de los Frailes como uno de sus preferidos. Supone la recuperación de una 'barriada' que, como otras tantas, está abandonada porque los mayores se han ido yendo y los jóvenes no han querido permanecer. Ahora, a base de agroecología, bioconstrucción e ingenio, recupera su fertilidad, combate su despoblamiento, reactiva sus comercios y nos devuelve el contacto con la tierra.