José Luis Munuera: «Si el consumidor fuese más 'verde', asumiría incluso pagar algún plus»

José Luis Munuera junto a la compostadora de su casa en la huerta. / Martínez Bueso
José Luis Munuera junto a la compostadora de su casa en la huerta. / Martínez Bueso

«Como profesor de Marketing, sé que muchas acciones de los ciudadanos al consumir y de las empresas no son sostenibles», afirma el catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Murcia

G. S. FORTEMURCIA

José Luis Munuera lleva en contacto con la huerta murciana desde hace 60 años, cuando nació en el seno de una familia de agricultores. A este hecho atribuye una sensibilidad medioambiental que también se ha ocupado de transmitir a sus hijos, y que hunde sus raíces en el sentido práctico para cuidar del entorno de los antiguos huertanos. Su conciencia ecológica también se mezcla con unos usos actuales más urbanitas, en los que la militancia por la conservación del planeta también pasa por asociarse a iniciativas como Greenpeace, «a la que llevo adscrito desde hace 37 años», explica. El sentido práctico, en todo caso, pesa mucho en este catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Murcia que sigue viviendo en la huerta, en una casa preparada para recoger el agua de lluvia y con compostadora propia para aprovechar la basura y abonar los árboles.

-¿En sus estudios ha detectado que el consumidor actual tiene más en cuenta la variable medioambiental?

-No te puedo dar datos porque no estoy en ningún estudio sobre esta variable. Pero desde luego es necesario que consumamos de manera mucho más sostenible y responsable. Hay que aplicar las tres erres: reciclar, reutilizar y reducir. Necesitamos un mayor compromiso con la madre naturaleza y ser más conscientes. Si el consumidor fuera más 'verde', compraría energía más 'verde', por ejemplo, para la que estaría incluso dispuesto a pagar un plus. Si el consumidor fuera más ecológico compraría productos sin plásticos contaminantes que invaden los océanos. Hay campañas de gente que va a la playa a recoger plásticos, pero después te encuentras que acaban en la basura orgánica.

«Me cabrea cuando veo gente que se deja comida que ha cogido de más en los bufetes de hotel»

-¿Tirados por esa misma gente?

-No me atrevo a asegurarlo. Lo que sí veo es que no hace falta ir a la playa para recoger basura. Cuando paseas por la huerta ves que todo está lleno de desperdicios. Es un problema de educación y la Administración debería ser más vehemente con quien tira todo eso y potenciar a los consumidores conscientes que consumen productos ecológicos, que crean su propia energía eléctrica y que reciclan el agua y tienen su propia depuradora en casa, por ejemplo.

-¿Es su caso?

-Yo soy hijo de un agricultor muy consciente de lo importante que era el agua en la huerta, del cuidado del entorno, de los ciclos biológicos de la naturaleza... Él y mi madre nos enseñaron de pequeños a no desperdiciar, por eso me cabrea incluso cuando veo que la gente se deja comida que ha cogido de más en los bufetes de los hoteles. A mí me ensañaron a consumir de una forma razonable y trato de ser consciente medioambientalmente en mi pequeña actividad diaria. Por eso tengo depósitos en casa para cerca de 20.000 litros de agua que recojo de la lluvia y utilizo en el riego por goteo de mi huerto. Tengo placas solares y un compostador para aprovechar la basura en abono para los árboles. Apenas saco una bolsa de basura cada dos semanas, porque todo lo demás lo reciclamos: cartón, vidrio, hojalata, etc. No creo que esté haciendo nada de otro mundo, es solo lo que puedo hacer para que el medio ambiente, que es una cosa muy frágil, no se nos vaya al garete. Deberíamos ser todos más conscientes del peligro en que estamos poniendo al planeta.

«Deberíamos tener más claro el peligro al que estamos sometiendo al planeta»

-Pero ahora nos llega mucha información de todo esto. ¿Hemos perdido cercanía con la naturaleza para que nos conmueva de verdad?

-Es un problema de educación. Y efectivamente hay una mayor lejanía. Si naces en un entorno urbano y no conoces cómo nace un árbol o como se cría un conejo, como sí veíamos antes, no lo percibes igual, aunque te lleven de excursión de vez en cuando al campo. Te dirán lo bonita que es la naturaleza, pero no es lo mismo que si has nacido al lado de un señor que regaba, plantaba hortalizas y echaba de comer a los conejos aprovechando los desperdicios de comida.

«La Administración tendría que ser más vehemente con quien abusa del medio ambiente»

-¿Esa distancia con la naturaleza se suple hoy en parte con la labor de determinadas organizaciones?

-Como profesor de Marketing, soy consciente de que muchas de las acciones de los consumidores y empresas no son muy sostenibles. Son cortoplacistas. Los consumidores no pueden resolver sus problemas de alimentación y ocio, por ejemplo, sin tener en cuenta las implicaciones que eso tiene a largo plazo para el planeta. Yo hace 37 años me hice socio de Greenpeace y lo sigo siendo. Hay cosas que no me gustan de esa organización, pero sigo siendo leal a ella porque es una propuesta rebelde, de crítica a esta sociedad que no es consciente del daño irreversible que estamos haciendo, por ejemplo con la desaparición que hemos provocado de millones de especies.

«No se trata de plantar jardines bonitos, sino de pensar en el futuro»

«En esta región estamos en zona de sequía, con una pluviometría parecida a la del norte de África y vamos hacia un desierto. Pero ¿qué estamos haciendo para evitarlo?», advierte el catedrático Munuera Alemán. «No se trata de plantar jardines bonitos, sino de pensar en dentro de 50 o 100 años». El profesor pone como ejemplo la repoblación que hace más de un siglo se realizó en Sierra Espuña, «por parte de ingenieros agrónomos que quizá ni tan siquiera tenían una conciencia medioambiental, pero sabían que tenían que hacerlo». Sin embargo, ahora, denuncia: «¿Qué se está haciendo en Murcia para los próximos cincuenta años en términos de desertización, de mantenimiento de la capa vegetal, de mantenimiento de las masas arbóreas...? ¿Qué se está haciendo? Yo no lo sé».

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