Bichos raros

Bichos raros
Guillermo Carrión/ AGM

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ PÉREZPRESIDENTE DE MURCIA EN BICI

Lo que parecía extraño de ver, una bicicleta como medio de transporte, va ganando poco a poco adeptos. Los bichos raros se están reproduciendo de múltiples formas. Así, por ejemplo, Lorena Laos conduce su triciclo adaptable a silla de paseo para moverse con su hijo Víctor. José Daniel convierte su bici de carga en librería, Arancha va a un punto de la ciudad, deja a su hijo y se dirige a otro punto en bici. Minuca vuelve a utilizar la bici en sus trayectos al encontrar carril bici que la lleva segura a su destino y abandona la acera como espacio de refugio. Hay quien se desplaza desde otras ciudades combinando la bici con el tren. Las empresas de mensajería demuestran que el transporte de mercancías de 'último kilómetro' es más eficiente en bici. Los hay que han recorrido el mundo a pedales como Juan Francisco, Rubén, Merce, Juan... Isabel y Carmelo han viajado por África dos años llevando su 'Cinecicleta' a poblados donde casi nunca habían visto el cine.

Sé que me dejo muchos casos por contar, pero cortaré aquí para no hacer de este escrito un listado. Yo también soy un bicho raro y estoy en constante estado de metamorfosis. A veces voy en tándem y otras acompañando a Erika al cole, que pedalea también en su propio ciclo, cuando no cojo la bici para cualquier desplazamiento o plantearme unas vacaciones con alforjas. Es así como los bichos raros formamos una colmena que se nutre del néctar de la energía que da la fuerza de nuestras piernas sobre los pedales y nos reconocemos y comunicamos en nuestros encuentros por la ciudad pedaleando.

Nos juntamos como un enjambre desde diferentes zonas para ir a un destino común. Así ocurre en el bicibús de El Carmen para ir al cole en bici o en el promovido por UMU en Bici para ir a la Universidad o el de San José de la Montaña para ir al cole acompañado por un maestro. Al igual que las abejas polinizan los cultivos, las bicicletas hacen cultivar bienestar en la calidad del aire que respiramos en nuestra ciudad. De paso, cultivan la salud del individuo que decide elegir un medio de desplazamiento activo.

En respuesta a los detractores de estos bichos que dicen que no contribuyen a la economía con el pago de impuestos de circulación: sí pagan el mismo impuesto de un vehículo a motor que tienen aparcado para los desplazamientos cotidianos y sí lo utilizan para desplazamientos largos. Por otro lado, producen un ahorro a la sanidad pública, al estar invirtiendo en salud y no en gasto para pagar medicamentos contra las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en los países desarrollados, por falta de actividad física y llevar una vida sedentaria.

El miedo al tráfico y la contaminación generada por el vehículo a motor hace que haya bichos que prefieran la acera como refugio, pero reconocen que ese no es su espacio y que con los carriles bici podrán sentirse más relajados, sobre todo si empiezan a llenarse las calles con enjambres de amigos que pacifiquen el tráfico a motor. Lo cierto es que estos bichos raros se están convirtiendo en habituales. ¿Llegará el día que el bicho raro sea el coche? Siendo así, hablaríamos de carril coche, lo normal sería el tráfico de vehículos de tracción humana.