Diez años junto al caballito del Mar Menor

En el fondo del mar. Los  caballitos, en fase adulta, viven asidos a praderas de algas; este ha sido fotografiado en una de las  inmersiones de la Asociación Hippocampus para realizar muestreos. /
En el fondo del mar. Los caballitos, en fase adulta, viven asidos a praderas de algas; este ha sido fotografiado en una de las inmersiones de la Asociación Hippocampus para realizar muestreos.

La Asociación Hippocampus dedicará su décimo aniversario a lograr la inclusión del 'H. guttulatus' en los catálogos regional y nacional de especies amenazadas

PEPA GARCÍA

Lo acaba de constatar la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que por primera vez ha evaluado 14 especies de caballitos de mar, peces aguja, peces pipa, trompeteros y dragones de mar en el Mediterráneo para su Lista Roja de Especies Amenazadas y ha detectado señales de la reducción de sus poblaciones y que casi el 15% de las especies de estos caballitos evaluados se encuentran en la categoría de 'Casi Amenazados', «lo que significa que, si continúa la tendencia actual pronto estarán amenazados con la extinción». La progresiva reducción de las poblaciones de caballitos de mar en el Mar Menor también es algo conocido y constatado. Así lo reconocen publicaciones científicas como 'El Mar Menor. Una laguna singular y sensible. Evaluación científica de su estado', publicada por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) en 2016, y que en este ámbito se basa en los muestreos realizados entre 2006 y 2010 por la Asociación Hippocampus y el propio IEO.

LA ESPECIE EN CIFRAS

individuos por hectárea es el dato de la densidad poblacional extraído hasta la fecha de los muestreos realizados por la Asociación Hippocampus entre 2013 y 2015.

Sin embargo, hasta la fecha los datos sobre estas especies de 'Syngnátidos' han sido escasos, lo que impide realizar una valoración exacta que cuantifique cuál ha sido la reducción de sus poblaciones. De más de la mitad de estas especies, afirma la UICN, se carece de información suficiente para estimar su riesgo de desaparición. Y, en concreto en el Mar Menor, del caballito de mar de hocico largo o 'Hippocampus guttulatus' que lo habita se carece de datos históricos.

Para paliar esta ausencia de conocimiento y lograr la protección de esta especie emblemática para la laguna marmenorense lleva trabajando 10 años la Asociación Hippocampus, que celebra su primera década de vida el próximo 24 de junio, la de una existencia no lucrativa vinculada a la conservación del medio natural, sobre todo del medio marino, y en particular del Mar Menor y su ecosistema.

Con el caballito de mar como símbolo, su actividad ha estado ligada desde sus comienzos a su estudio en aguas marmenorenses. Precisamente en 2006, recuerdan Juan Diego López, secretario de Hippocampus, y José Luis Alcaide, uno de sus veteranos miembros, comenzaron los primeros muestreos para conocer con datos científicos la situación de las poblaciones de esta especie que había sido muy abundante hasta finales de la década de los 80 del pasado siglo. «La población disminuyó de forma alarmante desde los años 80 hasta casi su desaparición en 2009», afirma la publicación del IEO. Y, aunque posteriormente se ha observado cierta recuperación, sus rasgos de vida (baja fecundidad, supervivencia entorno al 1% de los juveniles en su fase pelágica, baja densidad de poblaciones, comportamiento monógamo en la mayoría de los casos, fidelidad al territorio y limitada capacidad de desplazamiento) hacen que esta especie sea muy vulnerable a las alteraciones de sus hábitats.

Empeñados en justificar y conseguir la inclusión de este peculiar pez en el Catálogo de Especies Amenazadas de la Región de Murcia y en el del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas -curiosamente sí está incluido en la Libro Rojo de los Vertebrados de la Región-, la Asociación Hippocampus va a dedicar todos sus esfuerzos a conseguirlo en este décimo año de existencia, «ahora que disponemos de datos de campo suficientes para demostrar el declive de la población», apunta el secretario de la asociación. Para ello, cuentan con la ayuda recibida hace algo más de un par de semanas de la empresa británica de cosmética natural Lush, que ha concedido al proyecto que Hippocampus le presentó su 'Charity Pot' -bote de caridad- anual. Con estos fondos, los buzos y biólogos voluntarios de la asociación terminarán de realizar los muestreos de 2017 y prepararán los informes y trámites administrativos necesarios para conseguirlo. «El objetivo es demostrar que esta especie ha sufrido tan importante declive en las últimas décadas, que está justificada su calificación como especie en peligro de extinción», aclaran desde Hippocampus, que también recabará datos de otras comunidades (como Cataluña, Valencia, Andalucía y Galicia) para que el 'H. guttulatus' se incluya también en el catálogo estatal. De momento, aseguran, ya nos hemos reunido con los responsables de Medio Ambiente de la Comunidad, que «nos han manifestado su conformidad con la iniciativa».

Para que su propuesta sea lo suficientemente sólida, cuenta José Luis Alcaide, «estamos recabando los libros de registros de capturas y ventas de los pescadores, en los que se contabilizaban por kilos» y comentan que esta circunstancia se daba hasta los años 90. Pasar esas cantidades de kilos a ejemplares es una tarea que realizarán gracias a la colaboración del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, al que «hemos solicitado que nos faciliten esos datos a nivel nacional: todas las denuncias que se han producido por capturas de caballitos de mar. Y han mostrado su total disposición a colaborar con nosotros», aseguran agradecidos.

Igualmente, están en contacto con otros grupos internacionales dedicados a la protección del caballito de mar, entre ellos, «The Seahorse Trust, una organización con sede en Inglaterra que ha promovido a nivel europeo una alianza para la protección de las 54 especies de caballitos que existen en los mares de todo el mundo. También estamos en contacto con los responsables norteamericanos del proyecto Seahorse, que han creado iSeahorse, una plataforma digital en la que están recogiendo información de todo el mundo, entre ella la que les va facilitando la asociación murciana, para tratar de conocer suficientemente las poblaciones de las diferentes especies y su evolución a nivel mundial», detalla Juan Diego López. De hecho, uno de los principales problemas que existen actualmente para proteger a estas especies de 'syngnátidos' es la ausencia de datos sobre ellos.

El proyecto, que financiarán gracias al empujón de la empresa británica Lush, se completa con una campaña de difusión muy amplia de la situación actual del caballito y del ecosistema del Mar Menor, así como del trabajo que realizan desde Hippocampus, mediante presentaciones, vídeos, fotos y charlas en institutos, colegios y colectivos culturales. Para ello, esperan contar con la colaboración de la Consejería de Educación. Al respecto, Alcaide y López recuerdan que en 2016 la Federación Europarc reconoció en una convocatoria de comunicación en el ámbito de la Red Natura 2000 su labor. «Fuimos el cuarto proyecto en comunicación sobre las especies protegidas en este ámbito y el premio consistió en la publicación de un artículo en su revista y en una invitación a participar en su reunión anual, que se celebró en Suiza en octubre pasado, para presentar el proyecto». Y recuerdan que solo el suyo y otro de Croacia sobre los delfines estuvieron dedicados a espacios protegidos del medio marino.

Por último, entre los proyectos que tienen previsto impulsar el año de su décimo cumpleaños está el de impulsar la custodia del territorio en el ámbito marino. Así, trabajarán en sellar alianzas con instituciones de ámbito local, regional y estatal para llegar a un consenso sobre la protección real del Mar Menor, más allá de las figuras de protección que legalmente tiene, mediante una experiencia pionera de custodia del territorio marino. «Hay muy pocas experiencias en este ámbito, una de ellas es la que lidera en Cataluña Submon para la conservación del Mediterráneo», ponen como uno de los escasos ejemplos en marcha.

Una especie bandera

La relevancia del caballito de mar va más allá de la propia especie, apunta Juan Diego López, que explica que «es una especie bandera o 'umbrella species', en inglés. Es un representante de un ecosistema, en este caso del Mar Menor, que sirve de indicador sobre ese ecosistema, y de los hábitats que ocupa (praderas submarinas y fondos marinos) y de otras especies que lo comparten con él, como los peces pipa 'Syngnathus thyple' o mulas y el pez pipa 'Syngnathus abaster' o aguja; o que le sirven de alimento, como los 'misidáceos' que forman parte del zooplancton marino».

Desde la Asociación Hippocampus recuerdan que, en su fase adulta, los caballitos de mar viven asidos a las hojas, rizoides y talos de las praderas marinas, en los fondos, por eso, recuerdan que su principal amenaza actualmente es el sedimento en descomposición que se acumula en los fondos de algunas zonas del Mar Menor, un proceso que se va a acelerar cuando aumente la temperatura. Reconocen que «ahora hay mayor claridad en las aguas, pero tampoco pasmosa: la visibilidad no pasa de los 3 metros de profundidad. Aunque es verdad que en 2016 tuvimos que suspender los muestreos porque eran nulos por falta de visibilidad». No obstante, animan, hace 8 días encontraron zonas con el agua transparente en las inmediaciones de «Los Urrutias y en zonas de La Manga, allí han rebrotado hojas nuevas en las praderas». También alertan del riesgo de la proliferación de las bacterias anóxicas, que liberan sulfuro, porque, según explican «el IEO advirtió de que la visibilidad a 6,5 metros de profundidad en el Mar Menor es la misma que en el Mediterráneo a 100 metros; y a esa profundidad no hay plantas porque no se puede realizar la fotosíntesis».

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