EL ÉXODO RURAL Y LA ¿MEJORA DE LA CALIDAD DE VIDA?

SERGIO EGUÍAGERENTE DE MEDIJOB SL

Los cambios en la forma de vida del 'Homo sapiens' son una característica, seguramente, fruto de su propia inquietud y de la búsqueda de mejores condiciones, mayor estabilidad, seguridad y, en definitiva, felicidad.

Hace unos 10.000 años, el ser humano acometió su primer gran cambio en la forma de vida. Pasó de buscar alimento y refugio en amplios territorios a domesticar su alimento y construir sus refugios reduciendo mucho su área vital. El cambio, además, permitió modificar la estructura social de pequeños clanes familiares a poblaciones cada vez más grandes.

Así, a primera vista, todo parece ventajoso. Ya no había que andar grandes distancias para recolectar o cazar diferentes plantas y animales que constituían la dieta de los humanos, sino que, en un territorio más o menos controlado, se podían obtener los recursos necesarios para subsistir y un refugio duradero.

Sin embargo, el hacinamiento y el paso a una dieta mucho menos rica en variedad, facilitaron la aparición de enfermedades y patologías. El trabajo agrícola, monótono y exigente, pronto provocó lesiones físicas y, muy probablemente, psicológicas. 'Sapiens' no estaba hecho para realizar cuatro o cinco tareas de forma repetitiva año tras año, circunscribiendo toda su actividad a unas pocas hectáreas de terreno. Hay estudios antropológicos que han estimado el número de horas que un cazador-recolector destinaba cada semana a conseguir todos los recursos necesarios para vivir (comida, agua, tejidos para cubrirse, armas, refugio, plantas medicinales, etc.) y todo apunta a que no requerían más de 30-35 horas, es decir una jornada laboral inferior a las nuestras. Cuando se pasó a la vida agrícola, se duplicó el tiempo semanal de trabajo. Lo que parecía un cambio a mejor, quizás no lo fue.

Más cerca de nuestros días, volvimos a protagonizar un paso más hacia el hacinamiento, seguramente con el mismo objetivo que aquel abandono de la caza-recolección, es decir, mejorar nuestra calidad de vida. A mediados del siglo XX, se aceleró el proceso denominado éxodo rural que muchos conocemos como 'abandono o despoblación rural'.

De forma abrupta, pequeños y medianos pueblos vieron como sus pobladores más jóvenes emigraban a las ciudades. Este proceso aún no se ha revertido y cualquiera de los lectores conocerá aldeas que han quedado totalmente abandonadas. El objetivo de esta migración es el mismo que dio paso a la revolución agrícola, dejamos nuestro lugar y forma de vida de décadas o siglos para emprender una aventura que nos haga más libres y más felices.

Dejamos el ámbito rural tranquilo, rodeado de la naturaleza de la que formamos parte y para la que estamos hechos, y nos introducimos en un mundo artificial, contaminado, ruidoso, programado y estresante. Dejamos de hablar bajo un árbol y lo hacemos a través de un móvil, no miramos las nubes para adivinar si lloverá porque nos lo dicen en la tele. Pero, eso sí, tenemos mucho más tiempo libre y la calidad de vida que estamos buscando, ¿qué estamos buscando?