El turismo de bodas sigue al alza en la Región

Boda civil celebrada en una playa de La Manga al atardecer. José Espinosa / Área Sunset/
Boda civil celebrada en una playa de La Manga al atardecer. José Espinosa / Área Sunset

Murcia es la segunda ciudad española más económica para casarse, y los enlaces con vistas al mar se consolidan como tendencia

LYDIA MARTÍN.Murcia

Decir que el turismo es un motor económico de gran peso en la Región de Murcia no es ninguna novedad. Sol, playa, buena gastronomía, tradiciones, patrimonio y naturaleza son algunos de los atractivos que hacen de esta zona el lugar ideal para disfrutar de unas vacaciones. El pasado 2018 desde la Comunidad lo calificaban como «el mejor año turístico de la historia de la Región», con una creación de puestos de trabajo continua (20 empleos al día), y una aportación del 12% con respecto al PIB. Sin embargo, el turismo en sí tiene muchos focos que sirven de atractivo para que los visitantes acudan a disfrutar de este clima mediterráneo a lo largo del año. Al turismo de salud, deportivo, de congresos, rural, religioso o de festivales se añade uno para los más románticos: el turismo de bodas.

Se trata de un evento para el que hay que tener la cartera preparada, ya que en un enlace nupcial influyen muchos factores costosos: el tipo de celebración, el lugar, el número de invitados, la música, el catering, etc. Según un informe del portal profesional Prontopro.es, el coste medio de una boda en Murcia es de 12.121 euros para una celebración de 100 invitados. Aunque a priori parece una cifra elevada, cabe destacar que supone un 14% menos casarse en esta ciudad que en el resto de España, ya que es la segunda en el top nacional (promedio de 14.170 euros). Málaga encabeza la lista de las más económicas, frente a Bilbao que es la más cara para estos festejos, con un coste de 17.214 euros.

Que la Región se convierta en un atractivo para este tipo de eventos es, sin duda, un impulso más que mueve la economía de la zona, ya que requiere del trabajo de distintos profesionales. Por ejemplo, un organizador de bodas puede costar desde 1.500 euros hasta 2.300; los arreglos florales, cerca de 700 euros; el catering, calculado en 100 invitados, unos 8.000; en estilismo, cerca de 500; desde 1.300 en fotografía para inmortalizar cada momento o cerca de 1.000 euros en música y ambientación, entre otros factores que suman a la cifra, como es el viaje de novios.

Sin embargo, la tendencia más destacada en los últimos años son los enlaces a la orilla de la playa. Las bonitas vistas -incluida la puesta de sol-, el ambiente algo más distendido o la posibilidad de personalizar cada uno de los factores que intervienen en este día son algunos de los factores que motivan esta elección.

En datos de 2015, a los casamientos en la playa se les atribuye la creación anual de 400 empleos directos, como camareros y cocineros, y 2.028 indirectos como taxistas, floristas, fotógrafos, peluqueros, animadores infantiles y servicios de barco. A todo esto hay que unirle el sector hotelero, ya que muchos de los invitados pernoctan como motivo del enlace (90% pasan de media dos días), especialmente cuando vienen de otras comunidades y países. Solo en este año, las bodas generaron 27.397 pernoctaciones de hotel en La Manga.

De interés local

El Ayuntamiento de San Javier hizo un decreto para declarar los eventos nupciales a orillas del mar como de Interés Turístico Local, promocionándolos con turoperadores y agentes de viajes para ofrecerlo como un producto turístico más. Su meta es crear impacto de imagen turística.

Actualmente, los establecimientos que quieren conseguir la licencia para este tipo de nupcias deben pedir a principio de año el permiso al Ayuntamiento, y es Costas quien tiene la última palabra. En la actualidad, son dos los que ofician estos actos por parte de este consistorio: Área Sunset y Collados Beach. Entre los dos, San Javier tiene registradas más de medio centenar para este año.

En datos de un informe económico realizado por el Ayuntamiento de San Javier sobre el turismo de bodas en La Manga en 2015, el impacto económico fue de 3,5 millones de euros, teniendo en cuenta de que esto tuvo lugar antes de que este tipo de eventos sufriera el 'boom' de la actualidad. En cuanto a impacto económico en el empleo, corresponde al 40%.

Más personalizadas

Área Sunset celebró su primera boda en 2011 y fue justo la de su director, Miky Madrid Ansersson, quien contrató a un fotógrafo para que reflejara todo el montaje, la ceremonia y el banquete.

«Desde los primeros años hasta hoy, la evolución de la demanda ha sido notable», señala Madrid. En este lugar han adecuado sus instalaciones para que el evento se haga en condiciones óptimas, tanto construyendo una carpa en su terraza para que las inclemencias meteorológicas no influyan en la celebración del evento, o la adecuación en insonorización de la zona de las copas. Además, su departamento de I+D, que se pone en marcha desde que acaba la última boda del año hasta una semana antes de que empiece la primera boda, busca nuevas tendencias en boda en la playa, mantelería nueva, etc.

A fechas del pasado mes de junio, eran ya 66 las bodas contratadas en Área Sunset. Los meses favoritos: junio, septiembre, octubre y mayo. El coste, entre 105-110 euros por cubierto, incluyendo la ceremonia y las tres horas de barra libre. Tanto ha sido el calado de estos eventos para el restaurante que, junto a comuniones, bautizos o fiestas preboda, suponen el 35% del total de facturación. En los últimos seis años, han recibido de manera consecutiva el premio WeddingAwards de bodas.net.

La mayoría de las parejas que se casan allí celebran la ceremonia a orillas del Mar Menor, el cóctel de recepción en la terraza contigua a la playa, el banquete en el salón de arriba acristalado y la barra libre en la discoteca. «Lo que buscan en nosotros es una personalización de la boda, cosa que, según nos comentan, no pueden hacer en otros lugares», matiza el director.

Atraídos por el encanto y profesionalidad de Área Sunset, Rubén y Luz decidieron casarse con el atardecer de este bello lugar. «Al vivir en una ciudad tan ligada al mar como Cartagena, nos hacía ilusión celebrar una boda en la playa», afirma Rubén, que se decantó por el mes de noviembre, fura de la temporada alta, para vivir este momento. La intimidad y la originalidad que proporciona casarse a orilla del mar fueron el impulso para elegir este tipo de enlace; en cuanto al lugar, la ubicación en La Manga, la profesionalidad y confianza que proyectan desde el establecimiento, la calidad de la comida, el servicio que ofrecen y la buena relación con el precio hicieron el resto.

«Todo salió bien y disfrutamos el día gracias a la profesionalidad y tranquilidad que daba el personal del restaurante», señala la pareja, recomendando este lugar para un momento tan importante.

Águilas se pone de largo

Águilas es otro de los rincones de la Región de Murcia donde los novios pueden darse el 'sí, quiero' a pie del Mediterráneo. Las vistas, el entorno y el clima favorecen la elección de esta costa para despedirse de la soltería, aunque desde la entrada de la Ordenanza de Uso y Disfrute de Playas, en febrero de 2016, la demanda ha sido «media», apunta el concejal de Turismo, Ginés Desiderio Navarro. De todas, las playas del casco urbano son las más demandadas, como El Hornillo, la Casica Verde, Poniente y Levante, y cualquier otra, siempre y cuando no pertenezca a la red de espacios naturales protegidos, también puede acoger estas ceremonias.

La temporada alta de las bodas en el litoral aguileño abarca los meses de primavera y otoño, rehuyendo del verano, de ahí que la franja horaria más habitual sea de mañana o en una hora próxima a mediodía. Estos momentos, además, son ideales para hacerse fotos en la zona y, acto seguido, poner rumbo al banquete y su correspondiente celebración hasta que el cuerpo aguante. Los sábados, por su parte, son el día más solicitado.

Los contrayentes deben rellenar una solicitud y entregar la documentación solicitada, así como los testigos del enlace, junto a la carta de pago. Además, pueden elegir al concejal de la Corporación Municipal que ejerza de maestro de ceremonias o, por el contrario, se le asignará uno; Ginés Desiderio Navarro, en concreto, ha oficiado hasta el momento más de 20 matrimonios civiles.

Otro punto que suscita, más si cabe, interés es el Castillo de San Juan, «por las vistas, espectacularidad y glamour», describe el edil de Turismo. Eso sí, para celebrar una boda aquí, uno de los novios debe residir en Águilas.