Seguridad en la fiscalidad de la empresa familiar

Las firmas familiares respresentan el 89% de las compañías en nuestro país y son generadoras del 67% del emprelo en el sector privado

Protegidas a nivel tributario, la tenencia de acciones o participaciones en empresas familiares puede gozar de exención en el Impuesto sobre el Patrimonio y de una reducción en la base imponible del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que en el caso de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia alcanza el 99% de la base imponible.

Ahora bien, la aplicación de los beneficios fiscales señalados está condicionada a la concurrencia de determinados requisitos, algunos de los cuales plantean problemas en la práctica. En este sentido, uno de los requisitos más controvertidos es la necesidad de que algún miembro del grupo familiar ejerza funciones de dirección en la sociedad familiar y perciba por ello una remuneración que represente más del 50% de la totalidad de sus rendimientos del trabajo o actividades económicas.

En particular, han sido discusiones tradicionales en torno a este requisito aspectos como (i) qué persona de la familia puede cumplir el citado requisito, (ii) qué período temporal debe examinarse para su valoración o (iii) qué empresa puede pagar esa retribución en caso de grupos de empresas. De estas, las dos primeras cuestiones han quedado ya resueltas por el Tribunal Supremo (TS) mientras que la tercera será abordada próximamente por el Alto Tribunal tras haberse admitido a trámite un recurso de casación sobre dicha cuestión.

«La aplicación de los beneficios fiscales está condicionada a determinados requisitos» «Sería deseable minimizar ciertas situaciones de incertidumbre»

Esta decisión del TS es muy esperada por grupos empresariales familiares estructurados a través de sociedades holding, que suelen tener el grueso de su operativa en las sociedades filiales y que, en ocasiones, se plantean si deben o no computarse a los efectos del cálculo del citado 50% las retribuciones provenientes de dichas sociedades dependientes como consecuencia del ejercicio de funciones de dirección en las mismas y no en la propia matriz.

La Dirección General de Tributos (DGT) ha emitido varias contestaciones a consultas vinculantes tratando esta cuestión, reconociendo expresamente que «es indiferente si el abono de las remuneraciones por el desempeño de las funciones directivas se efectúa por la entidad holding o por una filial siempre que exista constancia expresa de tal circunstancia en la escritura social o estatutos de una y otra». A la vista de este tipo de pronunciamientos, podría entenderse que la DGT realiza una interpretación finalista de este requisito con el fin de flexibilizar su exigencia, lo cual se antojaría positivo. Habrá que estar pendientes a la opinión del TS.

Sea como fuere, sería deseable que siendo la sucesión de la empresa familiar un asunto de tanta repercusión económica, se minimizasen situaciones de incertidumbre como las apuntadas que, en el mejor de los casos, quedarán resueltas por instancias judiciales superiores pasado mucho tiempo desde el devengo del impuesto y tras los consiguientes costes litigiosos. En este contexto de anhelada seguridad jurídica, celebraremos al menos que la nueva configuración del recurso de casación contencioso-administrativo ha mejorado el acceso a dicha instancia de cuestiones que, como éstas, acreditan la existencia de interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia.

 

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