Nací en Madrid, pero me adoptaron en Yecla

Nací en Madrid, pero me adoptaron en Yecla

Nací en Madrid el 12 de mayo de 1979. Sí, en mayo, un mes especial, colorido y vibrante como la primavera que nos envuelve. Familiares y amigos, en una semana celebro mi cumpleaños y no se me ocurre mejor regalo que este premio que me habéis brindado. Un premio genuino e inolvidable, de esas cosas que contaremos a los nietos…

JORGE GARCÍA PALOMO Pregonero de las Fiestas de San Isidro de Yecla

Nací en Madrid, sí. Si hubiera nacido en Yecla, aquel día mis padres no habrían tenido que esquivar el tráfico de la ciudad para llegar a tiempo al Hospital Nuevo Parque, sino que habríamos estado -en apenas unos minutos- en la otrora Casa de Socorro, mientras se levantaba el hospital de referencia en la comarca. Si hubiera nacido en Yecla, mi hermano Alberto sería para siempre 'mi hermanico'. Y ahora yo no tendría dos niños, sino dos 'zagalicos'.

Los domingos, en vez de coger el Metro o el Cercanías para pasear por el Retiro, habríamos arrancado el coche para caminar por la arena a orillas del Mediterráneo. Si hubiera nacido en Yecla, en vez de hacer senderismo hasta el Balcón de los Poetas en Cercedilla, habríamos andado hasta la Cueva de la Horadada en el Monte Arabí.

Si hubiera nacido en Yecla, cada 8 de diciembre no me lamentaría por el final del Puente de la Constitución, sino que compartiría unas pelotas en familia en una sobremesa que acabaría mirando al cielo y despidiendo entre 'castillicos' las Fiestas de la Virgen. Si hubiera nacido en Yecla, no habría visto a esas típicas parejas de chulapos bailando el chotis, sino que habría admirado a los Coros y Danzas con el Fandanguillo.Y por San Blas no habría visto la cigüeña, sino los panes benditos. Si hubiera nacido en Yecla, al llegar Semana Santa no asaltaría goloso las bandejas de torrijas, sino deliciosas empanadas. Y en vez de elegir entre 'las tontas y las listas', sería más listo eligiendo entre miel o chocolate en los 'libricos'.

Si hubiera nacido en Yecla, mi abuela me habría animado a jugar al 'fitolé', que en Madrid, toda la vida, ha sido el escondite. Mi infancia serían recuerdos de un patio de colegio, trastocando al maestro, pero también el sonido 'del Chicharra' en la feria de la antigua Estación. No habría ido al Bernabéu, al Wanda o al Calderón... Si hubiera nacido en Yecla, tocaría disfrutar en el Campo de Fútbol de la Constitución. Si hubiera nacido en Yecla, en lugar de hacer cola con el aceite en la cesta del súper, la habría hecho con capazos de aceitunas en la cooperativa. Si hubiera nacido en Yecla, el Rastro de los domingos sería el Mercado de los miércoles; y el brindis con los amigos habría sido con el mejor de los vinos...

Nací en Madrid, sí, pero me adoptasteis en Yecla hace mucho tiempo. ¿Y sabéis qué? Es un privilegio tener dos tierras, sentirse parte de las dos y que a un servidor lo acojan aquí como si hubiera nacido en Yecla. Una riqueza impagable que, os confieso, a estas alturas de la película todavía es como un bazar de sorpresas. Porque en Yecla siempre aprendo algo en cada viaje. Lo mismo me regaláis una palabra nueva del diccionario yeclano que descubrís un busto del emperador Adriano como quien no quiere la cosa. Y luego dicen de España, pero lo cierto es que 'Yecla is different'.

Una riqueza impagable, decía. Una fortuna por partida doble. En todos los sentidos. Nací en Madrid, pero me adoptaron aquí y, además del cocido madrileño, mi paladar se ha adaptado con entusiasmo (y sin demasiado esfuerzo, la verdad) a los gazpachos yeclanos, las gachasmigas o el queso frito con tomate. Y ya si eso... ¡empezamos la dieta el lunes!

Además de ir al Teatro Gran Vía, al Alfil o al Lope de Vega, en ocasiones he soñado despierto en este templo llamado Teatro Concha Segura. Una joya. Además de cerrar los bares de Malasaña, la noche también me confunde en el Balmoral, la Mannix...o en Los Ventorrillos, por estas fechas. Además de engolar las palabras del castellano, mis hijos Martín y Leo ya son bilingües (y casi académicos), de este idioma único que empleáis por aquí y que es como una torre de Babel del Levante. Una mezcla de conceptos y acentos que revela también la chispeante historia de Yecla. Un cruce de caminos entre Murcia, La Mancha y el litoral de la Península capaz de embriagar al mismísimo Azorín... Y, oye, que nunca nos falte 'la voluntad' de seguir sumando. Porque Yecla siempre suma y sigue.

(Extracto del Pregón de las Fiestas de San Isidro, pronunciado por el periodista Jorge García Palomo el sábado 4 de mayo en el Teatro Concha Segura tras la proclamación de Reinas y Damas de 2019).