Las parejas eligen la Región para despedir su soltería

Las 'boat parties' de Águilas reciben a miles de bañistas de mayo a septiembre. Sonia M. Lario/
Las 'boat parties' de Águilas reciben a miles de bañistas de mayo a septiembre. Sonia M. Lario

Los grupos de amigos encuentran en el interior y la costa murciana distintos planes para celebrar la fiesta previa a la boda

BENITO MAESTRE.Murcia

Las hay para todos los gustos. Son un imprescindible en la carrera de una boda. Su organización depende del presupuesto, la fecha, la disponibilidad de los invitados y las ordenanzas municipales. Incluso les rodea la polémica, principalmente por los comportamientos que alteran la libre convivencia. Las despedidas de soltero y soltera marcan el fin de una etapa y, como es costumbre, los amigos y familiares se reúnen para celebrarlo. La Región de Murcia propone distintos planes para que los novios y novias celebren la tradicional fiesta previa al matrimonio. Por el volumen de pandillas, se trata de un turismo al alza.

Los interesados tienen donde elegir, bien en la playa o el interior. Unos prefieren estar en contacto con la naturaleza (senderismo, paseos a caballo, yincanas); muchos optan por las actividades de aventuras (rafting, paseos en barco, karts, paintball, capeas...); otros piden desconectar (spa, circuito terminal, masajes...) y algunos apuestan por las novedades (visitas a bodegas, talleres gastronómicos, 'bicibirras'...). Con todo, el plan que más interés despierta es la cena más espectáculo y Despedidas Tío Lucas (Vereda de la Cueva, Llano de Brujas) es un referente en el Levante español.

El local es polo de atracción no solo para los murcianos sino también para los grupos de Alicante, Albacete, Almería y Granada. El público más numeroso tiene edades comprendidas entre los 25 y 35 años, y por sexos, acuden más mujeres (55%) que hombres (45%). Aquí, las despedidas son conjuntas, aunque existe la alternativa de contratar reservados. El establecimiento ofrece dos menús distintos, uno clásico de 33 euros por persona (con un descuento de tres euros solo para ellas) y otro 'gourmet' de 35, que incluye animación, 'stripteases' y sorpresas durante la noche.

El mes favorito para casarse es septiembre, seguido de junio y julio. De ahí que la temporada alta de esta actividad arranque en febrero, se frene en mayo, vuelva a retomarse en agosto y acabe en noviembre. Los sábados siguen siendo el día elegido para despedir la soltería, normalmente un par de semanas antes de la boda. En cuanto a la organización, el dueño de la empresa, Ricardo Nicolás, diferencia dos perfiles: el previsor, que comienza con los preparativos un mes y medio antes, y el de la última semana. Aun así, «intento no dejar a ningún grupo fuera, pero depende del espacio que haya libre», explica. El local tiene una superficie de 2.000 metros cuadrados (repartidos entre zona de bar y tres salones) donde la diversión está asegurada. Tanto que «un hombre ha celebrado con nosotros su tercera despedida de soltero», narra el empresario.

En esta época, una de las actividades más demandadas son las relacionadas con el agua. El descenso del río Segura reúne todos los requisitos (es refrescante, libera adrenalina y se desarrolla en contacto directo con la naturaleza) para situarse entre los primeros puestos a la hora de elegir la última fiesta de soltero. La excursión fluvial parte de Cieza y acaba en Blanca, es decir, un recorrido de 13 kilómetros con zonas de cascadas y rápidos para sentir la emoción cualquier día de la semana en julio y agosto.

La compañía Blanca Turiocio invita a vivir esta experiencia a bordo de barcas o bananas, en función del espíritu aventurero de cada uno. «Las chicas vienen más que los chicos, no sé si es porque ellas son más unidas para salir de fiesta», opina el gerente, Jesús Molina, quien asegura que ha habido grupos que han congeniado durante la actividad y han continuado juntos la jornada. Igualmente, el próximo 4 de agosto acogerá la celebración de una boda de plata y otra de bronce.

El descenso del Segura tiene una duración de aproximadamente tres horas y media, cuesta unos 18 euros (algo menos para los menores) y el precio incluye el traslado en bus de Blanca a Cieza, la asistencia del instructor (uno por embarcación), el equipo de protección, un seguro de responsabilidad civil y accidentes, el almuerzo, un reportaje fotográfico y el uso de las instalaciones con vestuarios y duchas. Además, se pueden contratar servicios extra, como la comida, las copas o los espectáculos.

Sin salir del agua, las fiestas en los barcos (o 'boat parties') alcanza su máximo exponente en Águilas a bordo de la embarcación Don Pancho, un emblema en alta mar. La agencia de eventos Murcia Fiesta organiza salidas los sábados de mayo a septiembre, doblando los turnos en junio, julio y agosto por el volumen de pasajeros. Este catamarán tiene capacidad para 150 personas (más tripulación), la travesía tiene una duración de tres horas y la entrada vale 38 euros por personas. Quien sube, repite.

La actividad comienza en el puerto comercial del municipio e incluye barra libre de cerveza y tinto de verano, almuerzo frío, parada en una zona apacible para bañarse, música y animación. Las despedidas de soltero son el perfil más común (si son más de diez miembros, el novio sube gratis) y también la solicitan grupos de amigos, encuentros familiares o compañeros de trabajo, por lo de rendir más y mejor.

La 'boat party' la eligen chicos y chicas por igual y lo habitual es contratarla con cierta antelación, recomiendan desde Murcia Fiesta. Además, esta entidad ofrece otros packs (gastronómico, ocio, enoturismo, experiencias) para alargar el clímax hasta el infinito en varios puntos de la Región, como en alguna bodega de Jumilla, Yecla o Bullas.

Vibrante, dinámica y divertida. Las capeas causan furor entre los aficionados taurinos por la impresión que provoca ponerse delante de un becerro de un año, esquivando sus envites. En Moratalla, la Hacienda Los Granadicos organiza estos ruedos para grupos masculinos (son mayoritarios), femeninos y mixtos, principalmente de marzo a octubre. También lo piden para cumpleaños, fiestas sorpresas, reuniones de familias y empresas. La actividad dura unas cuatro horas y suele dividirse en dos tandas, en función del cansancio del animal, y el precio depende del número de participantes. Por ejemplo, hasta 15 personas, la capea cuesta 390 euros.

El complejo pone a disposición de los usuarios una barbacoa y zona de comedor para que puedan cocinar lo que hayan traído de casa y continuar la jornada con las energías cargadas. Eso sí, «aplicamos normas estrictas con el alcohol: si alguien no está en condiciones, no entra a la plaza», explica el director de la Hacienda Los Granadicos, César Miñano. En cambio, los novios disfrazados sí pueden acceder al albero, aunque «el animal a veces no sabe qué hacer e incluso llega a ignorarlos», subraya.

Se trata de una actividad con notable tirón en el Noroeste, aupado por los tradicionales encierros de la zona. Para los que acudan de fuera, la finca dispone de siete casas rurales con distintas capacidades (4, 6 y 7 plazas) con el objetivo de aprovechar aún más si cabe la escapada.

El mecanismo de la 'bicibirra' es sencillo: pedalear para que el vehículo avance mientras los ocupantes beben cerveza. Se alquila para despedidas, cumpleaños y fiestas de toda índole. Tiene capacidad para unas 20 personas (pero solo pueden conducir 10) va equipado con barras, sillas, música, luces y focos de colores, y cuesta alrededor de 400 euros por dos horas. Incluye un barril de 30 litros de zumo de cebada u otro tipo de bebidas y la presencia de un conductor por parte de la empresa encargada de la gestión para llevar el volante y el freno.

Este tipo de ocio se estila en Alemania y Holanda, y desde hace unos años triunfa en España. Todos los pasajeros se lo pasan en grande al tiempo que hacen turismo, ya que esta actividad permite conocer cualquier zona sobre ruedas.

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