Miradas al mar

Paseo en barco por aguas de Cabo de Palos. Damad Yachts/
Paseo en barco por aguas de Cabo de Palos. Damad Yachts

Los murcianos aprovechan el verano para disfrutar de las bondades de la costa, bien para comer, divertirse o practicar deporte

BENITO MAESTRE.Murcia

El 'modo desconexión' impera a pie de playa. Eso sí, cada uno lo aplica a su manera. Los más pequeños pasan las horas con el cubo y la pala demostrando que lo suyo es la arquitectura, los buscadores del ansiado bronceado se tuestan al sol 'vuelta y vuelta', los más costumbristas aprovechan la sobremesa para dormir la siesta bajo la sombrilla... mientras que los de espíritu aventurero se adentran en el mar para descubrir nuevos paisajes, descargar adrenalina y superarse a sí mismos.

En este sentido, el club deportivo Portús Kayak, en El Portús de Cartagena, ofrece dos experiencias que merecen la pena vivirlas por la mezcla de sensaciones que presentan. Por un lado, las visitas a las Cuevas del Gigante y Neptuno, y por otro, practicar snorkel en la reserva marina de la isla de Las Palomas para conocer en primera persona los ecosistemas que proyectan los grandes documentales. A estos destinos se accede a bordo de kayaks, siempre bajo la supervisión de monitores titulados que velan en todo momento por la seguridad e integridad de los participantes.

Estas actividades suelen desarrollarse por las mañanas, aprovechando las primeras horas de luz para realizar los trayectos, y están dirigidas a familias y amigos hasta formar grupos de no más de 18 miembros para que la excursión sea fluida, no obstante se recomienda consultar los niveles físico y técnico de dificultad. La mayoría de asistentes proceden de la misma Región e incluso de la Vega Baja, como Orihuela y Torrevieja.

El puerto Marina de las Salinas roza ya el 100% de ocupación

Esta agencia, dirigida por Jandro Franco y Salvi Martín, realiza estas salidas desde abril hasta octubre, aunque las ofrece el resto del año siempre y cuando haya un mínimo de seis personas. Además, Portús Kayak tiene más actividades: cursos de iniciación de kayak, sesiones de paddle sup o multiaventura.

La dársena deportiva Marina de las Salinas tiene razones para ser, a día de hoy, uno de los principales puntos de interés de San Pedro del Pinatar, que estos meses multiplica su población. Con un nivel de ocupación que roza ya el 100%, las embarcaciones de turistas españoles e internacionales crean una estampa a prueba de selfi para un gran número de visitantes.

El espacio presenta un estado en perfectas condiciones gracias a los trabajos de mejora y mantenimiento que los operarios realizan a diario, con la intención de que los clientes disfruten de su estancia tanto en el periodo de temporada alta como en el resto del año, ya que el sector náutico lucha por romper la estacionalidad y también el tópico de que este mundo está reservado exclusivamente para ricos.

Sin ir más lejos, familias y grupos de amigos tienen la opción de alquilar una embarcación (por 300 euros/día) para disfrutar de una jornada en alta mar, mientras que los interesados en comprar una nueva pueden hacerlo desde 10.000 euros.

En Marina de las Salinas, hoy por hoy, el turista internacional representa el 60% del total de visitantes, y el cliente nacional procede mayoritariamente de la Región de Murcia y Comunidad de Madrid. En suma, se respira un ambiente familiar.

Alquilar un barco para pasar una jornada lúdica ronda los 300 euros

Además, la dársena deportiva cuenta con una amplia oferta comercial, gastronómica y de ocio disponible para los clientes y público en general. Algunos negocios abren a las 7 horas y otros cierran bien entrada la madrugada, proporcionando dinamismo, actividad y vida a este entorno de película. Los visitantes pueden encontrar desde restaurantes de cocina internacional hasta boutiques, pasando por empresas de servicios náuticos y, como novedad, de alquiler de motos eléctricas para, por ejemplo, descubrir el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro.

Amazon -a través de vendedores externos- ha sorprendido este verano con la venta del 'yate de los pobres', es decir, una gran colchoneta hinchable para seis personas que ha tenido una fuerte acogida entre el público. Su precio: 320 euros, y admite 600 kilos de peso. Mientras tanto, los más afortunados siguen navegando en embarcaciones a motor, propias o alquiladas, por alta mar.

El patrón de altura David Martínez, natural de Alicante y afincado en Cartagena por amor, pasa los veranos en Ibiza, eso sí, trabajando desde mediados de mayo hasta septiembre. Es socio de la empresa Damad Yachts, que alquila barcos de terceros, con la finalidad de que sus propietarios obtengan beneficios del arrendamiento y los clientes, por su parte, disfruten de todo lo que rodea a las Islas Pitiusas.

De este modo, Martínez se encarga de pilotar las embarcaciones y también de prestar una atención integral para que los turistas no tengan que preocuparse de nada, ya que «te conviertes en la mano derecha de todos», indica. Grosso modo, su clientela tiene un alto poder adquisitivo y son, en la mayoría de los casos, DJ, deportistas de élite y empresarios. De media, contratan entre tres y cuatro días, e incluso muchos optan por hospedarse en el propio barco, ya que el servicio en tierra (por ejemplo, el alquiler de una villa) no les parece de calidad para los precios tan desorbitados que les piden.

Verano e Ibiza van de la mano, tanto en el imaginario colectivo como para quienes tienen la oportunidad de pasar sus vacaciones al otro lado del Mediterráneo. Aun así, Martínez, que lleva desde 2011 en la náutica, observa una leve bajada del sector como ya se corroboró en 2018. La pasada temporada, las razones se justificaron con la celebración del Mundial de Fútbol en Rusia, que recibió unos 600.000 visitantes extranjeros, y este año se aprecia un cambio de tendencia hacia la isla griega de Mykonos.

«Yo siempre tengo ganas de que llegue el verano, porque mi trabajo es estacional», asegura el patrón de altura, quien aprovecha el resto del año, de octubre a primavera, para realizar labores de mantenimiento y trámites administrativos en las embarcaciones que gestiona.

Los chiringuitos son fuente de vida a pie de mar. Ofrecen, aparte de bebidas y comida, la experiencia de disfrutar de jornadas de sol y playa a cuerpo de rey, ya que muchos hosteleros han sabido aportarles valor con detalles que marcan la diferencia. A lo largo de los 274 kilómetros de costa que tiene la Región hay diferentes chiringuitos y para todos los gustos. Entre ellos, destaca la churrería de Víctor Egea, en San Pedro del Pinatar, con una decoración exclusiva y muy vistosa, por lo que no pasa desapercibida entre el público. Abre para los desayunos y cierra bien entrada la noche, y, aparte de churros y chocolate, ofrece gofres, granizados artesanales y helados naturales cremosos (tipo soft). Su esplendor se completa con vasos y papeles reciclados, así como con tarrinas y pajitas de papel.

En Cala Reona, en Cartagena, el chiringuito Palmito Summer Club da la nota cada fin de semana con música en directo, a cargo de bandas y dj. Para muestra, este sábado actuará el grupo The Blue Bananas, a partir de las 23.30 horas, con las mejores versiones de los temas ingleses y americanos más inolvidables de los 80 y 90. El establecimiento, formado por un equipo joven y apasionado, cuenta con una carta en la que no falta el pescado fresco, los arroces y las hamburguesas, entre otros manjares. Ni tampoco los mojitos.

Otro rincón con encanto está en La Unión, más concretamente en la playa El Lastre. El chiringuito que dirige Rosa María Sola reúne todos los atractivos para pasarse por allí no solo en verano sino en cualquier momento del año: una oferta gastronómica en la que prima el pescado fresco, un servicio muy atento y unas vistas de la bahía de Portmán que enamoran, junto a conciertos en fechas puntuales. Cabe indicar la justa relación calidad-precio y que desde este punto se contempla uno de los más bellos atardeceres de la Región de Murcia.