«Nos consideramos una empresa modélica en la relación personal»

Los directivos de Zukán Francisco Amorós y Marcos Sáez, en el Real Casino de Murcia. /Alfonso Durán / EFQ
Los directivos de Zukán Francisco Amorós y Marcos Sáez, en el Real Casino de Murcia. / Alfonso Durán / EFQ

Francisco Amorós Pérez y Marcos Sáez Nicolás, directores comercial y ejecutivo de Zukán

BENITO MAESTREMolina de segura

Una historia con un punto de partida, pero un final aún sin escribir. La suya tiene todos los elementos para convertirse en un manual de buenas prácticas. Hace 25 años el emprendedor José Moreno fundó Zukán, una marca de Molina de Segura especializada en edulcorantes naturales, que a día de hoy se ha convertido en un referente empresarial. Son muchos los hitos conseguidos (factura casi 300 millones de euros anuales, ocupa el 8º puesto del 'ranking' empresarial de la Región, cubre el 60% de la demanda nacional de repostería y confitería, contempla un plan para la ampliación de sus instalaciones y está presente en 15 países), pero hay uno que destaca por encima del resto: la alta permanencia del capital humano. Más de 180 trabajadores muestran a diario su mejor versión para seguir endulzando España y el mundo, y lo hacen en un entorno poco convencional, sin presiones y con una jerarquía lineal.

Zukán no es flor de un día, si no que se lo digan a Francisco Amorós (Molina de Segura, 1968), quien conoce todo el engranaje como la palma de su mano, pues lleva al pie del cañón desde su fundación, y en todo este tiempo ha ocupado distintos cargos de responsabilidad hasta encabezar la actual dirección comercial. Al respecto, también tiene mucho que decir Marcos Sáez (Murcia, 1974), quien se encarga de la dirección ejecutiva tras capitanear el departamento de administración y el financiero durante más de dos décadas.

«Uno debe ser autoexigente porque en los negocios el futuro no está asegurado»

«Uno de mis principios es no decepcionar a mi jefe ni tampoco a mi equipo»

«Contratamos a personas con capacidades profesionales y no a currículos»

«José Moreno es cercano, apoya a los equipos y tiene capacidad de anticipación»

«Queremos ser los líderes en el mercado de edulcorantes naturales»

-¿Ustedes son de los que piensan que 25 no es nada?

-Marcos Sáez: En el mundo de los negocios 25 años no es nada, porque las empresas están continuamente reinventándose; cada día es un reto y cada día vuelves a nacer. Todo lo que haces es la base para lo que va a pasar mañana y así, sucesivamente.

-Fran Amorós: Desde los inicios, los veranos siempre han supuesto un periodo de intensa actividad por las campañas comerciales, así que las vacaciones no son las más tranquilas. A mi mujer le digo todos los veranos que van a ser relajados y me responde: 'Llevas 25 años diciéndome lo mismo, así que no te hago ni caso'. Nos reímos.

-¿Qué ha aprendido Zukán en este cuarto de siglo?

-F. A.: La sensación que tienes es que lo conseguido no te sirve absolutamente para nada, porque año a año el entorno económico cambia y tienes que estar abierto y preocupado. Nunca he tenido la sensación de 'qué bien estamos', ya que el estar aquí no te garantiza el futuro, simplemente es un nuevo punto de partida para alcanzar la meta del crecimiento.

-M. S.: En el mundo de los negocios nunca tienes el futuro asegurado, por ello debes ser autoexigente como persona, equipo y empresa para buscar vías de mejoras y crecimiento. Esta situación la comparo con los tiburones, que se mueven para vivir, ya que si se paran, mueren. Zukán es así. Nuestra política es la de muchas cestas y muchos huevos, es decir, invertir en distintos tipos de negocios, líneas y productos para poder sortear cualquier crisis.

-¿Y ahora qué?

-F. A.: 25 años es un estadio más; hace poco eran 20 y antes fueron 15. Es un orgullo pensar que la mayor parte de la plantilla permanece y tiene ilusión. Por nuestra parte, vamos a seguir haciendo las cosas iguales o mejores.

-M. S.: Nosotros queremos ser los líderes en el mercado de edulcorantes naturales, con productos únicos, y buscar la excelencia como empresa.

-Pero antes de entrar en Zukán, ¿qué era de ustedes?

-F. A.: Cuando terminé mis estudios, estuve un año trabajando de prácticas en banca e hice la Prestación Social Sustitutoria en Cáritas. Al finalizar esta etapa, me llamó José Moreno para proponerme trabajar con él y eso hice.

-M. S.: Como toda mi vida he intentado superar retos y miedos, me apunté a la Mili. Cuando acabé, me propuse tomarme unos meses de vacaciones pero tres días después me llamó José Moreno para darme una oportunidad y mi primer pensamiento fue no, sentía que necesitaba descansar y planificar mi futuro. Menos mal que mis padres me animaron y a día de hoy es el trabajo de mi vida.

-¿Qué han sacrificado de vuestra vida familiar por posicionar a Zukán en la primera línea del sector?

-M. S.: Cuando empiezas muy joven, tienes pareja o te acabas de casar, quieres disfrutar del tiempo libre. Nosotros hemos dedicado muchísimas horas a la empresa y en ocasiones no hemos podido aprovechar como el resto del verano, las navidades, la Semana Santa o los festivos, por no poder desconectar. Nos ha ocurrido lo mismo que a los protagonistas de la película 'Cadena perpetua': al final nos hemos acostumbrado y somos felices yendo a trabajar (ríe).

-F. A.: Es un tiempo invertido, pero si te gusta lo que haces y estás cómodo en la empresa, compensa. Aunque se podría decir que sí hay una leve sensación de sacrificio. Lo principal es saber distinguir cuando termina el trabajo de oficina para no llevarlo a casa, se trata de una lucha interior por ser capaz de atender a tu familia de la misma manera que el trabajo, ya que cada parte necesita su tiempo.

-¿Son directivos modélicos, los que están contra viento y marea?

-F. A.: Sí. Uno de mis principios en el trabajo es no solo no decepcionar a mi jefe, sino tampoco a las personas de mi equipo, manteniendo la misma manera de ser, relacionarte y comportarte tanto con uno como con los otros.

-M. S.: Es difícil ser modelo para nadie. Sí nos consideramos una empresa modélica en cuanto a la relación personal: somos una dirección moderna, cercana y trasversal con el empleado, sin dar órdenes sino hablando las decisiones.

-¿De dónde emana ese trato cercano?

-F. A.: La cercanía es un valor innato del fundador de Zukán, José Moreno, y se transmite.

-M. S.: Fran y yo hemos sabido inculcar esos valores, puesto que somos el nexo con los empleados. Como empezamos desde abajo,tratamos de igual a igual a nuestros compañeros, con los que convivimos, comemos, tomamos café... No mantenemos las distancias con ellos. Aun así, no creo que las barreras deban desaparecer, ya que en cada departamento tiene que haber un líder, aunque sí cuidar las maneras de decir las cosas y compartir las decisiones.

-Con un trabajador contento...

-F. A.: ...la productividad viene sola. En Zukán contratamos a personas con capacidades profesionales y no a currículos sin importar la persona que haya detrás.

-¿Qué han aprendido del fundador de Zukán?

-F. A.: Que hay una manera de hacer las cosas. José Moreno tiene capacidad de anticipación, previsión y análisis, es cercano, apoya a los equipos y domina todos los ámbitos de la empresa. De él he aprendido a que 'nadie te lo cuente', es decir, que sepas lo que estás haciendo.

-M. S.: Es una persona inconformista. Es la tercera generación de una empresa familiar y sabía que el negocio no estaba en mover dinero sino en generar valor, para que sea más difícil que puedan echarte del mercado. Cuando empezó a aportar valor al azúcar haciendo mezclas líquidas, sabía que era insuficiente y tenía que desarrollar productos más específicos. A día de hoy, seguimos buscando generar diferenciación porque el futuro está en ser único. También hemos aprendido que no solo un empleado tiene que apostar por la empresa, sino que la relación debe ser recíproca. No puede darse la circunstancia que un trabajador entre motivado y la empresa no confíe en él o tampoco que ésta invierta en su formación y él no muestre interés. José Moreno cree en nosotros, y nosotros le respondemos igual.

-¿Qué ha supuesto para Zukán que su fundador y gerente reciba el Premio Mercurio al Desarrollo Empresarial 2019?

-M. S.: Es todo un orgullo y un galardón merecidísimo, tanto por empresario como por persona, puesto que siempre se ha preocupado por el desarrollo empresarial y la creación de empleo no solo con Zukán, sino también con otras empresas y sectores.

-F. A.: Estamos muy contentos por él. José es un trabajador incansable con un instinto empresarial innato. Sin dudas se lo merece.

-La empresa tiene más de 180 trabajadores. ¿Qué requisitos piden?

-M. S.: Pedimos lo mismo que se nos ha pedido a nosotros. Hemos entrevistado a mucha gente en distintos departamentos y, aparte de la formación, valoramos la naturalidad, la capacidad de aprendizaje, la lealtad, las ganas de crecer y la versatilidad en el puesto de trabajo. Porque si quieren ser contratadas como personas y no como tornillos, deben comportarse como tal.

-También pedimos adaptación a los distintos cargos y necesidades, trabajo en equipo, honestidad y cercanía.

-F. A.: También pedimos adaptación a los distintos cargos y necesidades, trabajo en equipo, honestidad y cercanía.

-Destaca el alto nivel de permanencia de los empleados.

-M. S.: A la gente hay que darle una oportunidad, dos y tres, porque hasta que no abres el melón, no sabes lo dulce que es. En esta empresa, el grado de permanencia es muy alto, no solo por parte del trabajador, sino también porque la empresa apuesta por ellos, dándoles varias oportunidades, ya que las personas pueden ser resistentes al cambio. Si un aspirante está preparado, dispuesto al trabajo y entra en nuestra corriente, es muy difícil que no continúe en la empresa. Pero si ocurriera, sería porque nos habría fallado o nos hubiésemos equivocado de perfil al contratarlo.

-¿Qué ponen ustedes de vuestra parte para confirmar ese triunfo?

-F.A.: Las tendencias de mercado y las nuevas generaciones piden un entorno de trabajo agradable y en el que no se sientan controladas. En Zukán trabajamos y, al mismo tiempo, nos divertimos. Lo decimos nosotros y también las personas que han pasado por nuestras instalaciones, que nos preguntan por el buen rollo que tenemos todos los días. En una semana me lo dijeron tres personas y no iban fumadas (ríe).

-¿La clave está en tratarlos como personas y no como números?

-M. S.: Es la base. Todos somos números en el momento que recibimos una retribución y somos parte de un balance de la empresa, luego en el día a día somos personas y todas merecen el mismo trato humano. Ni más ni menos. Antes de crecer tanto nos jactábamos de conocer a todos los empleados, ahora es más difícil, porque somos más de 180 empleados más personal externo, pero aun así lo intentamos.

-F. A.: Cuando alguien entra por la puerta, primero va la persona y luego el cargo; que te respeten por quien eres y no por lo que tienes.

-¿Y cómo es vuestra relación con los clientes?

-F. A.: Una de las razones por las que tanto ha crecido esta empresa ha sido por su clara vocación de atención al cliente: qué necesita, cómo atenderlo, saber mantenerlo... Tenemos una tasa de permanencia de clientes bastante elevada, y estamos bastante contentos.

-M. S.: Pero no solo cuidar al cliente externo, sino también al interno. Estamos atentos a todos.

-¿Cuesta ser profeta en la Región?

-F. A.: A veces es complicado ser profeta en tu tierra. En determinadas líneas de negocio sí lo somos, pero en otras no. Incluso en Molina de Segura, que es un gran centro de consumo de azúcar, no somos muy profetas, aunque sí muy competitivos. Lo importante es que cada vez tenemos más relación con las empresas de nuestro entorno.

-Zukán cuadriplicó su facturación en 2017 y entró en el 'top 10' de las empresas murcianas. ¿Cuál fue vuestro papel?

-M. S.: Vimos una oportunidad de negocio fuera de nuestra línea tradicional y supimos aprovecharla, la cual no nos supuso ninguna inversión monetaria adicional, que sí de tiempo y comercial.

-F. A.: Nuestra principal línea de negocio es la de edulcorantes naturales, en la que seguimos creciendo en cifras del 5%-10%.

-¿Uno se acostumbra a que las cosas le vayan bien?

-M. S.: No. Siempre no han ido las cosas todo lo bien que uno quiere, principalmente por los factores externos, porque si te acomodas en tu zona de confort y a que todo te va bien, al final las cosas terminan mal. De la crisis hemos aprendido que, aunque hagas los deberes, puedes sufrir. En general, la empresa va bien, pero nunca pensamos que va bien del todo, ya que nos gustaría mejorar en líneas negocio, vender más, tener más márgenes... Somos actores importantes en el sector del edulcorante y queremos serlo aún más, así que nos queda mucho por hacer.

-F. A.: Seguimos con números positivos, pero a mí no me satisfacen lo suficiente porque podrían ser mejores. Para nosotros, el histórico no nos dice absolutamente nada; seguimos trabajando hacia el futuro.

-¿Cómo se ven dentro de cinco años?

-M. S.: Nunca me he considerado que tenga mi futuro asegurado. No porque la empresa no cuente con nosotros, sino porque hemos aprendido de la crisis que todo no lo puedes dominar y existen factores externos que pueden condicionar tu forma de trabajar, tu propia empresa. Me veo en Zukán hasta que me jubile.

-F. A.: Nuestra mentalidad es seguir trabajando en la misma línea, sin bajar la guardia, porque el futuro no viene dado por que sí.