La búsqueda de la diferenciación

La búsqueda de  la diferenciación

De anuncios llenos de letras y en colores crema y blanco y negro a imágenes cargadas de color que impactan con mensajes directos y, a la vez, cargados de significado. La publicidad ha evolucionado a lo largo de los años, adaptando su mensaje y buscando nuevas fórmulas para conseguir captar la atención de los consumidores.

La originalidad y la creatividad son las piezas clave en la comunicación publicitaria actual, con un componente que apela a los sentimientos. Los clientes que contratan el diseño de una publicidad demandan «ideas bien aplicadas que lleguen a sus usuarios emocionalmente, los persuadan para que usen sus productos y servicios y, si es posible, los fidelicen», señala Teresa Jular desde DIP. Desde el punto de vista del consumidor, ha evolucionado a la par que la publicidad, ya que es un perfil mucho más conocedor y exigente, más consciente y responsable con lo que compra y consume, por lo tanto, esta herramienta comunicativa tiene que adaptarse a los nuevos códigos de conducta.

Ahora, además de contar con los medios habituales como la televisión, la prensa, las revistas, los carteles y las radios, en los últimos años se ha tenido que desarrollar a una velocidad vertiginosa en torno a los medios digitales, redes sociales y nuevas plataformas, convirtiéndose en una aliada perfecta para monetizar el funcionamiento de estas ideas basadas en lo 'online'.

«La publicidad cambia al mismo ritmo que lo hace la sociedad. Es un reflejo de lo que somos y de lo que hacemos. O, al menos, debe serlo. Lo que no varía es la esencia: la publicidad debe tener un objetivo claro e impactar primero para convencer después, ya sea en una valla o en 'social ads'», afirma Daniel Morote, director comercial de Portavoz.

 

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