Crece el sector de la alimentación adaptado a alergias e intolerancias

Crece el sector de la alimentación adaptado a alergias e intolerancias

LYDIA MARTÍN. MURCIA

Sin gluten, sin lactosa, sin huevo, con sustitutivos como el maíz, el arroz o la avena, así son los nuevos productos que se encuentran cada vez con más frecuencia en los supermercados. El número de personas intolerantes, alérgicas o sensibles a alimentos aumenta año tras año, lo que ha hecho que el sector de la alimentación, tanto pequeñas como grandes superficies, tenga que adaptarse para poder cubrir las necesidades de todos los consumidores y hacerles más fácil el día a día.

Se estima que el 1% de la población es celíaca, lo que se traduce a una cifra en torno a las 450.000 personas en España y, según la Face, el 75% de los pacientes están sin diagnosticar debido a la sintomatología. A estos porcentajes se suma que un 10% de los españoles en sensible al gluten, una patología de nuevo diagnóstico.

Las personas intolerantes o alérgicas son clientes exigentes que, a pesar de disponer de pocas marcas para comparar productos con esas características, no cesan en buscar el sabor sustitutivo que haga no echar de menos el original. Eso en el caso de quienes han descubierto su intolerancia a edades más adultas, ya que muchas de estas personas desde que nacen tiene que adaptar sus rutinas alimentarias para evitar la contaminación de productos que pueda crearles malestar.

En productos para celíacos, una de las pioneras fue Mercadona, que con su marca blanca puso a disposición de los consumidores una gran variedad de productos de consumo diario sin gluten que no deja de aumentar a día de hoy. Carrefour es otra de las grandes cadenas que dispone de gran variedad de productos sin gluten, ofreciendo una sección destinada únicamente a estas recetas con más de 150 productos de marca propia, desde harinas hasta embutidos, salsas, postres, conservas o congelados. Además de empresas, no dejan de surgir nuevas compañías y marcas especializadas en este tipo de productos, como Dr. Schär o Beiker que ofrecen desde pan a magdalenas, galletas o pasta.

No obstante, el concepto 'sin gluten' ha hecho que compañías cuyo producto base es el cereal adapten sus recetas para todos los públicos. En el caso de las cervezas Mahou, Ambar o San Miguel ofrecen sabores muy conseguidos al tradicional gusto de la cerveza; en pasta, Gallo ofrece variedades como hélices, fideos o spaghetti; en galletas, Gullón ofrece sabor y calidad a sus elaboraciones.

Sin embargo, a pesar de que con la apuesta constante de las empresas por modificar sus recetas parece sencillo huir de su consumo, la tarea pendiente sigue siendo eliminar al 100% su presencia. Muchos de los productos que se comercializan como ausentes de gluten pueden contener un mínimo porcentaje, e incluso muestra un indicador en el que se informa que, a pesar de ser para celíacos, 'puede contener trigo', o incluso frutos de cáscara o huevo para otras sensibilidades.

Además de la necesidad de alérgicos e intolerantes al gluten de adaptar sus dietas, la sociedad busca, además de productos ecológicos, gamas sin aditivos para añadir a su alimentación diaria. Por este motivo, ha surgido la moda 'sin gluten', personas que no tienen ningún tipo de intolerancia pero deciden eliminarlo de su dieta por creer que puede ser perjudicial o que puede contribuir a que ganen peso o se sientan más cansadas. Esto ha hecho que los expertos enciendan la luz de alarma sobre lo perjudiciales que pueden ser estos hábitos sin ser intolerante o alérgico, ya que a pesar de que la proteína del gluten no es esencial para el organismo, si lo son los nutrientes presentes en los cereales.

Según un estudio publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, y la Sociedad Española de Patología Digestiva, entre un 30 y 50% de la población padece intolerancia a la lactosa. Se trata de una de las intolerancias más comunes, producida por el déficit de la encima lactasa, que no permite la correcta absorción de la lactosa, creando síntomas digestivos como dolor abdominal, náuseas o vómitos, entre otros.

Debido a la extendida costumbre de consumo de leche en la sociedad, encontrar productos sin este componente resulta una tarea difícil; sin embargo, el alto índice de intolerantes y la demanda de la población de productos alternativos han hecho que cada vez sea más común encontrar en las etiquetas un indicador de ausencia de lactosa.

Una de las marcas más aceptadas es Kaiku; natas, yogures, leche, natillas, quesos o batidos permiten a las personas con este problema tener una solución de calidad, con gran sabor y numerosas variedades. Al igual que con el gluten, muchas marcas también han adaptado sus recetas, como es el caso de chocolates Valor, leche Pascual, Celta o Puleva, quesos García Vaquero, o los postres Dhul, que ya llegan hasta este tipo de consumidores.

La intolerancia a la lactosa ha creado mercado incluso en los productos farmacéuticos, que ofrecen tratamientos para mejorar la digestión de los lácteos, como Nutira o Lactoben.

En caso de alergia o intolerancia a la proteína de leche de vaca, también existen alternativas: la leche de soja ya no es la única opción distinta a los lácteos, sino que la leche de almendras, arroz o avena son cada vez más aceptadas por los consumidores por su gran sabor.

Ser intolerante o alérgico no es fácil para la dieta diaria, pero tampoco para el bolsillo. La diferencia de precios entre los productos para todo tipo de consumidores e intolerantes o alérgicos es muy notoria, por lo que desde las diferentes asociaciones españolas de alérgicos llevan años pidiendo que se iguale el coste.

De unos 90 céntimos que puede costar un brik de leche de vaca, se asciende a 1,20 euros que si se pretende comprar un cartón de leche de avena o soja, precio que sube si se eligen variedades lácteas de almendras o arroz.

La Federación de Asociaciones de Celíacos de España mostró en su 'Informe de precios sobre productos sin gluten 2015' que una familia con un solo celíaco en su seno tiene un gasto de 1.468,72 euros más en la cesta de la compra anual que un núcleo familiar sin este tipo de enfermos.

A la hora de hacer la compra en una tienda o supermercado, para un intolerante o alérgico es crucial el revisado de etiquetas para evitar la reacción a alimentos. Según la normativa, los alimentos puestos en el mercado deben informar de la presencia de alimentos como cereales que contengan gluten y productos derivados, crustáceos, huevo, pescado, cacahuetes, soja, leche y derivados como la lactosa, frutos de cáscara, sésamo o mostaza, entre otros. Esta señalización de componentes ayuda en la elección, y contribuirá a que estas personas puedan llevar una alimentación completa sin complicaciones, confiando en las marcas y en sus productos.

Aunque no muestran etiquetas, los restaurantes también necesitan adaptar su carta a estas intolerancias, y asegurar a sus comensales que los productos que van a consumir no están contaminados con los alérgenos, ya sea por la conservación cercana al producto conflictivo en sí, o a la hora de su manipulación y cocinado, como es el caso de freidoras. Uno de los ejemplos de excelencia en la adaptación a celíacos es la cadena de restaurantes Vips, que dispone de toda su carta, desde nachos, sándwiches, hamburguesas, tortitas o brownies sin gluten.

Para conseguir la excelencia, la formación en escuelas de cocina para la realización de recetas sin gluten es cada vez más frecuente.

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