El doctor Javier González, clave para los deportistas con diabetes

Antonio Lledó participó en la Titan Desert de 2014./
Antonio Lledó participó en la Titan Desert de 2014.

El endocrino infantil y especialista en nutrición mejora el rendimiento de los atletas con tratamientos personalizados

B. MAESTRE. CARTAGENA

Dedicarse al deporte de élite implica horas de dedicación, presión, lesiones... Algunos incluso lo hacen con el 'hándicap' de la diabetes, una enfermedad crónica que surge cuando el organismo pierde su capacidad de producir suficiente insulina o de utilizarla con eficacia. Son muchos los deportistas que han roto el mito de que esta patología (y otras) no son un inconveniente a la hora de participar en la alta competición y están logrando un gran palmarés.

De todos es sabido que la práctica del ejercicio físico aporta una serie de beneficios para la sociedad en general y los diabéticos en particular. Para este colectivo, «el deporte mejora la utilización de la insulina y, por ende, de la glucosa, y también permite perder peso y disminuir la inflamación inherente al estado diabético. El resultado es tener mejores glucemias durante más tiempo y mejorar otros factores de riesgo cardiovascular que pueden asociarse a la diabetes, como la hipertensión arterial o el aumento de colesterol», apunta Javier González, endocrino infantil y especialista en nutrición.

«En niños y jóvenes diabéticos jamás hay que prohibir nada, sino informar y formar, porque casi todo se puede hacer con una buena preparación», afirma el doctor. De hecho, los mismos programas de entrenamiento igual los pueden realizar los deportistas con diabetes como los que no padecen la enfermedad, aunque los primeros sí deben vigilar la glucosa (el principal nutriente de los músculos) con bastante frecuencia para mantenerla dentro de los límites normales o aceptables. «Trato de adaptar el tratamiento a la vida del deportista y no al revés», subraya González, con casi 40 años de profesión.

Las categorías de élite y el estrés son dos conceptos que van unidos, y que a muchos deportistas les pasa factura. Por ejemplo, a los que tienen diabetes se les suele disparar el azúcar. «Cierto grado de estrés es imprescindible en la competición, por lo que aplicamos varias técnicas para minimizar su efecto sobre la glucemia, ya sea mediante insulina, alimentación o ambos. De todas formas, si los efectos indeseables del estrés superan los beneficios (por ejemplo, demasiada glucemia en deportistas con diabetes), se imponen técnicas de autocontrol, inoculación de estrés, relajación y preparación psicológica», explica el experto. Además del programa de ejercicios, los deportistas con diabetes tienen que seguir un plan alimentario (distinto en personas DM1 y DM2) para conseguir buenos resultados.

El doctor Javier González lleva el control de más de una docena de deportistas con diabetes, siendo los más conocidos el ultrafondista Antonio Lledó, de 33 años, que ha competido en la Titan Desert (2014), la Ultra FortalezasTrail 111 km (2015), la Ultra Mont Blanc 101 km (2015), la Ultra Trail Sierra Nevada 101 km (2016) y el Maratón des Sables (2016), etc.; el triatleta Pedro Izquierdo, de 27 años, que ha competido en el Triatlón Media Distancia Cabo de Gata (2014), las Marchas Cicloturistas Tour del Juguete 163 km (2016) y Quebrantahuesos 200 km (2016), así como carreras a pie de 5 y 17 km y travesías a nado de entre 500 y 2000 metros; el atleta Sergio Jornet, de 21 años, que ha ganado los campeonatos de España Heptathlon Valencia 2015 (Junior) y Madrid 2017 (Promesa), además ha sido subcampeón en el campeonato de España Decathlon Toledo 2016 (Promesa) y ha cerrado los podios de los campeonatos de España Decathlon Valladolid 2015 (Junior) y Heptathlon Salamanca 2016 (Promesa); el atleta Vicente Guardiola, de 25 años, que ha quedado segundo de España en el campeonato absoluto de Heptathlon e internacional absoluto en Reims (2016), tercero de España en el campeonato absoluto de Heptathlon (2017) y noveno en la Copa de Europa por selecciones (2015).

El doctor González se enfrenta a diario al caballo de batalla de la obesidad infantil, un serio problema de salud pública. «Decía Grande Cobián que es más fácil cambiar de religión que de hábitos de comer», parafrasea el especialista. Así, para que ese reto sea posible «se necesita un esfuerzo enorme por parte de las distintas administraciones públicas, la industria alimentaria, los centros de enseñanza, los medios de comunicación... para modificar la conducta social que nos lleva a la sobrealimentación y la falta de ejercicio», dice el facultativo.

Por ello, la fórmula infalible para combatir esta problemática social es la combinación de actividad física y dieta equilibrada, aunque pueden darse otros factores, como «inculcar desde la infancia el valor de la alimentación para conseguir una vida saludable y prevenir múltiples enfermedades (cardiovasculares, metabólicas como la diabetes, cáncer, etc.). Debemos conseguir que el niño se haga adulto sabiendo lo importante que es comer bien y en qué consiste esto. El papel de los enfermeros escolares en un futuro ya cercano puede ser determinante para que las nuevas generaciones alcancen este objetivo», sostiene González.

En este sentido, la agricultura murciana es la mejor despensa para bajar de peso, «ya que las hortalizas, frutas y verduras son productos clave para equilibrar la dieta por su poder saciante con escaso poder calórico, proporcionando además un plus de vitaminas, oligoelementos y minerales, muchos de ellos con propiedades antioxidantes y preventivas contra enfermedades degenerativas, entendidas éstas en un sentido amplio. Los alimentos de origen vegetal constituyen al menos un 40% del plato saludable que hoy recomendamos como patrón de ingesta», concluye el doctor.

 

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