Imfer, dos décadas dando vida a los sueños de las parejas

El doctor Callizo, junto a David Álvarez y su familia, durante el acto conmemorativo. /
El doctor Callizo, junto a David Álvarez y su familia, durante el acto conmemorativo.

La clínica celebra el aniversario del primer niño murciano concebido por fecundación 'in vitro'

S.B.MURCIA

Dice un famoso tango que «20 años no es nada». Y en verdad parece que fue ayer cuando el Instituto Murciano de Fertilidad, (Imfer), junto al resto de especialistas, cumplía un sueño y llenaba de esperanza a muchas parejas y mujeres al hacer posible que naciera el primer niño en Murcia concebido mediante fecundación 'in vitro': David Álvarez Martínez. Todo gracias a la labor desarrollada por el doctor Antonio Callizo, ginecólogo y fundador de Imfer, junto a su gran equipo.

«Aquello fue un hito, no solo para nosotros y la clínica, sino también para la Región de Murcia, ya que no todas las provincias españolas podían presumir en aquel entonces de tener un bebé que hubiese sido concebido 'in vitro'. El éxito que supuso el nacimiento de David nos dio fuerzas para seguir trabajando hasta ahora, creciendo con nuestro equipo, mejorando nuestras técnicas y tecnología, pero sin perder la humanidad y el trato cercano con los pacientes», explica el doctor Callizo.

Y es que, dos décadas después, a este niño pionero y símbolo del éxito de los tratamientos de fertilidad en Murcia, le han seguido muchos más y detrás de cada uno de ellos hay una historia de ilusión, amor y esperanza. La experiencia, innovación, trayectoria y profesionalidad de Imfer les han hecho cosechar muchos logros, combinando a la perfección lo último en tecnología con la emoción e implicación del primer día.

Desde hace 20 años, Imfer ha destacado por su capacidad de asumir innovaciones y de adelantarse a las tendencias. En 2007 fue el primer centro murciano que obtenía el permiso para vitrificar óvulos y en 2011 era una de las clínicas pioneras en España, y la única en Murcia, en incorporar la técnica IMSI -microinyección de espermatozoides morfológicamente seleccionados para valorar cuáles son los más válidos para fecundar el óvulo-.

Con esta técnica, y tal y como relata el ginecólogo y fundador de Imfer, «se elige al mejor espermatozoide con una visión entre 8.000 y 12.000 aumentos, con lo que es posible percibir cualquier anomalía en su estructura. Con la incorporación de ésta y otras novedosas técnicas, hoy día nuestro centro se sitúa a la vanguardia en cuanto a tasas de embarazo».

Dentro de la filosofía de Imfer de «la superación como actitud», cabe destacar también que desde 2007 se comenzó la creación de uno de los mayores bancos de óvulos y en la actualidad son muchas las parejas de otros países que vienen a realizar su tratamiento de fertilidad en el centro murciano. Junto a este avance es necesario resaltar la vitrificación para la preservación de la fertilidad en mujeres, preferentemente menores de 35 años, y el Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) para evitar la transmisión de enfermedades hereditarias.

 

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