Los sindicatos urgen a Sánchez a negociar con Podemos pese a la desconfianza

Álvarez y Sordo, este jueves, durante su comparecencia en la Moncloa. / J. J. Guillén / EFE

UGT y CCOO advierten de la «irresponsabilidad» de unas nuevas elecciones y apremian a alcanzar un acuerdo programático

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Hay un escenario, el de la nueva convocatoria electoral, que los sindicatos no están dispuestos a contemplar. Ni siquiera creen que deba «considerarse». Los máximos representantes de UGT y CC OO acudieron este jueves a la cita en la Moncloa con Pedro Sánchez conscientes de los recelos que se han instalado entre el PSOE y Unidas Podemos, pero sin aceptar que esa circunstancia aboque a abrir de nuevo las urnas. «Si tienen desconfianza tendrán que negociar unos y otros con desconfianza, pero tienen que abordar una negociación política y empezar cuanto antes», no dejó más alternativa Unai Sordo.

El secretario general de CC OO advirtió de la cuenta atrás que concluye el 23 de septiembre para designar un presidente y situó «la mala gestión de los tiempos» como un factor que pudo hacer descarrilar las negociaciones de la primera investidura. De ahí que tanto Sordo como Pepe Álvarez urgieran desde la sede gubernamental a PSOE y Unidas Podemos a ponerse ya manos a la obra para conseguir lo «imposible» o lo «difícil» y ahorrar a los ciudadanos la tarea de votar el 10 noviembre después de haberse pronunciado el pasado 28 de abril. De lo contrario, anticiparon que será la «irresponsabilidad» de los grupos parlamentarios la causa de un nuevo fracaso. 

El panorama no es alentador. Las dos formaciones de la izquierda continúan atrapadas en una espiral de reproches mutuos que no cesa con el paso de los días. Y la única vía de salida que observan las organizaciones sindicales es la de empezar a negociar un acuerdo programático que permita superar el escollo de cómo articular el Gobierno. Y, después, que una cosa lleve a la otra.

Ese documento debería, a su juicio, abordar algunos retos pendientes y establecer, a ser posible, plazos para corregir o derogar la reforma laboral del Ejecutivo de Mariano Rajoy, la de las pensiones, impulsar medidas contra la precariedad y trabajar, entre otras cuestiones, en la recuperación de los derechos perdidos con la crisis económica y la elaboración de un nuevo Estatuto de los Trabajadores.

A ojos de UGT y CC OO, se trata de una oportunidad que la izquierda no puede desaprovechar y ambos sindicatos vieron a Pedro Sánchez «receptivo» al contenido de sus demandas. De hecho, la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, que también compareció tras el encuentro con los agentes sociales, trasladó que, tal y como lo ve, no sería «difícil» alcanzar un acuerdo de este tipo con Podemos. Pero desde el Gobierno no se informó de una fecha para una posible reunión con Pablo Iglesias. Y los días, recordaron Álvarez y Sordo, «pasan».

Ninguno de los dos fue más allá. Ni recibieron el encargo de mediar ni creen que ese tenga que ser su papel ni tienen en agenda una reunión prevista con Unidas Podemos, más allá de los contactos «habituales» con los grupos políticos. Tampoco se pronunciaron sobre cómo debe constituirse el Ejecutivo y, según relataron, Sánchez agradeció en privado su discreción. Coalición o gobierno a la portuguesa –en solitario, con apoyos parlamentarios externos, la fórmula por la que se inclinan los socialistas–, lo importante, incidieron, es que se logre una estabilidad que permita superar los últimos años de «interinidad política», se ahuyenten la «frustración» y «desilusión» y no se desvíe la responsabilidad hacia el electorado.

El tiempo lo dirá

Pese al estancamiento y a que 24 horas antes Sánchez resumió el estado de sus relaciones con Podemos con la expresión «desconfianza recíproca», los sindicatos no interpretaron en su comparecencia que el presidente en funciones tenga en mente la repetición electoral. Pero en todo caso, concluyeron que el tiempo lo dirá. Y recomendaron a unos y otros «dejar un poco en paz el Twitter».

Esta era una de las reuniones más importantes que Sánchez se había fijado en la ronda que ha emprendido con organizaciones civiles y sociales antes de volver a contactar con Podemos, que desconfía de las intenciones del jefe del Ejecutivo y sospecha que busca presionarles con esta nueva vía, y de ahí que el encuentro se celebrara en la Moncloa. También la CEOE y Cepyme respondieron a la convocatoria. El presidente de la patronal, Antonio Garamendi, no ha ocultado en varias ocasiones su inclinación por una alianza de los socialistas y Ciudadanos o un mandato del PSOE en solitario con la abstención de los de Rivera y el PP. Y este jueves volvió a insistir en un Gobierno «moderado y estable».