PP y Vox acuerdan gobernar sin Cs en los municipios donde son mayoría

Los comités negociadores de Cs y PP este viernres en Madrid./EFE
Los comités negociadores de Cs y PP este viernres en Madrid. / EFE

Populares y liberales rompen su sintonía en el Ayuntamiento de Madrid por la pretensión de los naranjas de hacer a Villacís alcaldesa

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

El PP y Vox alcanzaron ayer un principio de acuerdo para gobernar en las ciudades donde suman la mayoría sin necesidad de Ciudadanos. Los populares no tienen la misma sintonía con los liberales, al menos en Madrid, donde están enfrentados por la Alcaldía. Ciudadanos quiere el puesto para Begoña Villacís y el PP respalda a José Luis Martínez Almeida.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, volvió a reunirse ayer con el portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, con quien sentó las bases de un pacto para gobernar en los ayuntamientos donde ambos partidos suman mayoría. En total son una treintena de municipios, entre ellos Almería y Ceuta o los madrileños de Pozuelo y Majadahonda. Es un entendimiento por ahora verbal y está pendiente de que se plasme en un documento político en las reuniones que mantendrán ambas formaciones la próxima semana.

En paralelo, los populares negocian con los liberales en Madrid donde Ciudadanos apura las opciones de que su candidata sea proclamada alcaldesa. Una posibilidad que los de Génova no contemplan de ninguna manera y que ha hecho saltar por el aire la buena sintonía entre los dos partidos. «No cederemos ni el ayuntamiento ni la comunidad» insisten en el PP, aunque sí se muestran dispuestos a abrir la mano en otros territorios. Madrid es la joya de la corona. De ahí que los conservadores no puedan permitirse ceder ninguno de esos dos puestos.

No entienden lo mismo en Ciudadanos, donde no dan nada por perdido y recuerdan a los populares que no ganaron las elecciones en la capital. Así se lo hicieron ver en la reunión de ayer, a la que ambos partidos llegaban con «optimismo» después de la primera toma de contacto entre Almeida y Villacís. Los equipos negociadores debían afinar las líneas programáticas pero nada más lejos de la realidad. La cita, que apenas duró una hora, fue un desencuentro entre populares y liberales más que un punto de partida.

Desde el PP acusaron a Ciudadanos de «seguir instalado en la indefinición» y de evitar comprometer su apoyo a la candidatura de Almeida, mientras que la formación de Rivera cargó contra los populares por querer «hablar de sillones y no de programa». El lunes ambos equipos se volverán a reunir ya con la cuenta atrás encima.

También lo harán en la Asamblea de Madrid, donde los dos partido acordaron este viernes sentarse a negociar las cuestiones concretas del programa en el que se basará el próximo Gobierno regional en coalición. Aunque PP y Ciudadanos negaron haber hablado de nombres, se da por hecho que el objetivo es dar la presidencia a la popular Isabel Díaz Ayuso, a cambio de que los liberales presidan la Asamblea regional.

Embrollo en Aragón

Pero Madrid no es el único pacto que se le tuerce a los populares. Tres días después de que PP y Ciudadanos encarrilaran un acuerdo en Aragón, al que pretendían sumar al PAR y que contará con el respaldo de Vox, el partido regionalista selló ayer una alianza con el PSOE.

Todo un movimiento estratégico que, aunque no asegura al barón socialista Javier Lambán la mayoría absoluta en el Parlamento autonómico, sí imposibilita un Ejecutivo conservador. Pese a este giro inesperado de los acontecimientos, en las filas naranjas aseguran que «no necesariamente» se sentarán ahora con el PSOE a negociar. Para evitar tentaciones, el PP aragonés se ha mostrado ya dispuesto a ofrecer a los de Rivera la alcaldía de Zaragoza a cambio de que se mantengan a su lado. Los populares no tiran la toalla y confían aún en convencer a los regionalistas del PAR, que han dejado claro desde el principio su incompatibilidad «en el ADN» con los de Santiago Abascal.

Vox, en vista del cariz de los acontecimientos, ha dado un paso atrás y está dispuesto a quedarse fuera del Gobierno aragonés para facilitar un acuerdo de PP, Ciudadanos y los regionalistas que frene a la izquierda.

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