El pueblo de Toledo afectado por la riada comienza a evaluar los daños

Efectivos de Infocam trabajan tras la lluvia caída en Cebolla. / Efe

El arroyo que pasa por Cebolla se desbordó inundando viviendas y destrozando coches en plenas fiestas

J. V. MUÑOZ-LACUNAToledo

Los vecinos de Cebolla (Toledo), pueblo de 3.400 habitantes, han comenzado este domingo a volver a la normalidad y a contabilizar los daños materiales causados por la fuerte riada que los sorprendió en la tarde del sábado en plenas fiestas. De hecho, vecinos, visitantes y feriantes estaban disfrutando del refresco que había organizado la hermandad Virgen de la Antigua en colaboración con el Ayuntamiento, amenizado por los pasodobles que tocaba la Nueva Banda de Cebolla, cuando una repentina y fuerte tormenta descargó un auténtico diluvio sobre el pueblo.

En cuestión de minutos, el arroyo Sangüesa, que hace años fue canalizado y cubierto para evitar inundaciones en la población, se desbordó convirtiendo las calles de Cebolla en un río sin control que acabó cubriendo de barro viviendas y negocios -el nivel del agua llegó a alcanzar los dos metros de altura- y arrastrando a decenas de vehículos, también los remolques de los feriantes que habían acudido a las fiestas.

Por fortuna, la riada no provocó daños personales aunque algunos vecinos tuvieron que ser rescatados al haber quedado atrapados en sus casas. En estas labores participaron bomberos del Consorcio Provincial de Toledo y de las localidades toledanas de Belvís de la Jara y Santa Olalla, así como una treintena de voluntarios de protección civil de pueblos cercanos, siete patrullas de la Guardia Civil y profesionales sanitarios del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha.

Sobre el cauce de un arroyo

 La situación vivida en Cebolla es común a la de muchos municipios construidos sobre el cauce natural de un río o un arroyo. En este sentido, la alcaldesa de Cebolla, Silvia Díaz, considera que «hay que encontrar una solución para no volver a vivir la sensación de tremenda impotencia que vivimos el sábado al ver que entraba el agua en las casas». Para ello, se retomará un proyecto redactado en 2016 que preveía construir un dique a la entrada del pueblo y soterrar del todo el arroyo.

A raíz de lo ocurrido, los vecinos de Cebolla han comenzado a recibir multitud de mensajes de solidaridad, como el del presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page, pero también reflexiones críticas como la del Sindicato de Bomberos Forestales, que ha denunciado falta de coordinación al no haberles dejado actuar tras la riada. Según este sindicato, a estos bomberos se les retiró de las tareas de emergencia para «tenerles esperando 30 minutos fuera del pueblo para después retomar esas labores pero dejándoles usar sólo agua para limpiar las calles». Este colectivo también echó en falta que la Junta de Castilla-La Mancha movilizara más grupos de trabajo y medios forestales ya que el riesgo de incendios en esta época del año es mínima.

 

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