Podemos da por hecho que el PSOE nunca ha tenido voluntad de pactar

El secretario de Acción de Gobierno de Podemos, Pablo Echenique. / EFE

Los anticapitalistas se suman a las voces internas que apuestan por conformarse con un acuerdo programático de izquierda

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

La fallida investidura ha dejado muchas heridas abiertas entre PSOE y Podemos. Tantas que, en lugar de intentar volver a negociar, ambas formaciones comienzan a posicionarse ante la posibilidad cada vez más real de unas nuevas elecciones en las que competirán por un mismo electorado, en buena parte desilusionado por su incapacidad de formar Gobierno.

El encargado este lunes de martillear al enemigo fue Pablo Echenique. Si desde el PP y Ciudadanos se asegura que Pero Sánchez ya ha elegido como aliados a la formación morada y los independentistas, desde Podemos se sostiene que lo ocurrido la semana pasada no fue más que un teatro de los socialistas para fabricarse una coartada y poder negociar con «los amigos de Vox», en referencia a conservadores y liberales.

Según la interpretación podemista, el presidente del Gobierno se habría visto obligado a dar la orden de comenzar las negociaciones después de que Pablo Iglesias aceptase quedarse fuera del Consejo de Ministros. «Se quedaron sin excusas», sostienen desde la formación morada. Iniciaron las conversaciones sin ningún tipo de interés en que tuvieran éxito, añaden, pese a que de haber aceptado Podemos la última oferta socialista –una vicepresidencia más las carteras de Sanidad, Vivienda e Igualdad– hoy varios de sus dirigentes formarían parte del Consejo de Ministros.

El «plan A» del PSOE, insistió hoy Echenique en La Sexta, es obtener los apoyos de populares y liberales. Fueron precisamente los guiños durante el debate del candidato socialista al centro derecha una de las supuestas afrentas que más escocieron en el partido morado. A pesar de una investidura «bochornosa» o que «dio vergüenza ajena», la formación izquierdista mantiene la mano tendida para buscar un acuerdo que dé lugar a un Gobierno estable, con ministros de Podemos, por supuesto.

Solo vale la coalición

Desde el partido de Iglesias se volvió a insistir este lunes en que la única forma válida es la de un Gobierno de coalición al que, por el otro lado, el PSOE ya ha cerrado las puertas. Iglesias y los suyos mantienen este requisito, pese a que cada vez son más las voces internas que abogan por un pacto programático. El viernes fue Izquierda Unida la que se desmarcó de sus aliados parlamentarios bajo el argumento de que sería irresponsable dar una nueva oportunidad de gobernar a la derecha. Los siguientes han sido los Anticapitalistas, cuyas figuras más mediáticas son la diputada andaluza Teresa Rodríguez y el eurodiputado Miguel Urbán.

La corriente más a la izquierda dentro de Podemos emitió un comunicado en el que aboga por renunciar a «integrarse en un proyecto ajeno a los intereses de la mayoría social». Pero tampoco resultaría sencillo el acuerdo que proponen los anticapitalistas. Entre otras cosas, reclaman «poner fin a la política represiva sobre las aspiraciones democráticas del pueblo catalán», «acabar con la educación concertada», «prohibir los despidos en las empresas con beneficios» o «exhumar al franquismo de las instituciones y juzgar a sus crímenes y criminales«. Y respecto al PSOE, se asegura que gobernar junto a él «es atarse de pies y manos a un partido que ha demostrado que lo que realmente hace es descafeinar los deseos de cambio populares».

La dirección morada no parece, al menos de momento, estar dispuesta a ceder a las presiones, vengan de donde vengan. «Desde el máximo respeto a las opiniones de compañeros, eso ya lo probamos y fracasó», zanjó Echenique. Se refería al apoyo que se dio «gratis» a Sánchez en la moción de censura y a los incumplimientos, según mantiene Podemos, de buena parte de los compromisos que se firmaron para tratar de sacar adelante los Presupuestos de 2019.

A favor de Iglesias juega la consulta en la que un 70% de las bases optó por un gobierno de coalición. A ella podrá agarrarse el secretario general morado cada vez que se le inste a permitir un Ejecutivo monocolor de los socialistas.