Pablo Iglesias regresa con la misión de rescatar a un Podemos alicaído

Cartel anunciando la vuelta de Pablo Iglesias. /Podemos
Cartel anunciando la vuelta de Pablo Iglesias. / Podemos

Pablo Iglesias regresa con la misión de rescatar a un Podemos alicaído

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Mucho ha cambiado el panorama político desde que Pablo Iglesias se acogió a la baja por paternidad el pasado diciembre. En estos tres meses que han discurrido desde entonces, las fuerzas secesionistas tumbaron unos Presupuestos en cuya elaboración el líder de Podemos se implicó a fondo, se han convocado unas elecciones generales anticipadas y las encuestas cada día se muestran más pesimistas con las posibilidades de la formación morada en las urnas.

En el plano interno, su divorcio definitivo con Íñigo Errejón se ha consumado con la fuga del exnúmero dos al Más Madrid de Manuela Carmena, el partido ha perdido a su cabeza de lista para las Europeas, Compromís le ha dado un portazo a la confluencia valenciana y las alianzas han saltado por los aires en Galicia. Se ha llegado, incluso, a hablar de un próximo relevo del propio Iglesias en la Secretaría General en favor de una mujer. Con estos mimbres a Iglesias, que reaparece este sábado por la tarde en un mitin en Madrid que en las filas moradas confían que sea multitudinario, le espera una ardua tarea.

En Podemos se le espera como agua de mayo. Irene Montero ha asumido los galones en el partido, pero el carisma del líder es, a día de hoy, el mayor activo de la formación, más aún si cabe tras las salidas por la puerta de atrás de Errejón y de Carolina Bescansa, otra de las cofundadoras de Podemos y que fuera íntima colaboradora de Iglesias. A pesar de ello, el máximo dirigente morado ha querido consumir hasta el último día su baja paternal para reivindicar que hombres y mujeres compartan las tareas domésticas. Este sábado regresa, y con él, se espera, levantar los ánimos a un partido alicaído.

Echenique se defiende y niega que atraviesen una crisis

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, negó ayer que el partido morado esté sufriendo una crisis por la renuncia de cargos como Espinar, Guardingo o Bustinduy, y explicó que estas salidas se encuadran en la «época vertiginosa» que se vive en política. No obstante, apuntó que Unidas Podemos «sale con fuerza» para afrontar las elecciones, y recuerda que la formación de Iglesias nunca lo ha tenido fácil. «Vemos movimientos en las listas de todos los partidos, creo que vivimos una época vertiginosa en política, pero no se le escapa a nadie», remarcó el número tres de la formación.

Según señaló hace unas semanas Jorge Verstrynge, el secretario general de Podemos volverá con una gran sorpresa. A falta de cerrar las listas electorales, ésta podría llegar en forma de fichajes estrella de independientes. Hasta ahora la única incorporación ha sido la de la magistrada Victoria Rosell, quien ya concurrió por Podemos a los comicios generales de diciembre de 2015. Hasta este sábado la última sorpresa ha sido para mal. Ocurrió con el desafortunado cartel que anunció el mitin en Madrid la misma semana en que se celebraba el Día de la Mujer en el que figuraba un «vuelve» con ese «el» resaltado y que despertó críticas feroces contra la formación morada. El propio Iglesias tuvo que pedir perdón en las redes sociales por la falta de sensibilidad hacia el movimiento feminista y el guiño al personalismo.

Lo que le espera

Podemos ya ha avanzado que, tras su vuelta, su jefe de filas tendrá una agenda muy cargada. Después de tres meses de silencio, Iglesias se volcará en una intensa actividad mediática. También en los cara a cara con sus rivales. El candidato a la Presidencia del Gobierno mantendrá una oposición frontal al bloque de centro derecha. Hasta ahí todo fácil. Pero con el PSOE deberá mantener un medido equilibrio para no caer en los desplantes del pasado a los socialistas pero a la vez suturar la sangría de sus votantes hacia el partido de Pedro Sánchez.

Será la primera campaña en la que no esté detrás Errejón, el cerebro que diseño las de las elecciones europeas de 2014 y las generales de 2015 y 2016. Las dos primeras fueron un rotundo éxito. La última, en cambio se saldó en un fracaso que algunos, como ha hecho de nuevo esta semana el que fuera confundador de Podemos Juan Carlos Monedero, achacaron directamente al exnúmero dos.

Iglesias ha confiado ahora la estrategia a un triunvirato formado por dirigentes de su círculo más cercano: Irene Montero, Pablo Echenique y Juanma del Olmo. Del éxito que tengan y el resultado del 28-A podría depender el futuro del secretario general, que siempre ha dicho que su paso por la política es temporal y su deseo es regresar a impartir clase en la universidad.