El otoño caluroso arruina el negocio de las tiendas de moda

Por el atuendo de los paseantes, cualquiera diría que estamos en junio; pero no, son las calles de Sevilla ahora, a mediados de octubre. El calor no es normal, como tampoco ir en otoño con sandalias y pantalón corto. Y los escaparates tampoco se adecúan al calor: con abrigos, chaquetas, tejidos de invierno que pasan desapercibidos. Hay quien los mira, de reojo, eso sí, echado de mano del abanico. Para sofoco el que tienen los comerciantes de ropa y calzado, que no venden nada de la colección que tienen desde hace semanas en sus estantes. "Esta temporada lo estamos sufriendo muchísimo. No arranca la campaña", se lamenta la responsable de un establecimiento. El problema es que los grandes grupos de moda nacionales marcan el arranque de la colección de otoño, sin adaptarse a la climatología... y el resto de tiendas siguen su senda. "Te tienes que subir a su carro. Si por nosotros fuera, venderíamos todavía bermudas y polos de manga corta", explica otra vendedora. Además es difícil anticiparse a un otoño caluroso, porque las zapaterias y tiendas de moda compran la colección con un año de antelación. "La moda siempre es un año. Ahora mismo se está comprando primavera-verano de 2018". La solución por el momento es bajar precios y poner rebajas de mitad de temporada, aunque suponga empezar a vender perdiendo dinero. "La idea es que haya más consumo. Pero está muy parado. Aunque pongas ofertas, la gente no consume", afirma el propietario de una tienda. Mientras, miran al cielo, esperando que llegue el agua y frío para dar fin a lo que parece, más que un otoño, un verano eterno.