Un niño con espina bífida necesita un piso con ascensor

Jonathan se arrastra por el suelo. Es su día a día para salir de casa. Este niño de 14 años tiene espina bífida y la movilidad muy reducida. Las peores circunstancias para vivir en una casa como la suya, un segundo sin ascensor. Y ese es el problema principal. Las úlceras que tiene en sus pies le sangran por el esfuerzo que realiza diariamente al bajar y al subir las escaleras. Por eso su madre ha pedido ayuda para el alquiler, para vivir en un piso bajo o con ascensor. El ayuntamiento de Alfafar le ha ofrecido una ayuda de 480 euros mensuales para el alquiler, lo que puede abrirle la puerta a otra vivienda y a mucho más. Una importante mejoría en la calidad de vida de Jonathan.