Manuel Cruz, filósofo, federalista e independiente

Manuel Cruz. /Óscar Chamorro
Manuel Cruz. / Óscar Chamorro

Solo lleva tres años en política y es un activista federalista muy crítico con el soberanismo

CRISTIAN REINOBarcelona

Meritxell Batet fichó a Manuel Cruz para que fuera el número dos de su candidatura para el Congreso en 2016 y ahora, casualidades del destino, ambos presidirán las dos cámaras del Parlamento español. Cruz era por entonces catedrático de Filosofía Contemporánea de la Universidad de Barcelona y presidente de Federalistes d'Esquerres, una entidad creada en 2012, que surgió para combatir el proceso secesionista desde una posición progresista y partidaria de una reforma federal de la Constitución.

Nacido en Barcelona en 1951, coge el testigo de Miquel Iceta (tras el veto de los secesionistas) como candidato a presidir el Senado, aunque no lleva ni tres años en política. Ha integrado dos veces las listas del PSC, en 2016 para el Congreso y en 2019 para el Senado, y en ambas figuró como independiente.

Si Pedro Sánchez pensó en Iceta para presidir el Senado y convertirla en una auténtica cámara de representación territorial, Cruz comparte con el primer secretario del PSC la visión sobre el modelo de Estado. «Hay que cerrar el modelo autonómico con una amplia reforma del Título VIII, federalizando el Estado pero sin abrir un innecesario e incontrolable proceso constituyente», según ha dejado escrito en sus artículos en El Confidencial y El País.

Cruz es autor de una amplia obra académica y literaria. En 2017, recibió el XVII Premio de Ensayo Miguel de Unamuno. En uno de sus ensayos, 'Travesía de la nada', reflexiona de forma muy crítica sobre las «falacias» del discurso independentista. Sobre el referéndum, concluye: «Lo que unos plantean como una elección (entre ser catalán o español), es una renuncia, un empobrecimiento y lo que es peor, una mutilación».

También se permite filosofar sobre las identidades, con la comida como base para la reflexión. «Los catalanes somos más españoles que la tortilla de patata, de la misma manera que los españoles son más catalanes que el 'pantumaca'».

A su juicio, el proceso secesionista ha fracturado la sociedad catalana y la «crisis constitucional» catalana es «profunda, seria y hasta dramática». En un reciente artículo, señaló que ha llegado el momento de que Felipe VI sea el «motor de la reforma» de la Constitución, «actualizando la Corona como el vértice de una monarquía federal».

Cruz fue uno de los diputados que se mantuvo fiel a Sánchez en el 'no es no' a la investidura de Rajoy, y sea por el poco tiempo que lleva dedicado al parlamentarismo o por su personalidad académica acredita unas formas alejadas del histrionismo tan en boga. Es de los que prefiere convencer sin levantar la voz.

Será el segundo presidente catalán de la historia del Senado, tras Laureano Figuerola (1872-1873).

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