La Mesa del Congreso niega a Junts per Catalunya el grupo propio

La presidenta de la Mesa del Congreso, Meritxell Batet./EFE
La presidenta de la Mesa del Congreso, Meritxell Batet. / EFE

Los neoconvergentes habían pedido más tiempo para articular con otros partidos un ardid que les diera recursos y visibilidad

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

No coló. Las estrategias de Junts per Catalunya para tratar de constituir un grupo parlamentario propio en el Congreso se toparon este jueves con los estrictos criterios de la Mesa que preside la socialista Meritxell Batet. Los secesionistas catalanes se verán obligados a diluirse en el Grupo Mixto con otras cinco fuerzas, Bildu, UPN, Coalición Canaria, Compromís y el Partido Regionalista de Cantabria, lo que les resta visibilidad y recursos públicos.

Los diputados de la formación liderada por Carles Puigdemont pidieron el miércoles que se ampliara unos días el plazo para registrarse como grupo hasta que los letrados de la Cámara aclararan si cabría o no contar como integrantes a los diputados en prisión provisional suspendidos el pasado viernes (en su caso, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull y, en el caso de ERC, Oriol Junqueras).

Pero la Mesa negó la posibilidad de dar más tiempo con varios argumentos. El primero, que no existía «inseguridad jurídica» sobre esa cuestión y la prueba es, adujeron, que Esquerra registró su grupo sin contar con Junqueras. El segundo, que JxC no cumple las exigencias del Reglamento para formar grupo ni con los diputados suspendidos ni sin ellos. Y el tercero, que ya se había concedido una prórroga previa de dos días.

La decisión cierra así el paso al ardid que trataba de pergeñar la fuerza independentista con el apoyo de otros partidos 'condenados' a integrar el Grupo Mixto. Las normas parlamentarias establecen que sólo podrá tener grupo propio aquel que sume 15 diputados o que tenga al menos cinco siempre que se haya obtenido el 5% del voto nacional o el 15% de los sufragios en cada una de las circunscripciones por las que se hayan concurrido a los comicios. JxCat, con siete escaños, no cumple ninguno de esos criterios pero había sondeado a otros partidos, Bildu (4), Coalición Canaria (2), Compromís (1) y el Partido Regionalista de Cantabria (1) para llegar a 15 integrantes en una unión instrumental de sólo 24 horas que, después, se disolvería parcialmente.

Las cosas se le torcieron ya el miércoles cuando el Senado, que constituyó sus grupos un día antes que el Congreso, advirtió a ERC de que no podía contar con el senador Raül Romeva porque había sido suspendido. Por analogía, el grupo que JxCat tenía en la cabeza pasaría a tener 12 diputados. El PRC advirtió, además de que no contaran con ellos. Los de Puigdemont pidieron entonces ayuda a Esquerra, que podía constituir grupo por tener 15 diputados o por tener más del 15% de los votos en todas las provincias catalanas, pero éstos no vieron clara la operación. Y ahora, JxCat se ha quedado sin tiempo extra para persuadirlos.