Errejón reclama a Sánchez e Iglesias que dejen de «humillarse» para pactar un Gobierno

Íñigo Errejón. /Efe
Íñigo Errejón. / Efe

El confundador de Podemos sí habría aceptado la última oferta socialista en la negociación de la investidura fallida

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Apeado del Gobierno en la Comunidad de Madrid por una alianza del centro-derecha, Íñigo Errejón mira ahora de reojo a la política nacional. Ello a pesar de que, asegura el ex número dos de Podemos, no entra en sus planes presentar una candidatura propia en el caso de que se produzca finalmente una repetición electoral.

Errejón solicitó este lunes a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que dejen de lado «la testosterona» en la negociación y se pongan de acuerdo de una vez para evitar unos nuevos comicios que no beneficiarían a nadie, mucho menos a la izquierda. A ambos líderes políticos les reclamó que dejen de lado su lucha por «torcerse el brazo el uno al otro» y piensen a largo plazo.

«La mayoría progresista votó el 28 de abril que unas derechas muy extremadas no se hicieran con la regencia de nuestro país», sostuvo el ex dirigente podemita, y «si mucha gente acudió para evitar el retroceso –añadió– les corresponde a las formaciones políticas ser leales a esa encomienda recibida mediante el camino del entendimiento y nunca en la voluntad de humillar al otro».

El ahora líder de Más Madrid pone de ejemplo la generosidad que su partido ha mostrado para evitar un Gobierno autonómico que dependa de Vox. Según destacó, se propuso a Ciudadanos que gobernase con el PSOE de Ángel Gabilondo, un Ejecutivo del que la formación izquierdista quedaría al margen pero al que avalaría en la Asamblea regional. No ha sido así y en los próximos días la popular Isabel Díaz Ayuso será investida presidenta con los votos de los diputados de su partido, de los de Ciudadanos y de los de la formación ultraderechista.

La oferta del PSOE

En una entrevista en 'El País', Errejón desveló que, de ser él secretario general de Podemos, hubiera aceptado la última oferta del PSOE en la negociación de la investidura, y que consistía en una vicepresidencia junto a los ministerios de Vivienda, Sanidad e Igualdad. No hubiera sido la primera vez si las circunstancias hubieran sido otras.

El cofundador de Podemos ya abogó por negociar una posible abstención en marzo de 2016 que hubiera permitido un bipartito entre el PSOE y Ciudadanos, y en el que Albert Rivera habría ejercido de vicepresidente. No hubiera sido un cheque en blanco, pero Iglesias, con la alianza con IU ya en el bolsillo, optó por forzar unas nuevas generales de las que el PP salió reforzado.