Casado alienta a su electorado con la tesis de que la victoria del PP es una meta alcanzable

Pablo Casado durante su intervención en el foro de emprendedores South Summit. / Emilio Naranjo / EFE

El líder de los populares cree que se disputa con el PSOE «10 escaños arriba o abajo» que podrían inclinar la balanza

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El PP comienza a alimentar el clima de la remontada. Pese a partir de un suelo electoral de 66 escaños, el peor resultado de su historia, Pablo Casado sostiene que es posible recuperar el terreno perdido hace cinco meses y alcanzar al PSOE el 10-N. El último sondeo de GAD3 para ABC situaba a los populares en los 97 diputados, cerca de la barrera psicológica que ellos mismos se fijaron en los comicios del 28 de abril. Y en el entorno de los cien, el presidente de los populares confía en que hay partido que jugar.

En realidad, esa cifra redonda se le escapa a los populares, al menos en este momento, en los estudios demoscópicos. Pero Casado reduce la ventaja electoral del PSOE a 20 diputados y plantea, animado por la tendencia al alza, un escenario optimista: «Las encuestas reflejan que el PP puede estar en torno a 100 escaños y el PSOE, en torno a 120. Y eso, en una ley electoral como la nuestra, al final son 10 escaños arriba o abajo».

En el PP dan por sentado el trasvase de votos en la derecha. A pesar de la alta fidelidad que el CIS recoge entre el electorado de Vox, los sondeos apuntan a que el partido de Santiago Abascal perderá diputados en estas elecciones, y fuentes populares creen poder recuperar terreno tanto en ese flanco como en el de Ciudadanos. Pero, además, Casado aspira a atraer a votantes de centro que apostaron por el PSOE. Sólo así, rompiendo los bloques, argumentan en su entorno, lo que gana el PP, lo pierde la izquierda.

«Si el escaño de León es el que le quitas a Podemos y el escaño de Murcia es el que le quitas al PSOE, cada escaño que se lleva el PP cuenta doble», argumentó este miércoles el presidente de los populares en una entrevista en la COPE. Es la misma tesis que defendía antes del 28 de abril para alentar a su electorado. Esta vez insiste en que es «posible» que su formación saque un diputado más que los socialistas y se redibuje el hemiciclo del Congreso.

Es más, Casado se pone en situación y anticipa que, en caso de llegar a los 121 y dejar a Sánchez en 120, serán los populares «los que hablen de gran coalición, abstenciones o plataformas para desbloquear España». En otras palabras, que asumirán las riendas, aunque el martes ya descartó un posible Gobierno de «convergencia» con los socialistas y Ciudadanos.

Segunda oportunidad

Para el PP lo importante ahora es conseguir trasladar a su electorado tradicional que el 10-N es una segunda oportunidad, que no votan al caballo perdedor. Se trata de movilizar a los propios y seducir a aquellos que prefirieron a Ciudadanos y Vox el 28-A. «Hay que mantener un equilibrio –dice Casado– entre la prudencia y la humildad, pero también la ilusión de que es posible el cambio». De hecho, esta semana pronosticaba que el tiro de la repetición electoral le va a «salir por la culata» a Sánchez.

De lo que asegura despedirse es de llegar a la mayoría absoluta que, a su juicio, habría sido posible de concurrir en coalición con Albert Rivera. En realidad, en Génova reconocían hace unas semanas que los 176 escaños saldrían de la suma de votos que obtuvieron en los últimos comicios PP, Ciudadanos, Vox y Navarra Suma. Concluido, en todo caso, el plazo para las coaliciones y habiendo fracasado su propuesta de pacto con los liberales, Casado reprocha a su posible socio el error de haber desdeñado España Suma.