Detenido un abogado por circular a más de 200 km/h por la A-33

Agentes de la Guardia Civil persiguieron durante varios kilómetros al letrado, que conducía a gran velocidad porque llegaba tarde a un juicio

ÁNGEL ALONSO

La Guardia Civil detuvo ayer a un abogado al que los agentes persiguieron durante varios kilómetros, por tierra y aire, sin que detuviera su marcha «porque llegaba tarde a un juicio», aseguraron fuentes cercanas a la investigación, que indicaron que sobrepasó los 200 kilómetros por hora por la autovía A-33.

Los hechos se produjeron por la mañana. Vecinos de Yecla miraban asombrados cómo un helicóptero de la Guardia Civil sobrevolaba a baja altura el casco urbano con la evidente intención de perseguir a alguien que se movía por las calles de la localidad. Se trataba del conductor de un Volvo al que le venían siguiendo desde la autovía A-33 porque circulaba «superando ampliamente los límites de velocidad, sobrepasando los 200 km/h», indicaron fuentes policiales. El vehículo había entrado en el casco urbano, y diversas patrullas de la Benemérita y de la Policía Local establecieron un dispositivo para dar con el coche, sin éxito.

El helicóptero fue el único que no perdió de vista en todo momento el automóvil y los agentes vieron cómo el conductor dejaba el turismo en el vado de un garaje, situado en la calle Maestro Mora. Posteriormente, el hombre bajó del turismo y comenzó a correr hacia el centro de la localidad. El individuo llegó a la zona de los juzgados y desapareció sin que los efectivos del helicóptero supieran dónde se había escondido.

Un helicóptero de la Benemérita siguió de cerca al automovilista al sospecharse de que podía ser un delincuente

Mal estacionado

La velocidad a la que condujo, el hecho de dejar mal aparcado el coche y que además emprendiera su marcha deprisa apuntaba a que se trataba de un delincuente. Por ello, tres patrullas de la Policía llegaron al lugar donde estaba estacionado el vehículo y vieron que se encontraba cerrado. Comprobaron los datos del propietario -un vecino de Murcia- y si había alguna denuncia por sustracción, pero no constaba robo alguno. El abogado llegaba tarde a un juicio por un accidente de tráfico.

La Sala hizo un receso y el letrado consiguió ejercer su función. «Llegó acalorado, sofocado y con la camisa fuera», comentó una de las personas que estaban presentes en la sala. Durante la vista, el letrado tuvo que preguntar a dos guardias civiles por un atestado con el que no estaba de acuerdo.

Según fuentes consultadas por este diario, los agentes contestaron, pero para entonces la investigación de la Policía y la Guardia Civil ya tenía el nombre del propietario del coche y dónde podía estar.

El juicio terminó y en ese momento los agentes decidieron que ahora les tocaba a ellos formular las preguntas. «Esto lo podemos hacer bien o mal, de usted depende», le dijeron al abogado, que salió de los juzgados escoltado por los guardias civiles hasta su coche mal aparcado. Allí fue arrestado.

Ya por la tarde, el letrado pasó a disposición judicial y finalmente quedó en libertad. Eso sí, antes de salir tuvo que vérselas con el mismo juez con el que había trabajado por la mañana.