Un banco devolverá a dos ancianos de Yecla los 20.000 euros que invirtieron en bonos

El matrimonio, de 78 y 75 años, incurrió en un error en la prestación del consentimiento que anula el contrato

ÁNGEL ALONSO

Les vendieron un producto «tóxico», perdieron buena parte de lo que habían invertido y, pese a todo, les solicitaron más dinero para recuperar la inversión. Así actuó un banco con una pareja de ancianos, de 78 y 75 años y con una minusvalía acreditada, que llevaban cerca de 60 años entrando en la sucursal de Yecla. Ahora, la Justicia le ha devuelto a este matrimonio lo que les pertenecía, pero hay algo que no se marcha con tanta facilidad: «El sentimiento de haber sido defraudados no se nos quita de la cabeza», lamentan.

Los hechos ocurrieron en 2009, cuando la sucursal les ofreció invertir 20.000 euros en la compra de unos bonos subordinados que, en un plazo de tiempo, se convertirían en acciones de la propia entidad. Al final, lo que prometía ser un buen negocio se tornó en unas pérdidas de unos 14.000 euros. «El banco cambiaba, hacía y deshacía lo que quería. Cuando quisimos recuperar el dinero se había perdido casi todo», relata esta mujer, que tuvo el coraje de enfrentarse a los responsables de la sucursal. «Les dije que eran unos sinvergüenzas, que nos habían engañado», relata. Después, buscó asesoramiento legal e interpuso una demanda contra el banco.

«Cuando nos dijeron que lo habíamos perdido casi todo me pidieron que invirtiera 5.000 euros más a plazo fijo a un buen interés. Yo les dije que no, y que me dieran mi dinero», relata la anciana. Se da la circunstancia de que el director de la sucursal vivía al lado de la casa de los ancianos. «Lo apreciábamos como a un hijo. Cualquier cosa que me pedía, yo corría para ofrecérsela», recuerda.

Productos anulables

La abogada de este matrimonio, Magdalena Rico, explica que «el banco no dio una información precontractual correcta antes de realizar la compra, y no consta que se hicieran a los afectados los test de idoneidad y el de conveniencia». Además, advierte de que «estos productos son anulables si no hay información previa a la contratación, siendo este un caso de injusticia palmaria y de abuso de una posición dominante, pues el banco presuntamente abusó de una situación de inferioridad de información de dos personas con déficit importante de comprensión».

Rico sostiene que la entidad «comercializó el producto omitiendo, en muchas ocasiones, a sus clientes las principales características. Si lo hubieran conocido de antemano, eso habría afectado directamente en sus decisiones de contratación». Una omisión interesada que choca frontalmente con la normativa de consumidores de productos bancarios.

Ahora el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Yecla ha declarado nula la compra de ese producto. El banco no ha recurrido el fallo, por lo que ya es firme. El matrimonio tendrá sus 20.000 euros más los intereses de estos años. Y la entidad tendrá también que abonar las costas del juicio. Eso sí, ha perdido, sin duda alguna, a dos clientes de los de toda la vida.

 

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