«Para vivir de esta profesión hay que echar incontables horas»

Jesús Marín Ros, en su taller de restauración. / J. A. Moreno
Jesús Marín Ros, en su taller de restauración. / J. A. Moreno

Jesús Marín Ros es restaurador de muebles antiguos

JESÚS YELO

Paciencia, discreción y humildad. Estas son las tarjetas de presentación de Jesús Marín Ros (Abarán, 1972), casado, padre de dos hijos y el segundo de cuatro hermanos. Un profesional que posee el único taller de restauración de muebles antiguos de la localidad y cuya mayor satisfacción es poder conciliar la vida laboral con la familiar, ya que los suyos es su mejor soporte, en especial su mujer, Elena. Hombre creyente, que vive y deja vivir, ha colaborado en la restauración de imágenes en la iglesia del Convento de Las Anas, en Murcia. Y es que la escultura, el dibujo y el arte son de verdad sus verdaderas aficiones.

-¿Desde cuándo se dedica a la restauración de muebles?

-Mis comienzos fueron en el año 1999 trabajando en carpintería y ebanistería, imprescindibles en esta profesión. Ya en 2004 inicié mis estudios en una escuela de arte y restauración donde adquirí una formación continuada hasta el año 2014. Desde entonces me dedico a la restauración y conservación del mueble antiguo, técnicas del mueble pintado, tallas de madera, técnicas de dorado y policromía y restauración y conservación de imágenes policromadas.

-¿Qué clases de muebles suele restaurar?

-En esta región es muy común el mueble huertano, mesas de matanza, artesas, alacenas estilo rústico, arcones, comodones y aparadores. También suelo restaurar algunos muebles de colección Imperio 1800-1815, Luis Felipe siglo XIX, renacimiento y barroco.

-¿Qué tipo de clientes acuden a su trabajo?

-Acuden todo tipo de personas amantes de la historia y las antigüedades que quieren conservar su patrimonio familiar. Son personas con un gusto distinguido que valoran la calidad y la belleza artística.

-¿Le han traído muebles que no merece la pena restaurar?

-Para mí todo vale la pena. Se puede restaurar cualquier mueble deteriorado por muy roto que esté. Hay clientes que le gustan muy deteriorados y hasta con sus cicatrices del tiempo, pero ante todo está el valor sentimental.

-¿Cuáles son los trabajos que más le gusta llevar a cabo?

-Pues las labores de policromía. Restaurar una imagen te aporta una paz y sensación muy enriquecedora y una satisfacción espiritual a la persona. Las imágenes y los muebles antiguos representan mucho en algunas personas, sentimientos, recuerdos e historia muy importantes para la conservación de la memoria del mañana.

-¿Se puede vivir en un pueblo pequeño de esta profesión?

-Sí, pero hay que trabajar muchísimo y echar incontables horas.

-El trabajo de restauración requiere grandes dosis de experiencia, pero también de paciencia, ¿la tiene usted?

-Aparte de experiencia y paciencia, que la tengo, se requiere mucho amor al trabajo bien hecho y seguir paso a paso los criterios de la restauración y los conocimientos y experiencia de materiales de pintura y su empleo en el arte.

-¿Suelen dejarse aconsejar sus clientes?

-Sí. Algunos buscan el consejo profesional, y el cliente queda informado de la época, estilo e historia.

-¿Qué técnicas artesanales emplea para restaurar?

-Siempre utilizo las acordes con cada mueble, para poder conservar su técnica según su base pictórica. A veces utilizo técnicas de origen antiguo, como la cera y la goma laca. En otras ocasiones, opto por óleos, resinas, patina y barnices. Siempre lo mejor para cada mueble.

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