Antonio Garrigues: «Vivimos en un mundo dominado por el populismo y el nacionalismo»

Antonio Garrigues Walker, durante la conferencia que impartió ayer en el Foro Nueva Murcia. / javier carrión / agm
Antonio Garrigues Walker, durante la conferencia que impartió ayer en el Foro Nueva Murcia. / javier carrión / agm

Antonio Garrigues Walker afirma en el Foro Nueva Murcia que los discursos extremistas se combaten con «alternativas sensatas»

David Gómez
DAVID GÓMEZ

Si hay algo que detesta el prestigioso jurista Antonio Garrigues Walker, presidente de la fundación que lleva su primer apellido, es «el dramatismo y el negativismo». Sobre todo cuando se habla de la situación política de España, que considera «envidiable» y que no tiene más que los mismos problemas que afectan a otras democracias. «Vivimos en un mundo dominado por el populismo y el nacionalismo», sentenció Garrigues Walker, que participó ayer en el Real Casino de la capital en un desayuno informativo del Foro Nueva Murcia. El ponente fue presentado por el presidente de la patronal Croem, José María Albarracín, y el responsable del Grupo Fuertes, Tomás Fuertes, en una conferencia que reunió a dirigentes políticos como el presidente de la Comunidad en funciones, Fernando López Miras; el alcalde, José Ballesta, y el secretario general del PSRM y ganador de las elecciones autonómicas del 26-M, Diego Conesa, además de Isabel Franco, candidata de Ciudadanos en los comicios del pasado domingo.

Porque si en España existen fenómenos como el de Vox, en Estados Unidos gobierna Donald Trump -«un personaje peligroso»-, en Italia tienen a Salvini mientras que en Francia el partido de Marine Le Pen ha ganado las elecciones europeas. El único país que por ahora se libra es Japón. «¿Quién tiene la culpa?», se pregunta el abogado. «Nosotros, los no populistas, que hemos dejado un espacio político vacío que han ocupado muy fácilmente», se respondió a sí mismo Garrigues, que recomendó una receta para que los demócratas apliquen: «A los populismos no se les debilita insultándolos, sino con alternativas sensatas y valientes».

«El suicidio demográfico»

El propio Antonio Garrigues dio una clase práctica sobre cómo desmontar una de las grandes banderas del discurso extremista: el rechazo a los migrantes. El conferenciante se refirió al «suicidio demográfico» que vive el mundo civilizado debido al envejecimiento de la población -«excepto Tomás Fuertes y yo, que seguimos igual de jóvenes», bromeó- y al descenso de la natalidad. «Y como los viejos no vamos a renunciar a vivir más y las mujeres no están por la labor de tener más hijos», la única solución que se atisba para los problemas demográficos está en la inmigración, «que está demostrado que enriquece a las regiones que la reciben», como el caso de Murcia. «España necesita mano de obra y no podría resistir ya sin inmigración», apuntó el presidente de la Fundación Garrigues. Abogó, eso sí, porque las políticas de fronteras se aborden desde una perspectiva europea. Si cada nación aplica una solución distinta para el problema migratorio, estamos abocados al caos en el continente, pronosticó.

Advierte de que «el 70% de las cosas que leemos» por internet son noticias falsas

«Derecho a la verdad»

Una de las cosas que más ayudan al ascenso de los populismos es la propia revolución digital, debido a las numerosas noticias falsas ('fake news') que circulan por internet. «El 70% de las cosas que escuchamos y leemos en la red son falsas», afirmó Garrigues de forma tajante, advirtiendo de que cuando uno de nosotros hace el más mínimo caso a una de estas intoxicaciones está contribuyendo a difundirlas. «Necesitamos vertebrar jurídicamente el derecho a la verdad», aconsejó el veterano jurista, que confirma la contribución de los 'hackers' rusos en la elección de Donald Trump.

No se trata con esto de rechazar los avances tecnológicos. Al contrario, Antonio Garrigues Walker se definió como un gran defensor de la inteligencia artificial «siempre que sea útil». Vaticinó que dentro de unos años «todos tendremos uno o dos robots en casa que serán nuestros amigos y nos saludarán cariñosamente». Y no supondrán un peligro para el ser humano, «que aguanta todo lo que le echen».

Respecto a la carrera tecnológica, el presidente de la Fundación Garrigues lamentó que Europa se esté quedando rezagada con respecto a EE UU y, sobre todo, China. Estas dos potencias, además, están viviendo su particular guerra fría, que tiene su reflejo en el conflicto por Huawei. «Lo malo es que si se dan patadas entre ellos, nos terminarán dando a nosotros», alertó el jurista sobre esta batalla, de la que responsabilizó a Trump, un político por el que, tal y como dejó claro en varias ocasiones durante su intervención, no siente la menor simpatía.

Asegura que, dentro de unos años, en todos los hogares habrá «uno o dos robots, que serán nuestros amigos»

También reflexionó Antonio Garrigues Walker sobre el «imparable» avance feminista que se produce en todos los ámbitos. Las mujeres, considera el jurista, tienen una forma de ejercer el poder menos rígida y autoritaria que los hombres, lo que puede contribuir a mejorar las sociedades. No obstante, denuncia que «todavía sigue existiendo un machismo letal». «Los hombres vamos a resistir todo lo que podamos».

«El verdadero ganador de unas elecciones no se conoce hasta que pasan treinta días»

La trayectoria política de Antonio Garrigues Walker se reduce a una breve experiencia a principios de los años ochenta en el Partido Reformista Democrático (PRD) que lideró Miquel Roca y que nunca logró grandes resultados. Pero a Garrigues le gusta mucho analizar. Ayer, delante los dirigentes que tienen en sus manos el futuro de la Región (Fernando López Miras, Diego Conesa e Isabel Franco), el reputado jurista ironizó sobre los procesos electorales que se celebran en España, «en los que ganan todos, aunque el vencedor no se conoce realmente hasta que pasan treinta días», y opinó que las negociaciones para la formación de gobiernos deben contar con «un componente local».

Aunque el tema catalán no salió durante su charla ni se trató en el coloquio que se inició luego con los asistentes, Garrigues Walker pidió pronunciarse sobre él. Y señaló que «los catalanes no van a renunciar nunca» a sus aspiraciones de autogobierno, porque el problema no es algo que haya surgido ahora sino que viene de siglos atrás. «Dialogar es la única manera de convivir en desacuerdo», declaró, advirtiendo de que «ningún artículo en el mundo», ni siquiera el 155 de la Constitución, «merece la pena ser aplicado permanentemente».