La viuda de un paciente debe ser indemnizada por el retraso en un diagnóstico de cáncer

El Consejo Jurídico estima que la tardanza en apreciar el tumor que sufría supuso una pérdida de oportunidad

EFEMurcia

La viuda de un paciente que sufrió un retraso a la hora de diagnosticar el cáncer de pulmón que padecía tiene derecho a ser indemnizada por la pérdida de oportunidad que esa demora supuso. Así se recoge en un dictamen elaborado recientemente por el Consejo Jurídico de la Región de Murcia (CJRM) a instancias de la Consejería de Salud del Gobierno regional.

El informe discrepa, no obstante, sobre la cantidad propuesta por el instructor del expediente que fue abierto en la Consejería a raíz de la reclamación presentada por esta mujer, que se fijó en 12.650 euros. El documento indica que la cantidad a indemnizar deberá fijarse con arreglo a determinados criterios, entre los que se encuentra el referido a que como lo que se produjo fue una pérdida de oportunidad, no procede hacer frente a los gastos de sepelio.

También indica el Consejo Jurídico de la Región de Murcia que la cuantificación económica del daño deberá determinar en qué medida la instauración del tratamiento oncológico adecuado con anterioridad habría derivado en un incremento del tiempo de supervivencia del paciente y habría evitado o minorado el dolor y las demás molestias asociadas a la enfermedad que padeció.

Tres meses de demora

El dictamen del Consejo señala que, al contrario de lo apreciado por la correduría de seguros, deberá tenerse en cuenta como perjudicados no solo a la viuda, sino, también, a los dos hijos del matrimonio, ya que aquella reclamó no en nombre propio, sino en beneficio de la comunidad hereditaria. Comenta este órgano consultivo, en su dictamen, que «procede declarar la existencia de responsabilidad por la constatación de un retraso en alcanzar el diagnóstico de la enfermedad oncológica que afectaba al paciente».

La Consejería sugirió una compensación de 12.650 euros, pero el órgano consultivo discrepa de esa cantidad

Añade que «dicho retraso determinó una pérdida de oportunidad terapéutica, en la medida en que derivó en una demora de 92 días en aplicar el tratamiento específico y adecuado a la grave patología del paciente».

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