La violencia de género se ha cobrado las vidas de 29 menores desde 2013

A. T.MADRID

La violencia de género es una lacra que no solo afecta a las mujeres maltratadas o asesinadas por sus parejas o exparejas. Los agresores también practican con frecuencia la llamada violencia vicaria, el maltrato físico o psicológico a los hijos, incluido el asesinato, con el objetivo de dañar a la madre.

El asesinato, el pasado jueves, de un niño de Beniel a manos de su padre es el segundo crimen de género sobre un menor en lo que va de año. El primero fue el asesinato, el 23 de abril, en una cueva del tinerfeño parque del Teide, de un chico de 10 años que trató de impedir sin éxito que su padre matase a su madre. El agresor acabó con la vida de ambos y se escapó de milagro el hijo de 7 años.

La violencia vicaria ha segado la vida de 29 niños y adolescentes en España desde 2013, el año en el que comenzó a llevarse un registro oficial y exhaustivo de los casos. El ejercicio más dramático de la serie fue 2017, cuando los asesinos de género mataron a ocho de los hijos de sus parejas o exparejas.

Dos asesinos de sus hijos han sido condenados estos días con penas de prisión permanente revisable

Una de las víctimas de hace dos años fue otro niño de 11 años, al que su progenitor golpeó varias veces en la cabeza con una pala el Día del Padre, en un monte de La Coruña. Quería dañar a su exmujer, de la que estaba separado. Hace una semana, el Tribunal Supremo confirmó la sentencia de prisión permanente revisable que le impuso el tribunal de instancia. Lo mismo hizo un día después con el asesino de su bebé de siete meses, al que arrojó en Vitoria por la ventana de la vivienda mientras golpeaba a su mujer, y sobre el que pesa igual condena.